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Los taxis eléctricos ya circulan por las calles porteñas

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La transición hacia los taxis eléctricos ya dejó de ser una idea a futuro en la Ciudad de Buenos Aires: 12 unidades ya circulan por las calles porteñas y otros 120 taxistas avanzan con los trámites para acceder a créditos destinados a renovar sus vehículos.

La iniciativa combina financiamiento, ahorro operativo y beneficios impositivos con un objetivo concreto: acelerar el cambio hacia una movilidad menos contaminante.

La línea especial del Banco Ciudad permite solicitar hasta $28 millones, con una tasa fija del 20%, presentada como la más baja del mercado. Durante un encuentro con los primeros compradores, Jorge Macri destacó que la transición eléctrica también busca alcanzar al transporte público individual.

“Hace un tiempo definimos la necesidad de ir hacia una transición eléctrica en el transporte público y también en el taxi. Por eso, creamos una línea de crédito especial en el Banco Ciudad con una tasa preferencial”, sostuvo Macri.

Según explicó, los trabajadores valoran especialmente el ahorro que genera el cambio de tecnología y, en algunos casos, pudieron vender su taxi anterior a buen precio y acceder incluso a vehículos de una categoría superior.

El dato que permite dimensionar el impacto aparece al mirar los costos cotidianos. En Buenos Aires hay alrededor de 18.000 taxis y, de acuerdo con los números difundidos por la Ciudad, el costo operativo de una unidad eléctrica equivale al 20% del de un vehículo a nafta o GNC.

En una actividad que requiere muchas horas de circulación y un elevado consumo de combustible, la diferencia puede representar un alivio importante para los propietarios.

El mantenimiento también juega a favor de la nueva tecnología. Un motor eléctrico tiene aproximadamente 40 piezas móviles, frente a unas 450 en un motor de combustión.

Esa diferencia reduce la cantidad de componentes sometidos a desgaste y puede traducirse en menos intervenciones mecánicas y menores costos de mantenimiento. Para un taxi, que recorre grandes distancias y permanece buena parte del día trabajando, no es un aspecto menor.

A los beneficios de operación se suma el esquema de patentes. Los vehículos eléctricos tienen una exención permanente del 100%.

En el caso de los híbridos, el beneficio alcanza los dos primeros años y luego se aplican reducciones progresivas del 60%, 40% y 20%, hasta llegar al sexto año, cuando se abona la totalidad. Para los híbridos valuados en más de $60 millones, la exención se limita al primer año.

Otro punto clave es la autonomía. Las unidades son 100% eléctricas o híbridas enchufables y pueden recorrer entre 380 y 400 kilómetros con una carga, mientras que el recorrido diario típico de un taxi ronda los 220 kilómetros.

La recarga puede hacerse de forma lenta, mediante un enchufe doméstico; semirrápida; o rápida, en estaciones de servicio, donde la batería puede completarse en aproximadamente media hora.

Los primeros beneficiarios fueron Gerardo Trillini, Claudio Fernández, Felix Borges, Edgar Pereira, Jorge Scherer Keen, Carlos Lovey, Eduardo Aizemberg, Guillermo Rodríguez, Américo Sánchez y Alfredo Cardozo. Todos viven en casas o PH, lo que facilita la instalación de cargadores.

La estrategia oficial no se limita al taxi. Macri vinculó estas unidades con el e-Bus del Casco Histórico y el TramBus, y afirmó que desde 2027 el 30% de la flota de colectivos funcionará con energía limpia. También anunció que la exención de peajes para vehículos eléctricos será prorrogada por un año más.

Yo considero que el punto central de esta transformación no es solamente cambiar un motor de combustión por uno eléctrico, sino lograr que el cambio sea económicamente posible para quienes viven de manejar un taxi.

La tasa preferencial, el menor gasto operativo, el mantenimiento reducido y los beneficios impositivos pueden hacer más atractiva la renovación de una flota todavía mayoritariamente convencional.

Por ahora, las cifras son iniciales frente a los cerca de 18.000 taxis que circulan en la Ciudad. Pero las 12 unidades que ya trabajan y los 120 créditos en trámite muestran que existe interés concreto.

El desafío será sostener el financiamiento y ampliar los puntos de carga para que la electrificación pueda crecer sin convertirse en una dificultad adicional para los taxistas.

Si esas condiciones se mantienen, las calles porteñas podrían empezar a mostrar cada vez con mayor frecuencia un cambio que hasta hace poco parecía lejano.