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Comenzó el traslado de presos y avanza el cierre de la cárcel de Devoto

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El traslado progresivo de detenidos desde la cárcel de Villa Devoto hacia el complejo penitenciario de Marcos Paz comenzó a poner en marcha un proceso largamente anunciado y postergado: el cierre definitivo del histórico penal porteño.

La medida no solo implica una profunda reorganización del sistema penitenciario federal, sino que vuelve a colocar en el centro del debate qué destino tendrá uno de los predios más importantes del oeste de la Ciudad.

La salida paulatina de los internos representa, en los hechos, el primer paso concreto hacia el desmantelamiento de la cárcel de Devoto.

Durante décadas, el establecimiento formó parte del paisaje cotidiano del barrio y se convirtió en uno de los últimos grandes complejos penitenciarios federales insertos dentro del tejido urbano porteño.

El operativo se desarrolla de manera gradual, con el objetivo de trasladar parte de la población alojada en Devoto hacia las nuevas instalaciones de Marcos Paz.

La estrategia apunta a ampliar la capacidad disponible dentro del sistema penitenciario y, al mismo tiempo, comenzar a resolver uno de los problemas que desde hace tiempo afecta a la Ciudad: la presencia de detenidos en comisarías y alcaldías que fueron concebidas como lugares de alojamiento transitorio.

El complejo penitenciario de Marcos Paz fue diseñado para recibir a más de dos mil detenidos y tendrá un papel central dentro de esta reorganización.

Una parte de esas plazas permitirá absorber a internos que actualmente permanecen en la cárcel de Villa Devoto, mientras que otras estarán destinadas a aliviar la presión existente sobre distintas dependencias donde hoy permanecen personas privadas de su libertad.

La mudanza no será inmediata ni implicará el vaciamiento total del penal de un día para otro. El proceso contempla una transición escalonada, con traslados progresivos y una reorganización de los distintos establecimientos federales.

También se prevé la incorporación de nuevos módulos y espacios de alojamiento en otras unidades, con el objetivo de aumentar la capacidad operativa mientras avanza la desactivación definitiva de Devoto.

De esta manera, comienza a materializarse un proyecto que atravesó distintas etapas y que durante años estuvo condicionado por demoras, cambios de gestión y dificultades en la construcción y habilitación de nuevas instalaciones.

La posibilidad de cerrar la cárcel de Devoto fue anunciada en diferentes oportunidades, pero la falta de infraestructura suficiente para trasladar a toda su población penitenciaria impidió que el plan pudiera concretarse.

Ahora, con la puesta en funcionamiento de nuevas plazas en Marcos Paz y la coordinación entre el Gobierno nacional y la Ciudad, el escenario empezó a modificarse.

El traslado de los detenidos vuelve a darle impulso a una iniciativa que parecía haber quedado congelada y abre una nueva etapa para el histórico predio ubicado en el corazón del oeste porteño.

La situación también tiene una dimensión urbana que trasciende ampliamente al sistema penitenciario. Una vez que la cárcel deje de funcionar, quedará disponible un terreno de enorme valor estratégico por su ubicación y extensión.

Por eso, el futuro del predio seguramente volverá a generar discusiones entre vecinos, autoridades y distintos sectores interesados en definir qué uso podría darse a ese espacio.

A lo largo de los años surgieron distintas propuestas vinculadas con la posibilidad de destinar el lugar a espacios verdes, viviendas, equipamiento público, áreas educativas, culturales o proyectos de desarrollo urbano. Sin embargo, hasta el momento, el cierre del penal no implica automáticamente una definición sobre el destino final del terreno.

Ese será, precisamente, uno de los grandes debates que comenzará cuando la cárcel quede definitivamente desocupada. Para los vecinos de Villa Devoto y de los barrios cercanos, el cambio tendrá un impacto que va mucho más allá de la desaparición de un establecimiento penitenciario.

La transformación del predio podría modificar la dinámica de una amplia zona de la Ciudad y generar una oportunidad única para discutir qué tipo de desarrollo urbano se busca para el futuro.

La cárcel de Devoto tiene además una fuerte carga histórica y simbólica. Su presencia formó parte de la identidad del barrio durante generaciones, aunque también fue escenario de conflictos, reclamos y debates relacionados con las condiciones de detención y la convivencia de un penal de grandes dimensiones dentro de una zona residencial.

El traslado hacia Marcos Paz busca avanzar hacia un modelo diferente, con complejos penitenciarios ubicados fuera de las áreas urbanas más densamente pobladas y con mayor capacidad para concentrar a la población carcelaria federal.

Al mismo tiempo, la reorganización intenta dar respuesta al crecimiento de la cantidad de detenidos alojados de manera transitoria en dependencias policiales, una situación que en los últimos años generó una presión creciente sobre el sistema de seguridad porteño.

El desafío será completar la transición sin nuevos retrasos y garantizar que las plazas disponibles alcancen para concretar el cierre definitivo.

La experiencia de los últimos años demuestra que el proceso no depende únicamente de trasladar a los internos, sino también de contar con infraestructura, personal, logística y coordinación entre las distintas jurisdicciones involucradas.

Por ahora, el inicio de los traslados marca un cambio concreto. Después de años de anuncios y proyectos inconclusos, la cárcel de Villa Devoto comenzó a recorrer el camino hacia su desactivación.

El proceso será progresivo, pero cada traslado acerca un poco más el momento en que el histórico penal deje definitivamente de cumplir su función.

El cierre de la cárcel abrirá entonces una nueva discusión para el barrio y para toda la Ciudad. El desafío ya no será solamente definir dónde estarán alojados los detenidos, sino decidir qué ocurrirá con un terreno que, una vez liberado, tendrá el potencial de convertirse en una de las transformaciones urbanas más importantes del oeste porteño.