
Algunos medicamentos de uso común pueden tener efectos secundarios graves en el oído interno, provocando sordera, mareos o tinnitus.
Los antibióticos aminoglucósidos (gentamicina, estreptomicina, neomicina) son altamente ototóxicos y pueden dañar irreversiblemente las células sensoriales auditivas.
Comunida biologica explica que, los quimioterapéuticos con platino, como cisplatino y carboplatino, utilizados en cáncer, también se asocian con pérdida auditiva progresiva y tinnitus persistente.
Los diuréticos de asa (como furosemida), en dosis elevadas, pueden causar sordera temporal o permanente y vértigos intensos.
El uso prolongado de aspirina o antiinflamatorios no esteroideos puede generar zumbidos y pérdida auditiva generalmente reversible al suspenderlos.
Los antimaláricos (quinina, cloroquina, hidroxicloroquina) también afectan la audición a altas dosis, ocasionando tinnitus y sordera reversible en muchos casos.
Incluso los fármacos para la disfunción eréctil, como sildenafil, se han relacionado con pérdidas auditivas súbitas y mareos.
Estos hallazgos subrayan la importancia de vigilancia médica al usar fármacos ototóxicos, especialmente en pacientes vulnerables o polimedicados.




