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El taller donde Buenos Aires le da una segunda vida a sus esculturas

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Con más de 10 mil visitantes desde su reapertura, el MOA se transformó en uno de los rincones más curiosos de Palermo.

Se llama MOA (Monumentos y Obras de Arte) y, desde que reabrió sus puertas en noviembre pasado tras una ambiciosa obra de ampliación, ya recibió a unos 10 mil vecinos, estudiantes, investigadores y turistas que se acercaron a descubrir cómo se restaura el patrimonio escultórico de la Ciudad. Y la verdad, después de recorrer un poco su historia, entiendo perfectamente por qué tanta gente eligió sumarse a esta experiencia.

“Invitamos a los vecinos a que lo visiten y conozcan el trabajo invaluable que hacen sus restauradores”, señaló Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público porteño, al referirse a la puesta en valor de este taller único ubicado en el corazón de la Plaza Sicilia.

Lo que muchos no saben es que el MOA es, ni más ni menos, el guardián silencioso de más de 2.400 obras de arte que hoy decoran plazas, parques y calles porteñas. Ahí es donde llegan las esculturas cuando necesitan una intervención, cuando el clima o el paso del tiempo las castigó, o simplemente cuando hay que preservarlas para que sigan siendo parte del paisaje urbano.

Estos son algunos datos que me parecieron clave para entender la magnitud del proyecto:

Está abierto de lunes a viernes, de 10 a 17 hs, con acceso libre al Patio de Esculturas.
Ofrece visitas guiadas gratuitas todos los días, con una duración aproximada de una hora.
Se puede coordinar la visita por mail a visitas.moa@buenosaires.gob.ar o simplemente acercarse de forma espontánea.
Escuelas primarias y secundarias ya pueden inscribirse para llevar a sus estudiantes.
En las últimas semanas se realizaron experiencias inclusivas para personas no videntes, quienes pudieron recorrer con las manos maquetas 3D, herramientas de restauración y texturas de las propias obras.

No hablamos solo de «limpiar» una estatua: cada obra que llega al MOA pasa por un proceso minucioso donde especialistas analizan materiales, técnicas originales y el estado de conservación, para después decidir cómo intervenirla sin perder su esencia histórica. Es un trabajo que combina arte, ciencia y memoria colectiva, porque cada monumento que vemos en una plaza porteña tiene una historia que contar, y el MOA se encarga de que esa historia no se pierda con el tiempo ni con la intemperie. Además, la reciente ampliación permitió sumar nuevos espacios de trabajo y de acceso público, lo que habla de una apuesta fuerte por acercar este oficio, muchas veces invisible, a la comunidad.

En el Parque Tres de Febrero, cruzar la Plaza Sicilia y descubrir de primera mano cómo se cuida, se repara y se mantiene viva la identidad artística de nuestra Ciudad. Una visita simple, gratuita y que seguro te va a cambiar la forma de mirar cada estatua que te cruces de ahora en más.