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La Ciudad pone en valor el Pasaje Lima con arte y tecnología

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La Ciudad volvió a tender un puente entre su historia y el movimiento cotidiano del subte: una intervención artística inédita transformó el Pasaje Lima —donde confluyen las líneas A y C— en un recorrido inmersivo que reinterpreta los edificios más emblemáticos de la Avenida de Mayo, invitando a los pasajeros a reencontrarse con la identidad urbana que marcó generaciones.

Buscamos fortalecer en la estación Lima una identidad histórica y urbana, afirmó el presidente de Subterráneos de Buenos Aires S.A.U., Javier Ibañez, al presentar la obra que se enmarca dentro del Plan de Gestión Cultural y Patrimonial, un proceso que apunta a revitalizar las estaciones más antiguas del subte porteño.

La inauguración de esta intervención en el Pasaje Lima no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia que busca recuperar la esencia patrimonial del subte, especialmente en estaciones que acompañaron la transformación de Buenos Aires durante más de un siglo.

La estación Lima abrió sus puertas en 1913, año en que la ciudad estrenó la Línea A, convirtiéndose no solo en el primer subte de toda América Latina, sino también en el número trece del mundo.

Ese dato histórico —a menudo olvidado— actúa como punto de partida para entender la importancia de actualizar, preservar y reinterpretar estos espacios que ya forman parte de la memoria colectiva.

La intervención artística, de 35 metros de extensión, fue concebida como una experiencia inmersiva para los miles de pasajeros que transitan diariamente este cruce neurálgico.

Allí se despliega una reinterpretación gráfica de los rasgos arquitectónicos de los edificios más icónicos de la Avenida de Mayo: desde el Palacio Barolo y el Edificio La Inmobiliaria, hasta joyas menos conocidas pero igual de relevantes como el Ex Hotel París, el Edificio Cassará o el antiguo Diario Crítica.

También se representaron el Hotel Chile, el Ex Hotel Metropole, el Ex Hotel Majestic y el histórico Teatro Avenida, que protagonizó buena parte de la vida cultural porteña del siglo XX.

Para lograr esta reconstrucción visual, las piezas fueron elaboradas en acero, acero inoxidable y acrílico, materiales que permiten destacar volúmenes y texturas.

La nueva iluminación LED realza cada detalle y aporta un clima escénico que acompaña el movimiento del pasaje.

A esa ambientación se suma un componente sensorial poco habitual en el subte: una composición musical original inspirada en los años 20, pensada para trasladar al usuario al esplendor de la Avenida de Mayo cuando era comparada con los bulevares parisinos.

El proyecto no se limita únicamente a lo estético. También se realizaron obras clave para garantizar la durabilidad del espacio: impermeabilización, renovación de revestimientos, desagües y pisos, adecuación de locales comerciales, colocación de nuevas luminarias y restauración de un mural existente.

Además, se incorporó material acústico para reducir la reverberación del sonido, un reclamo recurrente de vecinos y pasajeros que atraviesan a diario la zona.

La intervención forma parte del Plan de Renovación Integral de Estaciones que SBASAU está ejecutando para modernizar 48 estaciones construidas antes de 1940. Actualmente, siete permanecen cerradas por obras —Congreso, Loria y Río de Janeiro (Línea A); Uruguay (Línea B); y Plaza Italia y Agüero (Línea D)— mientras que Carlos Gardel reabrirá este lunes tras su puesta en valor.

Paralelamente, ya fueron renovadas once estaciones, entre ellas Castro Barros, Acoyte y la propia Lima en la Línea A; Pueyrredón y Pasteur-AMIA en la B; San Martín en la C; y varias paradas fundamentales de la Línea D como Bulnes, Facultad de Medicina, Scalabrini Ortiz y Palermo.

El plan incluye tanto mejoras estructurales como actualizaciones orientadas a la accesibilidad y la seguridad.

Entre ellas se encuentran nuevas señales LED, renovación de pisos, pintura integral, instalación de señalización braille en pasamanos, incorporación de mobiliario moderno —bancos, cestos, apoyos isquiáticos— y un rediseño general de la señalética para facilitar la orientación dentro de la red.

Las próximas intervenciones confirmadas alcanzarán a estaciones como Piedras, Malabia y Tribunales, mientras que otras —Medrano, Ángel Gallardo, Lavalle, Independencia, General Urquiza y Entre Ríos— ya están en proceso licitatorio.

La recuperación de la Avenida de Mayo como eje simbólico aparece como un hilo que conecta esta intervención con el espíritu original de la ciudad.

Nacida en 1894 como la primera gran avenida de América del Sur, su diseño inspirado en los bulevares parisinos marcó un antes y un después en la identidad urbana porteña.

Reinterpretar esa historia dentro del subte —el espacio público por excelencia, donde cada día circulan millones de personas— busca no solo rescatar valor patrimonial, sino generar una experiencia de viaje más humana, más cercana y más consciente del legado cultural que nos rodea.

La intervención del Pasaje Lima vuelve a poner en primer plano la importancia de preservar y actualizar los rincones históricos del subte, integrando arte, memoria y tecnología en un mismo gesto urbano.

Una renovación que no solo embellece, sino que reconstruye el vínculo entre la ciudad y quienes la transitan día a día.