
El reconocimiento a la Dra. Marcela De Langhe no fue una ceremonia más: en el Salón Dorado de la Legislatura porteña se respiró una emoción singular, de esas que combinan trayectoria, pertenencia y la convicción profunda de que el Derecho puede transformar realidades.
La distinción como Personalidad Destacada en el Ámbito de las Ciencias Jurídicas no solo celebró una carrera ejemplar, sino también un modo de ejercer la Justicia que se sostiene en la cercanía, la escucha y un compromiso inquebrantable con el fortalecimiento institucional.
La labor jurídica se enriquece cuando se construye colectivamente, afirmó De Langhe con visible emoción frente a funcionarios, colegas, académicos, diplomáticos y afectos personales que colmaron la sala.
“Este reconocimiento es un honor inmenso, pero lo vivo sobre todo como un abrazo a todas las personas que me acompañaron y dejaron huella en mi forma de ejercer y enseñar el Derecho”.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la distinción por amplia mayoría, un gesto que, según remarcaron los propios legisladores, refleja la valoración transversal que genera la trayectoria de la magistrada.
La ceremonia fue encabezada por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, acompañado por la vicejefa Clara Muzzio; el vicepresidente primero de la Legislatura, Matías López; y la diputada Inés Parry, autora del proyecto.
La presencia de autoridades del Poder Judicial nacional y local, embajadores, funcionarios del Ejecutivo y referentes del ámbito académico convirtió el Salón Dorado en un punto de encuentro singular de la vida institucional porteña.
La apertura estuvo a cargo del diputado Matías López, quien destacó que De Langhe representa “la idea de justicia que buscamos construir: cercana, accesible y consciente de que detrás de cada expediente hay historias de vida”.
El legislador subrayó su capacidad para articular entre el Poder Judicial, el ámbito académico y las políticas públicas, generando consensos que —en sus palabras— “mejoran la vida diaria en la Ciudad”.
Inés Parry, por su parte, remarcó que el proyecto contó con un acompañamiento amplio e inmediato. “Habla del respeto y el afecto que cosechó durante años”, aseguró.
También destacó su tarea en el Centro de Formación Judicial y en el campo académico, desde donde impulsó programas innovadores de capacitación que hoy forman parte del patrimonio institucional porteño.
El reconocimiento también incluyó un conversatorio donde participaron figuras de alta relevancia jurídica: Julio Conte Grand, procurador general bonaerense; Ricardo Gil Lavedra, presidente del Colegio Público de Abogados; Susana Medina, titular de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina; y Leandro Vergara, decano de Derecho de la UBA. Cada intervención aportó un retrato distinto pero coincidente: el de una profesional rigurosa, comprometida y profundamente dedicada al servicio público.
“Marcela posee una enorme capacidad para coordinar y encontrar soluciones innovadoras, siempre con una pasión notable por enseñar”, celebró Gil Lavedra. Conte Grand sumó que era “un honor participar del reconocimiento a una trayectoria tan coherente como admirable”.
La jueza Susana Medina destacó el orgullo de que una integrante de la Asociación de Mujeres Jueces recibiera esta distinción: “Es una magistrada que honra su función, comprometida con el Estado de Derecho y con una mirada sensible y empática”.
Desde la Universidad de Buenos Aires, Vergara aportó otra perspectiva al remarcar su compromiso con la educación pública y el rol docente como herramienta de transformación.
La carrera judicial de Marcela De Langhe se inició en 1993 en el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N.º 8, donde pasó de Oficial Mayor a Secretaria.
Luego se desempeñó como jueza de Garantías en San Isidro, hasta ingresar por concurso a la Cámara de Casación porteña, donde permaneció más de quince años. En 2019 fue designada jueza del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, cargo que ocupa actualmente.
Pero su aporte excede los tribunales. De Langhe tuvo un rol decisivo en la creación y profesionalización de las fuerzas de seguridad locales.
Como Secretaria Académica y luego como Rectora del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP) trabajó en la consolidación de programas de formación modernos y con perspectiva interdisciplinaria.
Posteriormente, fue la primera Rectora Organizadora ad honorem del Instituto Universitario de Seguridad (IUSE), una institución clave para la capacitación policial y la planificación estratégica en seguridad ciudadana.
Este enfoque integral —que une Justicia, seguridad pública, docencia e investigación— es uno de los aspectos más valorados por sus pares.
La combinación de perspectiva técnica, sensibilidad social y vocación formativa se convirtió, en palabras de varios asistentes al homenaje, en “la marca distintiva” de su trayectoria.
El reconocimiento a la Dra. Marcela De Langhe dejó en claro que su trabajo trasciende cargos y funciones: representa una forma de entender el Derecho como un servicio público transformador.
Su homenaje en la Legislatura porteña reflejó no solo una carrera excepcional, sino también el impacto profundo que puede generar una vida dedicada a fortalecer el Estado de Derecho y las instituciones democráticas.




