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Así será la T1, el corredor que unirá Aeroparque y Pompeya

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El anuncio de las primeras unidades del Trambus ya circulando en la Ciudad marca un punto de inflexión en la movilidad porteña: un sistema eléctrico, silencioso y de alta capacidad que promete reducir hasta un 40% los tiempos de viaje entre el norte y el sur, mientras moderniza la experiencia cotidiana de cientos de miles de usuarios.

Con el Trambus, la línea F y los buses eléctricos que ya funcionan en el Casco Histórico, vamos a viajar más rápido, más cómodo y con menos impacto ambiental, afirmó el jefe de Gobierno Jorge Macri arriba de una de las primeras unidades, acompañado por el ministro Pablo Bereciartua. Y esa frase sintetiza el espíritu del proyecto: eficiencia, modernización e integración.

Desde este lunes, los trambuses comenzaron a circular en modo de prueba por el Metrobus de la avenida Juan B. Justo, aprovechando la infraestructura ya existente para el tránsito en carriles exclusivos.

Estas unidades 100% eléctricas representan la primera etapa de un sistema que se extenderá progresivamente hacia avenidas clave como Intendente Bullrich, Dorrego, Figueroa Alcorta, Sarmiento y la Costanera Rafael Obligado, hasta llegar al Aeroparque Jorge Newbery.

La intención oficial es que, en 2026, el servicio quede completamente integrado en la línea T1, que unirá Aeroparque con Nueva Pompeya en un recorrido transversal que cruzará casi todas las líneas de subte.

La Ciudad proyecta un esquema moderno, sustentado en estaciones icónicas, carriles reservados y tecnología de punta. En un contexto urbano donde se mueven diariamente 3,6 millones de personas —el 47% en transporte público— la llegada del Trambus aparece como una herramienta para reorganizar el sistema y redistribuir los flujos de movilidad en corredores históricamente sobrecargados, como el eje Rivadavia o el área de Parque Patricios.

Según fuentes oficiales, esta nueva modalidad permitirá una reducción de hasta el 40% en los tiempos de traslado, apoyada en semáforos sincronizados por telemetría, prioridad de paso y un servicio estimado cada cuatro minutos en hora pico.

Las unidades exhiben un paquete tecnológico que no es común en el transporte urbano sudamericano. Incorporan sistemas DMS de monitoreo de conducción; ADAS, con alertas de colisión frontal, cruce de peatones y detección de puntos ciegos; cámaras en reemplazo de espejos retrovisores; sensores de marcha atrás; GPS con posicionamiento satelital; y una plataforma integral de información al pasajero con avisos audiovisuales.

A eso se suma el equipamiento orientado al confort: aire acondicionado, WiFi, conectores USB y piso bajo accesible, con rampas y suspensión neumática, condiciones que mejoran especialmente la experiencia de personas con movilidad reducida.

El sistema de pago será multipropósito, permitiendo el uso de tarjetas de débito, crédito y billeteras digitales. Uno de los avances más celebrados por especialistas es la tarifa integrada con el Subte: quienes combinen ambos medios tendrán un descuento automático, una medida que se alinea con los modelos de movilidad multimodal aplicados en ciudades como Barcelona, Curitiba o Seúl. La T1, además, tendrá conexión con cinco líneas de subte (A, B, D, E y H) y con estaciones de los ferrocarriles Mitre, Belgrano, San Martín y Sarmiento, lo que convierte al Trambus en una pieza central del entramado intermodal metropolitano.

En cuanto a la producción, la Ciudad confirmó que la flota superará las 50 unidades, todas con una autonomía mínima de 270 kilómetros. Se utilizarán modelos de 12 metros con capacidad para más de 60 pasajeros y unidades articuladas de 18 metros que podrán transportar hasta 120 personas.

La base mecánica se desarrolló en Argentina sobre un chasis Agrale, mientras que la motorización eléctrica surge de un trabajo conjunto con la empresa británica Equipmake LTD. Para integrar ambas tecnologías, se fabricó un prototipo local que viajó al Reino Unido para recibir motor, baterías, sistemas eléctricos y software. Esa articulación internacional posiciona a la Ciudad dentro de un circuito global de transporte sustentable.

El despliegue de infraestructura incluye 71 paradores, de los cuales 11 serán icónicos. Estarán ubicados en puntos neurálgicos como Caballito, Palermo o Aeroparque.

Tendrán diseño moderno, bicicleteros, lockers para envíos y accesos que facilitan la circulación y la espera segura. Según adelantaron fuentes del área, cada estación será además un nodo inteligente que permitirá gestionar flujos, monitorear frecuencias y anticipar demoras a través de datos en tiempo real.

En términos de impacto urbano, el Trambus llega en un momento de discusión profunda sobre la movilidad, la renovación del parque automotor y la reducción de emisiones.

De acuerdo con mediciones internacionales, la incorporación de buses eléctricos permite bajar significativamente los niveles de ruido y contaminación, dos variables críticas en grandes centros metropolitanos.

Para la Ciudad, que ya ensaya con e-buses en el Casco Histórico, este es un salto decisivo hacia un modelo de transporte menos dependiente de combustibles fósiles.

El recorrido de la T1 conectará ocho barrios: Palermo, Villa Crespo, Caballito, Boedo, Almagro, Parque Chacabuco, Parque Patricios y Nueva Pompeya. Habrá una parada cada 500 metros y, en hora pico, un servicio cada cuatro minutos.

Se estima que 50 mil usuarios por día serán beneficiados en la etapa inicial, aunque el número podría duplicarse una vez que el sistema esté plenamente operativo.

Para entender la magnitud del proyecto basta observar el mapa del recorrido: hacia el norte, los trambuses partirán desde Av. Sáenz rumbo a Aeroparque atravesando ejes clave como Almafuerte, Caseros, La Plata, Rivadavia, Acoyte, Angel Gallardo, Honorio Pueyrredón, Juan B. Justo, Bullrich, Dorrego, Sarmiento y la Costanera.

En sentido inverso, volverán a Pompeya siguiendo los corredores que articulan la zona sur con la centralidad del área metropolitana.

Una traza ambiciosa que, de funcionar correctamente, podría convertirse en un modelo replicable en otros sectores de la Ciudad.

La puesta en marcha del Trambus abre una etapa distinta en la movilidad porteña, donde la tecnología, la sustentabilidad y la integración de redes se combinan para replantear cómo nos movemos todos los días.

Con la T1 en camino y una infraestructura que apunta al largo plazo, la Ciudad apuesta a consolidar un sistema más eficiente, moderno y amigable con el ambiente.