
Buenos Aires volverá a convertirse durante septiembre en un enorme escenario a cielo abierto. Del 9 al 20 de septiembre, el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) desplegará teatro, danza, performance, música y propuestas interdisciplinarias en 44 salas y 35 sedes de distintos barrios porteños, con una programación que reunirá artistas argentinos y compañías de otros 14 países.
Durante 12 días, la ciudad será atravesada por 17 proyectos internacionales, 29 propuestas nacionales, ocho Work in Progress y 15 actividades especiales.
La particularidad de esta edición está también en la diversidad de los espacios elegidos: teatros tradicionales convivirán con museos, centros culturales, salas independientes, casas, clubes, comercios y otros lugares que habitualmente no funcionan como escenarios.
Así, el festival buscará que las artes escénicas salgan de sus circuitos habituales y se mezclen con la vida cotidiana de los barrios.
“FIBA es un referente de lo mejor de la escena mundial. Este año el Festival vuelve con una fuerza increíble, con compañías internacionales y locales de primer orden”, sostuvo el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien destacó el crecimiento de la propuesta y la incorporación de nuevas disciplinas y escenarios.
La ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes, puso el foco en el carácter colectivo de la escena porteña y en el intercambio que propone el festival.
En ese sentido, remarcó que FIBA permite reunir a artistas locales con referentes internacionales y fortalecer la proyección de las producciones argentinas hacia otros circuitos culturales.
La edición 2026 tendrá además un dato que permite dimensionar el movimiento de la escena independiente: la convocatoria para integrar la programación nacional recibió 985 postulaciones.
De ese universo fueron seleccionados 29 proyectos, que representan distintas estéticas, generaciones y formas de entender las artes escénicas contemporáneas.
Entre las propuestas argentinas aparecen nombres de amplia trayectoria y obras que llegan con expectativas particulares. Baco polaco, de Mauricio Kartun; La lluvia de fuego, de Marilú Marini; A cielo abierto, de Mey Scápola; En mitad de tanto fuego, de Alejandro Tantanian; Parece ser, de Iván Haidar; El trabajo, de Federico León; Una sombra voraz, de Mariano Pensotti, y Al oeste: capítulos I, II y III, de Martín Flores Cárdenas forman parte de una programación que también incorpora trabajos de Fernando Rubio, Rocío Gómez Cantero, Margarita Bali, Pablo Rotemberg, Maruja Bustamante y Mayra Bonard, entre otros.
El comienzo internacional tendrá un nombre de enorme peso. El miércoles 9 de septiembre, a las 20, el Teatro Coliseo será sede de la apertura con Dorian, una creación de Robert Wilson inspirada en la relectura que Darryl Pinckney realizó de El retrato de Dorian Gray, la célebre novela de Oscar Wilde.
La producción, realizada entre instituciones teatrales de Lituania y Alemania, propone un monodrama visual alrededor de cuestiones como la belleza, la identidad, el deseo y el paso del tiempo.
El cierre también tendrá una fuerte impronta internacional. Entre el viernes 18 y el domingo 20, la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín recibirá Contre-nature, del coreógrafo francés Rachid Ouramdane.
La propuesta combina danza aérea y contacto corporal para explorar la sensación de suspensión y las posibilidades físicas del movimiento. Entre sus intérpretes estará la bailarina argentina Celeste Mendozi.
Brasil tendrá una participación especialmente relevante dentro de la programación extranjera. Allí aparecen Encantado, de Lia Rodrigues; EDSON, de Matheus Macena, y Língua, de Vinicius Arneiro.
La representación internacional se completa con artistas y compañías de Alemania, Bélgica, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, España, Francia, Lituania, Suiza y Uruguay.
Otro de los grandes acontecimientos será Principio de éxtasis, un estreno mundial que reunirá a España y Argentina en el Teatro Colón. La obra fue creada y dirigida por el coreógrafo español Goyo Montero a partir de una inspiración en El Aleph, de Jorge Luis Borges, y fue especialmente comisionada por el propio teatro.
La música original estará a cargo del argentino Gustavo Santaolalla, acompañada por música adicional y diseño sonoro de Owen Belton.
Pero FIBA no se limitará a los escenarios tradicionales. El Circuito SITE Buenos Aires llevará cinco proyectos a lugares seleccionados específicamente para cada obra. La intención es modificar la relación habitual entre espectador y espacio teatral y utilizar lugares vinculados con la vida cotidiana de los porteños como parte de la ficción.
La gravedad de las burbujas se presentará en La China Casa Cultural; Atlas de un mundo imaginado llegará a Casa Gómez; Liquidación total! tendrá como escenario Dudou Vintage; Los pasteleros se instalará en el Club Estrella de Maldonado y Una casa en Biarritz ocupará Casa Biarritz. A estas experiencias se sumará También está pasando esto, de Fernando Rubio y Rocío Gómez Cantero, que llevará su propuesta al carrusel del Ecoparque de Buenos Aires para trabajar sobre la memoria y la infancia.
Uno de los ejes profesionales de la edición será MERCADO/FIBA, que se desarrollará entre el 16 y el 19 de septiembre. La plataforma funcionará como un espacio de encuentro entre artistas, productores, programadores, curadores, festivales e instituciones de distintos países.
El objetivo será favorecer la circulación de las producciones argentinas y generar vínculos que puedan transformarse en futuras coproducciones, invitaciones y oportunidades de presentación en el exterior.
Dentro de este espacio se mostrarán además ocho Work in Progress. Se trata de proyectos que todavía están atravesando su proceso creativo y que permiten observar aquello que normalmente queda detrás de una obra terminada: las búsquedas, las dudas, las investigaciones y las decisiones que terminan definiendo una producción escénica.
El festival también reservará un lugar importante para la reflexión y la memoria. Entre las 15 actividades especiales se encuentra La Isla – El Teatro San Martín en dictaduras, una exhibición que recuperará fotografías, documentos periodísticos y materiales del Centro de Documentación de Teatro y Danza del Complejo Teatral de Buenos Aires para reconstruir la relación entre esa institución y la sociedad durante períodos de dictadura y represión.
A esto se sumarán debates, encuentros profesionales, presentaciones de libros, actividades de formación y reuniones entre artistas y público.
La programación buscará, de esta manera, que FIBA no sea solamente una sucesión de espectáculos, sino también un espacio de intercambio alrededor de las artes escénicas y su vínculo con la ciudad.
La edición 2026 tendrá además una nueva entrega del Premio Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia, organizado junto al Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires.
El reconocimiento, creado en 1999, apunta a estimular la escritura teatral de jóvenes autores argentinos o residentes en el país y a generar nuevas posibilidades para la circulación de sus textos.
En materia de acceso, las entradas podrán adquirirse online y también habrá información sobre los puntos de venta presenciales. Las obras que no sean en español contarán con subtítulos.
Algunas actividades serán gratuitas y requerirán reserva previa, mientras que otras tendrán ingreso libre hasta completar la capacidad de cada espacio.
También se contempla un cupo gratuito para personas con discapacidad que presenten el Certificado Único de Discapacidad.
Con una programación que cruza disciplinas, generaciones, países y espacios, FIBA vuelve a plantear una idea que define buena parte de su historia: que Buenos Aires puede ser escenario, sala y punto de encuentro al mismo tiempo.
A poco de comenzar una nueva edición, el festival se prepara para ocupar la ciudad durante casi dos semanas y poner nuevamente a la producción escénica argentina en diálogo directo con el mundo.




