
Aquí el silencio no llegó de golpe. Fue entrando despacio, habitación por habitación, apagando voces, enfriando recuerdos, dejando que la casa aprendiera a estar sola. Nadie cerró las ventanas el último día. Nadie volvió a pronunciar su nombre en voz alta. Murió sola… y la casa lo supo antes que nadie. Los relojes se detuvieron […]
La entrada Murió sola en su mansión sin herederos se publicó primero en Revista “La Piaf”.



