
La ciudad de Buenos Aires suma una nueva propuesta cultural que invita a mirar hacia adentro, hacia aquello que durante años permaneció fuera del foco.
El próximo viernes 27 de marzo a las 17, el Museo de Arte Popular José Hernández (MAP) abrirá las puertas de una exposición que pone en primer plano piezas poco conocidas de su acervo, con el objetivo de resignificar su valor y acercarlas al público en toda su dimensión estética y cultural.
“Conservado y guardado: no olvidado” no es solo una muestra, sino también una declaración de principios: lo que no se exhibe no deja de tener historia, identidad ni relevancia.
En ese sentido, la propuesta busca romper con la lógica de lo visible y lo oculto dentro de los museos, dándole voz a objetos que, hasta ahora, permanecían en reserva.
La exhibición se inaugura en la sede del MAP, ubicada en Avenida del Libertador 2373, y reúne una selección diversa de piezas que abarcan distintas épocas, regiones y tradiciones artesanales.
Según pude reconstruir, el proceso previo no fue menor: implicó tareas de reacondicionamiento de depósitos, revisión exhaustiva de cada objeto, catalogación actualizada y una puesta en valor que permite hoy apreciarlas con una mirada renovada.
Entre los elementos que integran la muestra aparecen objetos que, en muchos casos, resultan ajenos al uso cotidiano contemporáneo, pero que fueron fundamentales en su contexto original.
Tabas, exvotos, chifles, yesqueros, cerámicas moqoit, tejidos de chaguar realizados por comunidades wichí, boleadoras y estribos forman parte de este recorrido que combina técnica, diseño y funcionalidad.
Cada pieza cuenta una historia, no solo por su materialidad, sino por el entramado cultural que la sostiene.
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es el diálogo que se establece entre diferentes universos: artesanías de pueblos originarios, producciones criollas y expresiones contemporáneas conviven en un mismo espacio, generando una lectura transversal del patrimonio.
Lejos de tratarse de objetos estáticos, la muestra los presenta como elementos vivos, cargados de sentido y vigencia.
La curaduría, a cargo del equipo del museo bajo la coordinación de Horacio Torres, propone además una experiencia didáctica y lúdica. No se trata únicamente de observar, sino de comprender.
Los visitantes podrán analizar los materiales, identificar las particularidades de cada pieza y reconocer a los artesanos en su contexto histórico y geográfico.
Este enfoque permite ampliar la experiencia más allá de lo visual, incorporando una dimensión educativa clave.
También hay un fuerte énfasis en la conservación. En tiempos donde el consumo rápido y lo descartable parecen imponerse, el rescate y la preservación de estas obras adquieren un valor estratégico.
No solo se trata de proteger objetos, sino de garantizar que las generaciones futuras puedan acceder a una parte esencial de la identidad cultural.
La muestra estará disponible hasta el 20 de septiembre, ofreciendo un amplio margen para que distintos públicos puedan acercarse.
El museo funcionará de lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19, mientras que los sábados, domingos y feriados extenderá su horario hasta las 20.
Los martes permanecerá cerrado. En cuanto a las entradas, el público general abonará $10.000, mientras que residentes argentinos o extranjeros con DNI podrán acceder por $2.000.
Los miércoles serán gratuitos, y habrá ingreso sin cargo todos los días para jubilados, excombatientes de Malvinas, estudiantes universitarios acreditados, personas con discapacidad junto a un acompañante, menores de 12 años y grupos escolares de instituciones públicas.
En un contexto donde la agenda cultural suele estar dominada por grandes nombres o exhibiciones internacionales, esta propuesta del MAP apuesta por lo propio, por aquello que forma parte del patrimonio pero que muchas veces queda relegado.
La invitación es clara: detenerse, observar y redescubrir lo que, aunque haya estado guardado, nunca dejó de tener valor.




