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La Ciudad avanza con la certificación energética de inmuebles

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La Ciudad de Buenos Aires dio un paso importante en materia de sustentabilidad al poner en marcha el sistema de Etiquetas de Eficiencia Energética para viviendas.

A partir de su incorporación al Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV), propietarios, compradores, inquilinos y desarrolladores podrán conocer el desempeño energético de cada inmueble mediante una certificación oficial que permitirá comparar propiedades y fomentar construcciones cada vez más eficientes.

La iniciativa representa un avance en la manera de evaluar las viviendas y apunta a que la eficiencia energética se transforme en un factor relevante al momento de comprar, alquilar o refaccionar un inmueble.

Con una escala que va desde la categoría A, destinada a las viviendas con mejor rendimiento energético, hasta la G, que identifica a las de menor eficiencia, el sistema busca ofrecer información clara, confiable y estandarizada, de manera similar a la que ya utilizan los electrodomésticos.

La implementación fue posible luego de que la Ciudad adhiriera al Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas, un esquema que unifica los criterios técnicos para medir el comportamiento energético de los inmuebles en todo el país y que ya funciona en otras dieciséis jurisdicciones argentinas.

En el ámbito porteño, la responsabilidad de llevar adelante esta política recaerá en la Subsecretaría de Ambiente, organismo que coordinará tanto la aplicación del programa como las acciones de capacitación y difusión.

La presentación oficial se desarrolló en el auditorio de la sede del Gobierno de la Ciudad y reunió a funcionarios nacionales, autoridades porteñas, representantes de organismos técnicos, colegios profesionales y especialistas vinculados a la eficiencia energética.

Durante la jornada se analizaron los beneficios de incorporar este tipo de certificaciones al mercado inmobiliario y el impacto positivo que pueden generar tanto para los propietarios como para quienes buscan acceder a una vivienda.

El etiquetado energético permitirá conocer cuánta energía necesita una vivienda para mantener condiciones adecuadas de confort durante todo el año.

Para determinar la categoría correspondiente se tendrán en cuenta distintos aspectos técnicos, como la calidad de la envolvente del edificio, el nivel de aislamiento térmico, la orientación de la construcción, la incidencia del clima, el tipo de carpinterías, la ventilación y los sistemas de calefacción, refrigeración y producción de agua caliente sanitaria.

Contar con esta información permitirá identificar oportunidades de mejora y planificar intervenciones que reduzcan el consumo energético.

Entre las acciones que pueden incrementar la eficiencia se encuentran la incorporación de aislaciones térmicas, el reemplazo de ventanas por modelos con mejor desempeño, la modernización de equipos de climatización y la optimización de los sistemas de iluminación, medidas que no solo reducen el impacto ambiental sino que también generan un ahorro económico para los hogares.

En un contexto donde el costo de los servicios públicos representa una preocupación creciente para muchas familias, disponer de una certificación que permita anticipar el nivel de consumo energético de una vivienda adquiere una importancia cada vez mayor.

Al igual que sucede en otros países donde este tipo de herramientas lleva años de aplicación, la etiqueta energética aporta transparencia al mercado inmobiliario y brinda un criterio adicional para valorar un inmueble.

Especialistas del sector sostienen que las viviendas con mejores niveles de eficiencia suelen ofrecer mayor confort térmico, requieren un menor consumo para calefaccionarse o refrigerarse y presentan menores pérdidas de energía.

Esto se traduce en facturas más bajas y en una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, uno de los principales objetivos de las políticas ambientales impulsadas a nivel internacional.

La puesta en marcha del sistema también permitirá generar una base de datos sobre el estado del parque habitacional porteño.

Esa información será utilizada para fortalecer futuras políticas públicas orientadas a mejorar la eficiencia energética de las construcciones existentes y promover nuevos desarrollos con estándares más sustentables, contribuyendo además al cumplimiento de los objetivos establecidos en el Plan de Acción Climática 2050 de la Ciudad de Buenos Aires.

Como parte del lanzamiento del programa, también se anunció la apertura del primer curso de formación de Etiquetadores de Viviendas.

La capacitación será desarrollada en conjunto con el Consejo Profesional de Ingeniería Civil (CPIC), el Consejo Profesional de Ingeniería de Telecomunicaciones, Electrónica y Computación (COPITEC) y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU).

Los profesionales que completen el trayecto formativo quedarán habilitados para realizar las evaluaciones energéticas y emitir las correspondientes certificaciones.

Además, la Ciudad firmó un convenio de trabajo con la Sociedad Central de Arquitectos con el objetivo de impulsar acciones conjuntas vinculadas a la sustentabilidad, el desarrollo urbano y la incorporación de criterios ambientales en el diseño y construcción de viviendas.

La incorporación de este sistema marca un cambio de paradigma para el mercado inmobiliario local. Hasta ahora, la mayoría de las decisiones de compra o alquiler estaban centradas principalmente en la ubicación, la superficie o el estado general de la propiedad.

A partir de la implementación de las etiquetas energéticas, el desempeño del inmueble frente al consumo de energía comenzará a convertirse en otro aspecto de relevancia, tanto por su impacto económico como por los beneficios ambientales que representa.

En paralelo, la medida busca incentivar que los propietarios inviertan en mejoras destinadas a elevar la categoría energética de sus viviendas.

Este tipo de reformas no solo incrementa el valor del inmueble, sino que también mejora las condiciones de habitabilidad, reduce el consumo de recursos y promueve ciudades más resilientes frente a los desafíos del cambio climático.

Con esta incorporación al Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas, Buenos Aires suma una herramienta que combina información técnica, planificación ambiental y beneficios económicos para los vecinos.

El objetivo es avanzar hacia un parque habitacional más eficiente, con menores niveles de consumo energético y un desarrollo urbano que acompañe las metas de sustentabilidad previstas para las próximas décadas.

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