
La escena se activó en segundos sobre la avenida General Paz: una alerta del sistema de lectura de patentes encendió las alarmas y, a partir de ese dato, la Policía de la Ciudad interceptó un vehículo sospechado de haber participado en un robo reciente.
Dentro del auto, además de irregularidades evidentes, apareció un elemento que elevó la gravedad del caso: una bolsa con más de 55 mil dólares en efectivo.
“Fue un procedimiento preciso, casi quirúrgico, donde la tecnología y el seguimiento en tiempo real permitieron evitar que el sospechoso escapara”, deslizó una fuente vinculada al operativo, en referencia al rol clave del sistema de control vehicular que monitorea los accesos a la Capital.
Todo comenzó cuando un Renault Sandero azul quedó en la mira de los pórticos lectores instalados sobre la General Paz, a la altura de Villa Lugano.
El sistema identificó la patente y la vinculó con un robo ocurrido el 24 de marzo, lo que activó de inmediato el protocolo de seguimiento.
A partir de allí, personal de la División Anillo Digital inició un rastreo controlado del vehículo hasta lograr interceptarlo en el cruce de General Paz y avenida Roca, en Villa Riachuelo.
Según reconstruí, el conductor —un hombre mayor de edad— no ofreció resistencia al momento de ser detenido, aunque rápidamente reconoció que no contaba con la documentación del rodado.
Ese dato, lejos de ser menor, fue el primer indicio concreto de que algo no cerraba. El propio sospechoso aseguró haber tomado posesión del auto apenas quince días antes, una declaración que sumó más dudas que certezas.
La revisión del vehículo terminó por confirmar las sospechas iniciales. Los agentes detectaron que la chapa patente era apócrifa y que el número de motor presentaba signos de adulteración.
Pero el dato más contundente surgió tras la consulta con el Registro Automotor: existían dos vehículos con la misma patente en circulación, una maniobra típica del denominado “auto mellizo”, una modalidad delictiva que busca burlar controles mediante la duplicación de identidad vehicular.
En paralelo, durante la requisa interna del Sandero, los efectivos encontraron una bolsa de nylon tirada en el piso del lado del acompañante. En su interior había 55.700 dólares en efectivo, una suma significativa cuyo origen no pudo ser justificado en el momento.
Este hallazgo introdujo una nueva dimensión en la investigación, abriendo interrogantes sobre si el dinero estaba vinculado directamente al robo detectado días atrás o a otras posibles maniobras ilícitas.
Con todos estos elementos sobre la mesa, intervino el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 10, que ordenó la detención del conductor en carácter de incomunicado.
Además, se dispuso el secuestro del vehículo, del dinero hallado y del teléfono celular del sospechoso, que será sometido a peritajes para intentar reconstruir sus movimientos recientes y eventuales conexiones.
El procedimiento vuelve a poner en primer plano el alcance del Anillo Digital, una herramienta que en los últimos años se consolidó como un recurso central en la prevención y resolución de delitos vinculados al uso de vehículos.
No sólo permite detectar autos con pedido de captura, sino también identificar irregularidades en tiempo real, reduciendo el margen de maniobra de quienes intentan moverse con rodados adulterados.
En este caso puntual, la combinación entre tecnología, coordinación operativa y verificación en bases de datos permitió desarticular una situación que, en apariencia, podría haber pasado desapercibida.
Sin embargo, el avance de la investigación será clave para determinar el trasfondo completo del episodio: si se trató de un hecho aislado o de una pieza dentro de una estructura delictiva más amplia.




