
La Ciudad de Buenos Aires reconoció a los cadetes que se destacaron durante su formación policial y aprovechó la ceremonia para reforzar un mensaje de firmeza frente al delito y el desorden en el espacio público.
Jorge Macri encabezó el acto en el Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), donde distinguió a los futuros oficiales con mejores desempeños y aseguró que quienes pretendan alterar el orden “se equivocaron de ciudad”.
“No vamos a pedir perdón por defender a los porteños, por ir a buscar a los delincuentes donde se escondan”, sostuvo el jefe de Gobierno porteño durante la ceremonia.
En ese sentido, planteó que la Ciudad debe funcionar como “un muro” frente al descontrol y remarcó que la seguridad, el respeto por las normas y la convivencia forman parte de las prioridades de su gestión.
El acto correspondió a la Ceremonia de Designación de Dragoneantes y Traspaso de Abanderados de la XV Promoción de Cadetes del ISSP.
En total, fueron reconocidos 49 cadetes por distintos aspectos de su desempeño durante el período de formación, entre ellos los resultados académicos, el compañerismo, el mérito demostrado en los entrenamientos y la buena conducta.
Entre los distinguidos sobresalieron los cinco mejores promedios y desempeños generales de la promoción. Se trata de la dragoneante general Camila Maltagliatti, quien recibió su reconocimiento de manos de Jorge Macri y de su padre, Rubén Darío Maltagliatti, y de los dragoneantes mayores Julia Ayelén Bailatte, Mia Belén Gómez, Rodrigo Gabriel Zemel y Ruth Noemí Benítez.
La ceremonia tuvo además un fuerte componente institucional y familiar, ya que los cadetes estuvieron acompañados por sus seres queridos en una instancia que marca el tramo final de una extensa preparación antes de incorporarse plenamente a la fuerza.
Junto al jefe de Gobierno participaron el ministro de Seguridad, Horacio Giménez; el secretario del área, Maximiliano Piñeiro; el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló; y el Fiscal General y director del ISSP, Martín López Zavaleta.
Durante su discurso, Macri puso el foco en la responsabilidad que asumirán los nuevos policías una vez que finalicen su formación. “La responsabilidad para la que se preparan es inmensa: cuidar la vida y la seguridad de los porteños y de quienes nos visitan”, afirmó.
También vinculó esa tarea con la defensa del modo de vida de la Ciudad y con una lucha permanente contra quienes buscan quebrar las reglas de convivencia.
El jefe de Gobierno fue todavía más contundente al referirse a quienes infringen las normas. “El descontrol, el caos y el vale todo acá no tienen lugar. Quienes quieran romper el orden y las reglas se equivocaron de ciudad”, expresó.
Y agregó que el objetivo es sostener una convivencia basada en el respeto, el esfuerzo, el mérito y la libertad, valores que, según remarcó, los futuros oficiales deberán defender todos los días.
La formación de los nuevos agentes se desarrolla en el ISSP, ubicado en Villa Soldati sobre un predio de 10 hectáreas. La institución concentra la preparación de los futuros integrantes de la Policía de la Ciudad y también funciona como espacio de capacitación para bomberos.
Entre sus instalaciones cuenta con un Centro de Monitoreo Urbano destinado al entrenamiento permanente y a la formación vinculada con distintas herramientas de seguridad.
Los cadetes realizan una carrera de dos años y obtienen el título de Técnico Superior en Seguridad Pública. El esquema combina formación teórica, entrenamiento y práctica profesional.
Durante los primeros seis meses cursan materias regulares, luego atraviesan un año de internación en el instituto y, en el último semestre, comienzan a ejercer funciones vinculadas con la profesión mientras completan los módulos restantes de la tecnicatura.
El crecimiento de la fuerza también fue uno de los puntos destacados durante el acto. En los últimos dos años y medio, la Policía de la Ciudad incorporó 5.292 efectivos, con lo que superó los 28.000 policías.
Desde 2017, además, egresaron 11.034 agentes distribuidos en 13 promociones, una expansión que la gestión porteña presenta como parte de su estrategia para aumentar la presencia policial en las calles.
Ese despliegue se complementa con una política de seguridad que busca intervenir tanto sobre el delito como sobre distintas situaciones vinculadas con el uso del espacio público.
En ese marco, el Gobierno porteño destacó la realización de más de 1.400 operativos durante los últimos dos años y medio, con intervenciones en diferentes barrios y zonas consideradas estratégicas.
Entre los procedimientos mencionados aparecen los realizados en Constitución, donde se desarticuló una red dedicada a la venta de drogas; los operativos en el área de la terminal de Retiro; y los despliegues efectuados en La Carbonilla, en La Paternal, y en la villa 1-11-14, en el Bajo Flores.
A esto se suma la denominada Operación Muro, diseñada para reforzar los accesos a la Ciudad en el límite con la provincia de Buenos Aires, y la Operación Tormenta Negra, que movilizó a más de 1.500 efectivos de manera simultánea en 15 villas.
Otro de los ejes de la política oficial está relacionado con las usurpaciones y la recuperación de propiedades. Según los datos difundidos durante la jornada, fueron restituidos a sus propietarios más de 930 inmuebles ubicados en barrios como Balvanera, San Telmo, Constitución, La Boca, Almagro y Palermo, entre otros puntos de la Ciudad.
El control del espacio público también ocupa un lugar central en este esquema. En ese sentido, se informó que fueron desalojados más de 19.000 manteros que desarrollaban actividades comerciales en parques, plazas y centros comerciales, en un operativo que alcanzó unas 637 cuadras.
Para el Gobierno porteño, estas acciones forman parte de una misma estrategia destinada a recuperar espacios, garantizar la circulación y hacer cumplir las normas.
La administración de Jorge Macri sostiene que estas medidas contribuyeron a llevar los niveles de robos y homicidios a mínimos históricos en la Ciudad.
Con los nuevos cadetes próximos a convertirse en policías, el mensaje oficial apunta ahora a profundizar esa línea: mayor presencia en las calles, defensa del espacio público y una postura de tolerancia cero frente a quienes intenten quebrar las reglas de convivencia.
La ceremonia dejó así una señal política e institucional clara: mientras los nuevos oficiales se preparan para asumir la responsabilidad de proteger a vecinos y visitantes, el Gobierno porteño busca consolidar una política de seguridad basada en el orden, la prevención y una presencia policial cada vez mayor en los barrios.
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