
Balvanera volvió a quedar en el centro de la escena porteña, pero esta vez por un dato que impacta de lleno en la vida cotidiana de sus vecinos: es el barrio donde más casas usurpadas fueron recuperadas por la Ciudad en los últimos dos años. Entre propiedades tomadas, construcciones deterioradas y denuncias por violencia, el Gobierno porteño ya concretó más de un centenar de operativos en la zona, convirtiéndola en el punto más crítico del mapa urbano en materia de ocupaciones ilegales. 
“Recuperar estas propiedades significa devolverles tranquilidad a los vecinos y garantizar el derecho a la propiedad privada”, remarcan desde el Gobierno porteño, que en poco más de dos años de gestión de Jorge Macri alcanzó las 780 propiedades liberadas. El número sorprende: el promedio equivale prácticamente a una vivienda recuperada por cada día hábil desde el inicio de la gestión.
Desde Palermoweb recorrimos la situación y el escenario expone mucho más que simples desalojos. Detrás de muchas de estas propiedades había estructuras al borde del derrumbe, conexiones eléctricas clandestinas, acumulación extrema de basura y familias viviendo en condiciones críticas. En varios casos, además, los inmuebles habían sido denunciados reiteradamente por robos, peleas y movimiento delictivo constante. 

Balvanera, que incluye zonas emblemáticas y densamente pobladas como Once, Congreso y Abasto, quedó primera en el ranking de propiedades recuperadas. Detrás aparecen otros barrios históricamente afectados por la problemática:
• La Boca: 51 operativos realizados
• Constitución: 44
• Almagro: 43
• Caballito: 35
• San Cristóbal: 33
• Flores: 33
• Barracas: 32
• Palermo: 31
Las cifras oficiales también muestran cómo se aceleraron los procedimientos año tras año. Mientras que en 2023 apenas se habían recuperado 13 inmuebles, durante 2024 el número trepó a 254. En 2025 llegó a 317 y, solamente en lo que va de 2026, ya suman 179 propiedades liberadas. 
Uno de los últimos operativos que más preocupación generó ocurrió en México 2184. Allí funcionaba una casa tomada desde hacía 15 años y con serio riesgo de derrumbe. El procedimiento incluyó agentes de la Policía de la Ciudad, Bomberos y personal de asistencia social. Según relataron vecinos de la zona, el estado de la propiedad era alarmante y temían que pudiera ocurrir una tragedia en cualquier momento. 
Otro caso impactante fue el de Pasco 598, una propiedad de dos plantas que, según denuncias vecinales, se había convertido en un verdadero “aguantadero”. Había acumulación de chatarra y residuos incluso sobre la terraza, además de permanentes episodios de ruidos molestos, discusiones violentas y peleas durante la madrugada. El inmueble permaneció ocupado ilegalmente durante 11 años. 

Lo más fuerte de esta problemática es que deja al descubierto una situación urbana mucho más profunda. No se trata solamente de recuperar viviendas, sino también de intervenir lugares que durante años quedaron abandonados, sin controles y convertidos en espacios inseguros para quienes viven alrededor. En Balvanera, muchos vecinos aseguran que estos operativos representan un cambio concreto en la convivencia diaria y en la recuperación del espacio barrial. La sensación de abandono empieza lentamente a revertirse. 

La Ciudad avanza con operativos cada vez más frecuentes y Balvanera se transformó en el símbolo de una problemática histórica que parecía imposible de resolver. Mientras continúan las tareas de recuperación, los vecinos esperan que estas medidas no sean temporales y que el barrio pueda dejar atrás años de deterioro, miedo e incertidumbre. 






