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La Defensoría desembarca en la 50ª Edición de la Feria del Libro

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La Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires vuelve a decir presente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2026 con una propuesta que combina cercanía institucional y agenda cultural: desde el 23 de abril hasta el 11 de mayo, instalará un espacio propio en el Predio Ferial La Rural para atender reclamos, promover derechos y abrir debates en uno de los eventos más convocantes del calendario porteño.

“Queremos que cada persona que pase por la feria sepa que tiene herramientas para defender sus derechos”, sintetizan desde el organismo, en una consigna que atraviesa toda la programación y que, según remarcan, apunta a “acercar el Estado a la vida cotidiana con un lenguaje claro y accesible”.

En el corazón del Pabellón Amarillo, la Defensoría montará un puesto permanente de atención vecinal. Allí, cualquier visitante podrá formular denuncias, iniciar trámites o realizar consultas ante situaciones de vulneración de derechos.

No es un detalle menor: en un contexto donde muchas veces los canales formales resultan lejanos o burocráticos, la decisión de instalarse en un ámbito cultural masivo busca reducir esa distancia y captar demandas en tiempo real.

La feria, con miles de asistentes diarios, se convierte así en una vidriera pero también en una puerta de entrada directa al sistema de protección de derechos.

Pero la propuesta no se agota en lo administrativo. La agenda diaria suma actividades pensadas para distintos públicos, con un eje claro: fomentar el debate democrático y la circulación de conocimiento.

Habrá obras de títeres para chicos —como “San Julepe”, que se presentará en varias fechas—, presentaciones de libros con mirada crítica sobre temas de actualidad, y conversatorios que abordan desde el rol del periodismo hasta los desafíos ambientales.

La diversidad temática no es casual: responde a una estrategia de intervención que entiende los derechos como un entramado amplio, que incluye dimensiones sociales, culturales y políticas.

Entre los ejes destacados aparece la relación entre cuidados y democracia, una discusión que gana terreno en la agenda pública.

También habrá espacio para reflexionar sobre el trabajo de cuidar, muchas veces invisibilizado, y su impacto en la organización social.

La memoria, como herramienta para defender derechos y sostener la vida democrática, tendrá su propio panel, en línea con debates que siguen vigentes en la Argentina contemporánea.

El cruce entre tecnología y sociedad también dirá presente. Charlas como “Entre likes, scroll y algoritmos” pondrán el foco en los consumos culturales de las nuevas generaciones, mientras que otro encuentro analizará cómo se construye la opinión pública en tiempos de sobreinformación y redes sociales.

En esa misma línea, la inteligencia artificial aplicada al turismo y a las pymes cerrará la programación, marcando un guiño hacia los desafíos productivos y tecnológicos del corto plazo.

La programación incluye además presentaciones editoriales con fuerte contenido político y jurídico. Títulos vinculados a la violencia institucional, el rol de la Corte Suprema o los estereotipos de género en la jurisprudencia regional buscan interpelar tanto a especialistas como al público general.

A eso se suman debates sobre accesibilidad y discapacidad, ambiente y crisis climática, y patrimonio cultural, configurando una grilla que combina formación, reflexión y entretenimiento.

La feria abrirá sus puertas de lunes a viernes de 14 a 22, y los fines de semana —incluido el feriado del 1° de mayo— desde las 13 hasta las 22.

En ese marco, la presencia de la Defensoría no solo amplía la oferta de actividades, sino que también refuerza una idea clave: los derechos no son abstractos ni lejanos, se ejercen todos los días y en todos los ámbitos, incluso en un paseo entre libros.

Con esta iniciativa, el organismo apuesta a consolidar un modelo de cercanía que mezcla gestión, cultura y participación ciudadana.

La Feria del Libro, tradicional punto de encuentro entre lectores, autores y editoriales, suma así una dimensión institucional que invita a pensar, discutir y, sobre todo, ejercer derechos en un espacio abierto y plural.