
El despliegue de seguridad alrededor del fútbol argentino volvió a dejar cifras contundentes y escenas que reflejan un problema que persiste en los alrededores de los estadios.
Este fin de semana, mientras miles de hinchas se acercaban con la expectativa puesta en la tercera fecha del Torneo Apertura, los operativos oficiales terminaron con decenas de demorados, cientos de actas contravencionales y un detenido, en un escenario que combina controles estrictos, conductas ilegales reiteradas y una tensión constante entre prevención y reacción policial.
“Los operativos buscan garantizar que las familias puedan ir a la cancha sin riesgos y combatir las mafias que operan alrededor del espectáculo deportivo”, fue una de las frases que resonó desde el área de Seguridad, en línea con la política que apunta a endurecer controles en ingresos, transporte de hinchas y zonas de estacionamiento informal.
Los números que dejó el fin de semana muestran el alcance de ese despliegue: 73 trapitos demorados, 273 actas contravencionales y un detenido por atentado y resistencia a la autoridad.
Durante los partidos Boca Juniors-Newell’s Old Boys, San Lorenzo-Central Córdoba de Santiago del Estero y Barracas Central-Deportivo Riestra, el Ministerio de Seguridad de la Ciudad activó un esquema que incluyó controles de accesos, patrullajes en zonas aledañas y verificación de documentación de transporte de simpatizantes.
El dato más relevante estuvo en los alrededores de La Bombonera, donde se concentró la mayor cantidad de intervenciones.
Allí fueron demorados 67 cuidacoches, mientras que en las inmediaciones del Nuevo Gasómetro se registraron otros seis casos.
En el operativo vinculado al encuentro entre Boca y Newell’s se registró la mayor cantidad de infracciones. Intervino el Área de Flagrancia de la Unidad Fiscal Sur, bajo la órbita del doctor Aníbal Bunet, y se labraron 216 actas contravencionales.
De ese total, 171 correspondieron a personas que intentaron ingresar sin entradas. Además, la Policía de la Ciudad detectó a 22 hinchas con derecho de admisión vigente, lo que les impidió el acceso al estadio.
Entre las situaciones particulares que se registraron, hubo un simpatizante que no pudo entrar por figurar como deudor alimentario, un punto que en los últimos años comenzó a incorporarse dentro de los controles cruzados entre organismos del Estado.
También se remitieron dos micros por falta de documentación obligatoria, mientras que en otros dos vehículos se realizaron actas por transportar o almacenar bebidas alcohólicas. En esos procedimientos se secuestraron quince botellas de vino y tres de fernet.
Otro episodio ocurrió en la zona externa del estadio xeneize, donde un hombre de 76 años fue notificado por reventa de entradas. Según fuentes oficiales, intentaba comercializar tickets a personas extranjeras.
Tras la consulta con el Ministerio Público Fiscal, se lo notificó por desobediencia y se ordenó el secuestro de las entradas.
En paralelo, un hombre de 41 años terminó detenido tras agredir a efectivos policiales cuando intentaba ingresar con un carnet falso, configurando el delito de resistencia y atentado a la autoridad.
En el operativo del partido entre San Lorenzo y Central Córdoba de Santiago del Estero también se registró un volumen significativo de infracciones.
Allí se labraron 55 actas contravencionales, 33 de ellas por intentos de ingreso sin ticket válido. Además, 10 simpatizantes fueron identificados con derecho de admisión. En este estadio también se detectó un caso de impedimento de ingreso por deudas alimentarias.
Por su parte, en el encuentro entre Barracas Central y Deportivo Riestra, los controles detectaron a dos hinchas con restricciones vigentes que les impidieron el acceso.
Si bien la cantidad fue menor, desde el área de Seguridad remarcaron que los controles son uniformes en todos los estadios, independientemente de la magnitud del evento.
Los operativos contaron con la intervención de la Unidad de Flagrancia de la Unidad Sur, a cargo del doctor Aníbal Brunet, en coordinación con fuerzas policiales y personal de prevención.
Este esquema responde a una estrategia que busca reducir delitos asociados al fútbol, especialmente la reventa, la violencia, el ingreso irregular y la actividad ilegal de cuidacoches.
En términos estructurales, los números reflejan que el principal foco sigue estando en el ingreso sin entradas y en la presencia de personas con restricciones judiciales o administrativas.
Especialistas en seguridad deportiva señalan que la digitalización de controles y el cruce de bases de datos permitió aumentar la detección, aunque también expone la persistencia de prácticas ilegales que acompañan al fútbol desde hace décadas.
El desafío, según admiten fuentes del sector, es sostener estos operativos en el tiempo sin afectar la experiencia del público que asiste de manera legal.
La convivencia entre espectáculo masivo y prevención del delito sigue siendo uno de los ejes centrales del debate sobre la seguridad en el fútbol argentino.
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