
La Ciudad de Buenos Aires volvió a demostrar la eficacia de su esquema de controles en espectáculos deportivos: en lo que va de 2025, ya son 51 los prófugos detenidos cuando intentaban ingresar a estadios porteños, identificados gracias al cruce biométrico y las alertas judiciales que integran el sistema de seguridad en eventos futbolísticos.
Lo que antes era tierra fértil para quienes buscaban esconderse entre multitudes, hoy es un punto de control clave para atrapar prófugos que intentan moverse con total impunidad, sostienen desde el Ministerio de Seguridad porteño, al destacar que cada detención representa una causa que avanza y una amenaza menos dentro de los estadios.
El operativo de seguridad desplegado por el Ministerio de Seguridad de la Ciudad, apoyado en controles que ya superan los 300 eventos futbolísticos desde enero, permitió detectar a personas buscadas por delitos graves: homicidios, abusos sexuales, robos agravados, causas vinculadas a violencia de género, femicidios, narcotráfico y estafas.
Las 51 detenciones acumuladas en los primeros meses del año no solo revelan la magnitud del fenómeno, sino también la relevancia de un sistema que, tras años de inversión, se consolidó como un filtro determinante en espectáculos masivos.
Las últimas detenciones ocurrieron el fin de semana y estuvieron a cargo de la Dirección de Prevención en Eventos Masivos, un área clave en la operatoria de la Ciudad.
El domingo, en la previa del partido entre Boca Juniors y Belgrano, un hombre de 46 años intentó ingresar por los accesos del Estadio Alberto J. Armando.
El procedimiento habitual —escaneo del DNI, consulta inmediata del SISEF (Sistema de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos) y cruce con las bases judiciales— arrojó una alerta automática: el sujeto tenía una orden de captura vigente emitida por la justicia de Rosario en 2024.
El intento de mezclarse entre miles de hinchas terminó en una detención firme y el posterior traslado a la comisaría de la zona.
Un día después, durante el encuentro entre Deportivo Riestra y Barracas Central, el sistema volvió a activarse y permitió dos nuevas detenciones consecutivas. La primera involucró a un argentino de 31 años buscado por un robo con arma de fuego.
La segunda, a un joven de 29 años prófugo desde 2016 por una causa de robo. Ambos fueron identificados en los molinetes antes de ingresar al estadio, donde el control biométrico asociado a antecedentes penales generó de inmediato los avisos correspondientes.
Detrás de estos resultados se encuentra el programa Tribuna Segura, una herramienta que funciona desde hace años pero que en 2025 mostró un nivel de eficiencia especialmente alto.
El sistema escanea el DNI y realiza una verificación en línea que cruza información con bases judiciales nacionales y provinciales.
La consulta también incluye restricciones vigentes, alertas por violencia de género, antecedentes penales y cualquier derecho de admisión dispuesto por la AFA o la justicia.
Este mecanismo no solo impide que personas con órdenes de captura ingresen a espectáculos masivos, sino que además contribuye al esclarecimiento de causas abiertas, al acercar detenidos directamente a la órbita judicial correspondiente.
Según datos del Ministerio de Seguridad, la implementación de controles digitalizados redujo en más del 40% el ingreso de personas con antecedentes en grandes eventos desde 2022, y permitió acelerar trámites judiciales que en otro contexto podían demorar semanas.
Además, la detección temprana de prófugos en estadios se convirtió en una herramienta estratégica: muchos de ellos asisten a partidos con la expectativa de pasar inadvertidos entre miles de asistentes, algo que ya no resulta posible bajo los actuales estándares de control.
La Ciudad sostiene que la política de seguridad en espectáculos deportivos se apoya en tres pilares: tecnología, coordinación interjurisdiccional y presencia policial.
En la práctica, esto implica lectores biométricos permanentes, patrullajes en accesos, operadores dedicados a analizar en tiempo real cada alerta y un trabajo con fiscalías y juzgados para que las detenciones se formalicen de inmediato.
De esta manera, cada operativo en un estadio funciona como un punto de control federal, donde las bases de datos convergen y permiten identificar situaciones que quizás no aparecerían en un control de rutina en la vía pública.
En paralelo, especialistas en seguridad deportiva remarcan que estos resultados también fortalecen la experiencia del espectador común.
Menos prófugos en los estadios, argumentan, equivale a un ambiente más seguro, menor probabilidad de incidentes violentos y una recuperación gradual de la confianza del público en asistir a partidos masivos, especialmente en un fútbol argentino marcado por episodios de violencia histórica.
Mientras los estadios porteños continúan recibiendo miles de hinchas cada fin de semana, el sistema de control biométrico se consolida como una herramienta decisiva para cerrar el cerco sobre quienes intentan evadir a la Justicia.
Los números de 2025 muestran un rumbo claro: cada partido es también una instancia de seguridad pública donde la tecnología permite detectar lo que antes pasaba inadvertido.
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