
Parecen celdas, pero no lo son. Son las nuevas casas de Corea del Sur, espacios de apenas 3 metros cuadrados donde viven miles de jóvenes. Estudiantes, trabajadores e incluso adultos mayores que ya no pueden pagar una renta normal. Camas duras, baños diminutos, sin ventanas y con el eco constante de la soledad.
Les llaman Goshiwon.
Nacieron como cuartos de estudio, pero hoy son el reflejo de una crisis mundial: la vivienda es cada vez más cara y los espacios cada vez más pequeños.
En Seúl, más de 100 mil personas viven así. Sin privacidad, sin comodidades, pero con un techo que, aunque mínimo, sigue siendo un lujo.
Y lo más preocupante es que esto no se queda en Asia.
En muchas ciudades del mundo ya se están construyendo espacios así: mini departamentos, cápsulas y microviviendas, donde el ser humano aprende a vivir con menos espacio… y más estrés.
Así son las nuevas casas. Porque para muchos jóvenes, el sueño de tener un hogar ya no es crecer… es caber.




