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Jorge Macri impulsa la llegada de los autos autónomos a la Ciudad

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Buenos Aires avanza hacia una nueva etapa en materia de movilidad urbana y busca posicionarse en la carrera por los vehículos autónomos.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, analizó las oportunidades y los desafíos que plantea esta tecnología junto con Mois Navon, uno de los especialistas internacionales más reconocidos en el desarrollo de sistemas de conducción autónoma y en la aplicación de inteligencia artificial al transporte.

El encuentro tuvo lugar en el Parque de Innovación, en Núñez, durante la exposición “Autos Autónomos, Innovación y Propósito”, que reunió a empresarios, académicos, representantes diplomáticos y referentes del sector tecnológico.

Allí, Macri destacó que la Ciudad ya cuenta con un marco regulatorio que habilita pruebas piloto de vehículos capaces de circular sin intervención humana bajo condiciones controladas.

“Muchas de las transformaciones de las que hablábamos hace algunos años ya están pasando. Hoy en la Ciudad tenemos el primer marco normativo para vehículos autónomos que permite realizar pruebas piloto en el espacio público. La Ciudad tiene todo para liderar esta revolución”, afirmó el jefe de Gobierno.

La normativa porteña, publicada hace dos semanas, representa uno de los primeros pasos concretos para llevar esta tecnología desde los laboratorios y los circuitos experimentales hacia las calles.

El esquema permite que empresas, universidades, centros de innovación y otras instituciones soliciten autorización para desarrollar experiencias piloto con vehículos autónomos destinados a prestar servicios en la vía pública.

El objetivo, según explicó el Gobierno porteño, es que esas pruebas se realicen de manera gradual y bajo estrictos parámetros de seguridad.

Las iniciativas deberán cumplir requisitos técnicos y operativos, mientras que quienes las lleven adelante tendrán que informar eventuales incidentes, presentar informes sobre el desarrollo de las experiencias y asumir la responsabilidad correspondiente ante posibles daños.

Además, los vehículos no podrán circular libremente por cualquier punto de la Ciudad. Cada prueba deberá desarrollarse en zonas, horarios y condiciones previamente autorizadas por la autoridad competente.

A esto se suman auditorías y controles del Gobierno porteño, con el propósito de evaluar el comportamiento de los sistemas y reducir los riesgos asociados a una tecnología que todavía se encuentra en una etapa de expansión a nivel mundial.

Para Macri, la regulación no debe ser vista únicamente como un mecanismo de control, sino también como una herramienta para generar las condiciones necesarias para que la innovación pueda desarrollarse.

En ese sentido, puso el foco en el ecosistema tecnológico que existe en Buenos Aires y en la posibilidad de convertir a la Ciudad en un polo regional.

“En la Ciudad tenemos un ecosistema de talento único formado por empresas, universidades, investigadores y startups. Y nuestro desafío es generar las condiciones para que todo ese potencial pueda crecer en beneficio de los porteños. Nuestro objetivo es consolidarnos como un hub de innovación para América Latina”, sostuvo.

La presencia de Mois Navon permitió incorporar al debate una mirada internacional sobre el futuro del transporte. El especialista fue ingeniero jefe de Mobileye, una de las compañías más importantes del mundo en tecnología aplicada a vehículos autónomos, y participó en el desarrollo del chip que contribuyó a impulsar la expansión de los sistemas de conducción automatizada.

Mobileye fue posteriormente adquirida por Intel mediante una operación valuada en 15.300 millones de dólares. La compañía se convirtió así en uno de los actores centrales de una industria que modificó la manera de pensar la relación entre automóviles, inteligencia artificial, infraestructura y seguridad vial.

Según los datos mencionados durante el encuentro, sus tecnologías están presentes actualmente en más de 250 millones de vehículos y la empresa alcanza una participación cercana al 80% del mercado en el segmento en el que se especializa.

Navon también planteó que el avance tecnológico no puede separarse de las discusiones vinculadas con la responsabilidad y la ética.

A medida que los vehículos autónomos tengan una mayor presencia en las ciudades, deberán resolverse cuestiones relacionadas con la seguridad, los seguros, la responsabilidad ante accidentes y la infraestructura necesaria para que las máquinas puedan interpretar correctamente el entorno.

En su análisis sobre Buenos Aires, el especialista observó algunas condiciones que podrían facilitar una eventual convivencia entre vehículos autónomos y el resto de los actores que participan del tránsito.

“En Buenos Aires veo que tienen buen demarcamiento vial, buenas calles y señalamientos, no debería ser un problema la convivencia de autos autónomos con otros actores del ecosistema”, explicó.

Sin embargo, también marcó diferencias con otras ciudades de la región donde las condiciones del tránsito pueden ser considerablemente más complejas.

Para Navon, la infraestructura será uno de los elementos determinantes para que los vehículos puedan desenvolverse con seguridad y alcanzar progresivamente mayores niveles de autonomía.

La discusión no se limita a la incorporación de autos que puedan desplazarse sin conductor. La llegada de esta tecnología podría modificar aspectos centrales de la planificación urbana: desde la organización del tránsito y el diseño de las calles hasta los servicios de transporte, los sistemas de estacionamiento y la forma en que las personas se relacionan con los vehículos.

Uno de los grandes desafíos será precisamente la convivencia entre los sistemas autónomos y quienes continúen utilizando vehículos convencionales, además de peatones, ciclistas, motociclistas y transporte público.

En una ciudad densa como Buenos Aires, cualquier prueba deberá contemplar esa diversidad de actores y evaluar cómo responden los sistemas de inteligencia artificial ante situaciones imprevisibles o cambios repentinos en el tránsito.

En ese contexto, la regulación adquiere un papel central. El Gobierno porteño busca establecer un marco que permita experimentar sin convertir las calles en un laboratorio sin controles.

La autorización previa, la delimitación de recorridos y horarios, la evaluación técnica y el seguimiento de incidentes apuntan a que la incorporación de vehículos autónomos sea progresiva y basada en evidencia.

Durante la actividad también participaron el ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua; el director ejecutivo del Parque de Innovación, Yamil Santoro; y la subsecretaria de Relaciones Internacionales, Ana Ciuti.

El encuentro funcionó como un espacio para intercambiar experiencias internacionales y analizar qué condiciones necesita Buenos Aires para prepararse ante una transformación que ya comenzó en distintas partes del mundo.

El Parque de Innovación ocupa, en ese proceso, un lugar estratégico como punto de conexión entre startups, empresas tecnológicas, universidades, investigadores e instituciones públicas y privadas.

La intención es que ese entramado permita acercar conocimiento, inversión y talento a proyectos capaces de generar nuevas soluciones para la Ciudad.

Buenos Aires acaba de dar un primer paso para permitir que los vehículos autónomos sean probados en sus calles. El desafío que comienza ahora será demostrar, en condiciones reales y con controles adecuados, hasta dónde puede llegar esta tecnología y cómo puede integrarse a una ciudad donde la innovación deberá avanzar sin dejar de lado la seguridad y la responsabilidad.