
La Ciudad de Buenos Aires dio un paso decisivo para poner en funcionamiento su propio sistema penitenciario: los primeros 120 aspirantes al nuevo Servicio Penitenciario y de Reintegración Social comenzaron su formación profesional y serán los encargados de custodiar a las personas detenidas en las alcaidías porteñas.
La iniciativa busca completar el esquema de seguridad de la Ciudad y avanzar en una estructura penitenciaria propia, con agentes especialmente preparados para esa tarea.
“Por primera vez en la historia la Ciudad va a poder custodiar a sus detenidos con una fuerza de seguridad penitenciaria profesional y moderna”, sostuvo el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, durante el inicio de las clases en el Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP).
El funcionario destacó además que los futuros agentes contarán con herramientas tecnológicas y una capacitación específica para desempeñarse dentro del sistema penitenciario.
Los 120 ingresantes, hombres y mujeres de entre 18 y 29 años, comenzaron a cursar la Tecnicatura Superior en Seguridad y Tratamiento Penitenciario, una carrera diseñada específicamente para preparar a quienes tendrán funciones de custodia, seguridad y acompañamiento dentro de los establecimientos de detención de la Ciudad.
Para acceder debieron contar con el secundario completo y superar las distintas etapas del proceso de selección y admisión.
El esquema de formación tendrá dos etapas. Durante el primer año, los aspirantes cursarán bajo un régimen de internado en el ISSP y, al completar esa instancia, estarán en condiciones de egresar como oficiales penitenciarios.
En el segundo año continuarán con la tecnicatura, con una modalidad de cursada una vez por semana, hasta completar la formación superior.
La capacitación no estará concentrada únicamente en las tareas de vigilancia. El programa contempla contenidos relacionados con seguridad, custodia, prevención y administración de riesgos, pero también incorpora herramientas para abordar situaciones complejas dentro de los lugares de alojamiento.
Derechos humanos, mediación, resolución de conflictos, comunicación, técnicas de desescalada, uso racional y proporcional de la fuerza y reintegración social forman parte de los contenidos previstos.
Considero que este punto resulta central para entender el alcance del nuevo servicio. La función penitenciaria no se limita a impedir una fuga o garantizar el control de una instalación: también requiere agentes preparados para intervenir ante conflictos, manejar situaciones de tensión y respetar los derechos y la dignidad de las personas privadas de su libertad.
Por eso, la formación específica aparece como uno de los pilares de la nueva estructura.
El inicio de esta primera camada de agentes representa además la continuidad de una política que la administración porteña vincula directamente con el fortalecimiento de la seguridad y con la autonomía de la Ciudad.
El Servicio Penitenciario y de Reintegración Social fue creado mediante la Ley 6.923, sancionada por la Legislatura porteña en noviembre de 2025, y constituye una nueva pieza dentro del sistema de seguridad local.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, participó del acto y planteó el objetivo de manera contundente. “Cada uno de los agentes del Nuevo Servicio Penitenciario en la Ciudad tendrá en sus manos la responsabilidad de que los delincuentes estén donde corresponde: tras las rejas”, afirmó.
En esa línea, remarcó que la incorporación de esta fuerza apunta a reforzar la política de “ley y orden” impulsada por su gestión.
Durante el acto en el ISSP también estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; los ministros de Seguridad y Justicia, Horacio Giménez y Gabino Tapia; los secretarios de Seguridad y Justicia, Maximiliano Piñeiro y Francisco Quintana, y el fiscal general de la Ciudad, Martín López Zavaleta.
El instituto, que ya tiene a su cargo la preparación de los agentes de la Policía de la Ciudad y del Cuerpo de Bomberos, suma así una nueva área de formación especializada.
El desarrollo del Servicio Penitenciario porteño está acompañado por otra transformación de infraestructura. La Ciudad avanza con la construcción de una nueva Alcaidía Central en Villa Soldati, ubicada en un predio situado en el cruce de la avenida 27 de Febrero y la autopista Cámpora.
El complejo tendrá una superficie total de aproximadamente 42 mil metros cuadrados y una capacidad superior a las 500 personas.
El establecimiento estará destinado a alojar a detenidos por orden de la Justicia local porteña y contará con un esquema de seguridad especialmente diseñado para ese propósito.
Las celdas tendrán refuerzos específicos, mientras que el perímetro exterior dispondrá de un doble alambrado y un sistema de videovigilancia integrado por cámaras y sensores.
La puesta en funcionamiento de estas instalaciones apunta, a su vez, a resolver uno de los problemas que durante años atravesó el sistema de seguridad porteño: la permanencia de detenidos en dependencias policiales que no fueron concebidas como establecimientos penitenciarios.
Con las nuevas alcaidías y el personal especializado, la Ciudad busca liberar espacios en las comisarías y permitir que una mayor cantidad de efectivos policiales vuelva a concentrarse en tareas preventivas y operativas en las calles.
En paralelo, la estrategia se relaciona con el proceso de reorganización del sistema de alojamiento de personas privadas de la libertad.
Entre los antecedentes recientes aparece el traslado de presos desde el penal de Villa Devoto hacia Marcos Paz, una medida que forma parte de la reconfiguración penitenciaria y del objetivo de contar con espacios adecuados para cada etapa del proceso de detención.
La creación de una fuerza penitenciaria propia supone, de esta manera, un cambio institucional relevante. La Ciudad no solo incorpora agentes destinados a custodiar detenidos, sino que construye una estructura que combina formación profesional, infraestructura específica, tecnología y protocolos de intervención.
El desafío será que ese nuevo esquema pueda funcionar de manera coordinada con la Policía de la Ciudad, la Justicia y el resto de los organismos que intervienen desde el momento de una detención hasta el cumplimiento de una eventual condena.
El comienzo de la formación de estos 120 aspirantes marca, en definitiva, el primer paso concreto de esa nueva etapa.
Mientras avanzan las obras y se prepara la estructura operativa, los futuros oficiales penitenciarios empiezan a adquirir las herramientas que necesitarán para custodiar a los detenidos y sostener el funcionamiento de las futuras alcaidías porteñas.
El objetivo final es que la seguridad deje de depender de soluciones transitorias y pase a contar con un sistema penitenciario diseñado específicamente para la Ciudad.
La entrada La Ciudad ya forma a sus primeros agentes penitenciarios se publicó primero en Noticias Vecinales.



