
En poco más de un año de vida, la Biblioteca Pública Digital Jorge Luis Borges pasó de ser una apuesta innovadora a consolidarse como una política cultural de alto impacto en la Ciudad de Buenos Aires: inaugurada en septiembre de 2024, ya superó los 40.000 socios y modificó, de manera silenciosa pero sostenida, la forma en que miles de porteños acceden a la lectura.
La biblioteca digital no solo amplía el acceso al libro, sino que construye un nuevo hábito cultural acorde a los tiempos, coinciden desde el ámbito editorial y de la gestión cultural porteña, al analizar el crecimiento constante de usuarios y descargas durante 2025.
El dato no es menor. En un contexto marcado por cambios en los consumos culturales, restricciones económicas y una fuerte competencia de las plataformas audiovisuales, la Biblioteca Pública Digital Jorge Luis Borges logró posicionarse como una alternativa concreta, gratuita y de calidad para lectores de todas las edades.
La clave estuvo en una curaduría amplia y dinámica, pensada para distintos perfiles: estanterías temáticas por género literario, fechas especiales, intereses específicos y grupos etarios, sumadas a la incorporación permanente de novedades editoriales.
El sistema de acceso es simple y directo. A través de la página web o de la aplicación Biblioteca Digital BA, los usuarios pueden consultar el catálogo, leer en línea o descargar libros y audiolibros para acceder sin conexión a internet.
La propuesta incluye novelas clásicas de la literatura argentina e internacional, best sellers, biografías, ensayos científicos e históricos, guías de viaje, recetarios y publicaciones periódicas, lo que amplía notablemente el universo de lectura disponible sin costo alguno.
Durante 2025, uno de los datos más destacados fue la preferencia marcada por autoras argentinas contemporáneas, una tendencia que refleja la creciente visibilidad de las escritoras mujeres en el mercado editorial y en las elecciones del público lector.
Encabezaron el ranking de descargas Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez; Escribir un silencio, de Claudia Piñeiro; y El buen mal, de Samanta Schweblin.
A estos títulos se sumaron No es un río, de Selva Almada; Cuentos reunidos, de Liliana Heker; y Las niñas del naranjel, de Gabriela Cabezón Cámara, consolidando un mapa de lecturas atravesado por voces locales y contemporáneas.
El listado de los libros más elegidos del año también incluyó obras de divulgación y ficción internacional, como Encuentros, de Gabriel Rolón; La clase de griego, de Han Kang; el Pack Jane Austen: Obra completa; y El puente donde habitan las mariposas, de Nazareth Castellanos.
La diversidad de géneros y estilos confirma que la biblioteca digital no se limita a un nicho específico, sino que dialoga con un público amplio y heterogéneo.
Otro de los ejes centrales del proyecto fue la creación de estanterías especiales, pensadas para acompañar momentos del año y facilitar la exploración de nuevos títulos. Para la temporada de verano, por ejemplo, se lanzó una selección que incluyó Cómo desaparecer completamente, de Mariana Enríquez; El tamaño de mi esperanza, de Jorge Luis Borges; Cómo hacer que te pasen cosas buenas, de Marian Estapé; y Amistad, de Mariano Sigman. A estas propuestas se suman estanterías dedicadas a inteligencia artificial y creatividad humana, literatura argentina, audiolibros y novelas románticas, entre otras.
La estrategia de fidelización también se apoya en un newsletter mensual que llega por correo electrónico a los usuarios, con recomendaciones de obras clásicas, novedades literarias y curiosidades pensadas para distintas edades.
Esta herramienta refuerza el vínculo con los lectores y mantiene activa la relación con la biblioteca más allá de la descarga puntual de un libro.
Desde una mirada más amplia, el crecimiento de la Biblioteca Pública Digital Jorge Luis Borges permite afirmar que el acceso democrático a la lectura sigue siendo una demanda vigente.
La posibilidad de contar con un catálogo robusto, actualizado y de uso intuitivo desde cualquier dispositivo móvil resultó determinante para ampliar la base de lectores y para acercar los libros a quienes, por distintos motivos, no frecuentan las bibliotecas tradicionales.
La aplicación Biblioteca Digital BA, pionera en el país, se transformó así en un canal central para consultar libros electrónicos, audiolibros, revistas y periódicos digitales.
Su diseño facilita la navegación y la reserva de materiales, lo que impacta directamente en la experiencia del usuario y en la permanencia dentro de la plataforma.
A más de un año de su inauguración, la Biblioteca Pública Digital Jorge Luis Borges exhibe resultados concretos y una proyección sostenida: con miles de socios activos y un catálogo en expansión, el desafío ahora pasa por profundizar este camino y consolidar un hábito de lectura que, lejos de desaparecer, encontró en lo digital una nueva forma de crecer.



