
El 7 de febrero de 1826, Bernardino Rivadavia fue nombrado por el Congreso a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, inaugurando formalmente la figura del “primer presidente argentino”. Así lo cuentan las efemérides. Pero la historia real es bastante menos prolija.
Rivadavia asumió bajo una Constitución unitaria rechazada por la mayoría de las provincias, que nunca reconocieron ni el texto ni su autoridad. No fue electo por el pueblo, sino designado por una elite porteña que intentó imponer un proyecto centralista, liberal y excluyente, pensado para Buenos Aires y la oligarquía, no para una nación federal en construcción.
Su breve presidencia estuvo marcada por el endeudamiento externo, el alineamiento con intereses británicos, el desprecio por las provincias y un modelo político sin consenso. La resistencia fue inmediata. El experimento fracasó. En 1827, Rivadavia renunció y se fue al exilio.
Por eso, más que el nacimiento del Poder Ejecutivo, el 7 de febrero de 1826 recuerda un intento forzado de fundar un país desde arriba, sin pueblo y sin provincias. Una farsa institucional convertida en hito escolar.
Pero hay un dato más, incómodo para el relato liberal y racista de salón. El historiador George Reid Andrews documentó que Rivadavia era señalado por sus contemporáneos como afrodescendiente. “Doctor Chocolate” era el mote despectivo que le daban sus opositores, en una Buenos Aires obsesionada con blanquear su pasado. ¡Un horror!
El ídolo del liberalismo argentino, símbolo de la oligarquía porteña, cargaba el estigma racial que esa misma elite negaba y ocultaba.
Toda esta «anécdota» con datos y fuentes está desarrollada en este blog, quecopiamos abajo. Para pensar, reflexionar y criticar… Espero que les guste…
La nota completa, con fuentes y documentos aquí:
https://walteronorato.blogspot.com/2026/02/el-primer-desclasado-bernardino.html



