
Buenos Aires volvió a poner a la Fórmula 1 en el centro de su agenda deportiva y, esta vez, tomó a Madrid como referencia. Una comitiva de funcionarios porteños viajó a la capital española para conocer de primera mano cómo se organizó el regreso de la máxima categoría del automovilismo a una ciudad que llevaba 45 años sin recibir un Gran Premio y que acaba de estrenar un circuito.
La experiencia madrileña aparece ahora como un modelo para la transformación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez y para el ambicioso objetivo de que la Argentina vuelva a tener una fecha de la categoría reina.
Durante el viaje, los representantes de la Ciudad mantuvieron reuniones con autoridades de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento, además de encuentros con integrantes de Liberty Media Corporation, vinculada a la organización de los campeonatos de Fórmula 1 y MotoGP.
La intención fue analizar mucho más que el funcionamiento de una pista: se buscó conocer el impacto económico de una carrera, la planificación de las obras, la logística, la relación entre el evento y la ciudad y las condiciones necesarias para convertir una competencia internacional en un atractivo turístico de escala global.
La delegación porteña estuvo integrada por el secretario de Deportes, Fabián “Chino” Turnes; el presidente del Ente de Turismo, Valentín Díaz Gilligan; y el titular de AUSA, Juan Pablo Fasanella, quien tiene a su cargo las obras que se desarrollan en el Autódromo.
El viaje se produjo en un momento particularmente importante para Buenos Aires, que intenta recuperar protagonismo dentro del calendario internacional del deporte motor y que ya tiene una fecha concreta que funcionará como primera gran prueba: el regreso del MotoGP en abril de 2027.
“Vinimos a conocer la experiencia de la Fórmula 1 en Madrid. Después de 45 años vuelve a tener una carrera en un circuito nuevo, que es la experiencia que tendremos nosotros en Buenos Aires con el regreso del MotoGP en abril del año que viene”, explicó Turnes durante la visita. La comparación no es casual.
Madrid acaba de atravesar un proceso de incorporación de un nuevo circuito y de adaptación de toda la infraestructura urbana para recibir a miles de visitantes, una situación que Buenos Aires busca replicar, con sus propias características, cuando el Gálvez vuelva a convertirse en escenario de una competencia internacional.
Uno de los aspectos que más interés despertó entre los funcionarios porteños fue precisamente el impacto económico generado por el Gran Premio madrileño. Según destacó Díaz Gilligan, el evento produjo alrededor de 500 millones de dólares para la ciudad. “Miami, el de más impacto, llegó a 440 millones, así que comparado es un número significativo”, señaló el funcionario, quien además describió una ciudad prácticamente colmada durante la competencia, con hoteles sin disponibilidad, restaurantes repletos y una fuerte circulación de turistas y espectadores.
Ese efecto es uno de los principales argumentos que Buenos Aires observa a la hora de pensar en el regreso de la Fórmula 1. Una carrera de estas características no se limita al espectáculo que ocurre durante un fin de semana en el circuito.
La llegada de equipos, pilotos, periodistas, turistas y aficionados genera movimiento en hoteles, gastronomía, transporte, comercios y actividades vinculadas al entretenimiento.
Por eso, para la Ciudad, recuperar una competencia de semejante magnitud también representa una oportunidad para reforzar su posicionamiento internacional y ampliar el movimiento turístico.
En paralelo con las gestiones internacionales, Buenos Aires avanza con una transformación integral del Autódromo Oscar y Juan Gálvez.
Hace pocos días, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presentó ante el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, el proyecto de renovación del histórico escenario de Villa Lugano.
La iniciativa contempla una inversión de 150 millones de dólares y, de acuerdo con la información difundida por la Ciudad, las obras ya superaron el 60% de ejecución.
“Estamos haciendo la inversión más importante en la historia del Autódromo de la Ciudad. Queremos que la Fórmula 1 vuelva a Buenos Aires y por eso estamos transformando por completo la pista y las instalaciones para que el Autódromo cumpla con todas las exigencias y sea un ícono de Buenos Aires en el mundo”, sostuvo Macri.
El objetivo técnico es llevar al circuito a la categoría de Grado 1 de la FIA, la máxima homologación internacional y una condición indispensable para albergar un Gran Premio de Fórmula 1.
El proyecto contempla una pista de 4,87 kilómetros y 15 curvas, con sectores capaces de permitir velocidades de hasta 340 kilómetros por hora.
Además, la infraestructura quedaría preparada para recibir a más de 150.000 espectadores, una dimensión que da una idea de la escala que pretende alcanzar el renovado complejo.
La remodelación del Gálvez también busca recuperar el peso histórico que tuvo el escenario porteño dentro del automovilismo mundial.
Buenos Aires recibió durante décadas a las principales categorías internacionales y fue escenario de numerosas competencias de Fórmula 1.
Sin embargo, aquella etapa quedó interrumpida y la última carrera de la máxima categoría disputada en la Argentina tuvo lugar en 1998.
Desde entonces, el país quedó fuera del calendario y la posibilidad de volver a recibir a los monoplazas se transformó en una deuda pendiente para los fanáticos del automovilismo.
Ahora el escenario es diferente. El regreso del MotoGP en abril de 2027 será el primer gran acontecimiento internacional que pondrá a prueba la nueva infraestructura y permitirá medir la capacidad de Buenos Aires para organizar nuevamente una competencia de máxima jerarquía.
La Fórmula 1 aparece como el paso siguiente, aunque para concretarlo todavía será necesario completar las obras, alcanzar la homologación correspondiente y avanzar en las negociaciones con los responsables del campeonato.
En ese camino, la experiencia de Madrid funciona como una referencia concreta. La Ciudad no solo observa cómo se construyó y puso en funcionamiento un circuito moderno, sino también cómo una capital puede integrar una competencia de automovilismo con su oferta turística y su actividad económica.
Ese aprendizaje resulta central para Buenos Aires, que busca que el eventual regreso de la Fórmula 1 no sea solamente una carrera, sino un acontecimiento capaz de proyectar a la ciudad hacia el exterior.
El desafío, por lo tanto, ya no pasa únicamente por recuperar una fecha perdida hace casi tres décadas. El objetivo es reconstruir las condiciones para que Buenos Aires pueda volver a ser sede de una de las competencias deportivas más importantes del planeta.
Con el Gálvez en plena transformación, el MotoGP confirmado para 2027 y las primeras gestiones ante los principales actores internacionales, la Ciudad empezó a mover las piezas.
Ahora deberá demostrar que la renovada infraestructura y su capacidad de organización están a la altura del sueño de volver a escuchar, una vez más, el rugido de la Fórmula 1 en Buenos Aires.




