
Una parte del monte santiagueño llegará a Buenos Aires convertida en cerámica, textiles, madera, imágenes y relatos. El Museo de Arte Popular José Hernández inaugurará “La riqueza del monte”, una exposición que recupera oficios, técnicas y conocimientos transmitidos entre generaciones y que, al mismo tiempo, pone en primer plano el vínculo entre las comunidades y el territorio que habitan.
La propuesta tendrá un significado especial: coincidirá con los 25 años de trabajo de la Asociación Adobe junto a comunidades del sureste de Santiago del Estero.
La inauguración será el miércoles 7 de octubre a las 17, en la sede del MAP, ubicada en la avenida del Libertador 2373. La muestra podrá visitarse hasta el domingo 21 de marzo de 2027 y estará acompañada por actividades abiertas al público, entre ellas talleres, conversaciones y visitas guiadas que se anunciarán progresivamente.
Lo que propone esta exposición va más allá de reunir objetos artesanales en una sala. A partir de las piezas seleccionadas, el recorrido busca mostrar una manera de producir y de transmitir conocimientos que permanece estrechamente relacionada con el ambiente.
Cerámicas, tejidos y trabajos en madera funcionan como una puerta de entrada para conocer los oficios del monte santiagueño, pero también para comprender la dimensión comunitaria que existe detrás de cada producción.
En ese sentido, considero que uno de los aspectos centrales de la propuesta está justamente en poner en discusión la idea de la artesanía como un objeto aislado.
Detrás de cada pieza aparecen personas, historias, técnicas y aprendizajes que se construyen en el tiempo. Hay materiales que provienen del territorio, procedimientos que pasan de una generación a otra y experiencias que se transforman cuando entran en contacto con nuevos lenguajes y nuevas formas de creación.
La exposición se realiza junto con la Asociación Adobe, una organización que cumple 25 años de trayectoria acompañando a comunidades del monte santiagueño.
Su historia comenzó a partir de la iniciativa de Andreina Bassetti Rocca, quien impulsó un trabajo sostenido alrededor de los oficios artesanales y de las necesidades de las comunidades con las que se vinculó.
Durante estos años, Adobe desarrolló una tarea que excede la capacitación artesanal. Su acompañamiento también estuvo relacionado con cuestiones fundamentales para la vida cotidiana de las comunidades, como el acceso al agua, la tierra, la salud y la educación.
De esta manera, el fortalecimiento de los oficios aparece integrado a una mirada más amplia sobre las condiciones de vida y las posibilidades de desarrollo en el territorio.
“La riqueza del monte” nace precisamente de ese recorrido. La muestra intenta hacer visible una producción artesanal que no permanece detenida en el tiempo, sino que continúa cambiando.
Las técnicas heredadas conviven con nuevas búsquedas y con experiencias de colaboración entre artistas, artesanos y habitantes de las comunidades.
El resultado es un conjunto de obras en el que tradición y contemporaneidad se encuentran sin perder de vista el origen territorial de los saberes.
El recorrido también incorporará registros audiovisuales, testimonios y materiales de archivo. Estos elementos permitirán ampliar la mirada sobre las piezas exhibidas y reconstruir parte de los procesos que existen detrás de ellas.
No se trata solamente de observar el resultado final, sino de acercarse a las personas y a las circunstancias que hicieron posible cada producción.
Entre los participantes aparecen Pascual Flamenco, Renzo Galeano, Luciano Giménez, Marina Landriel, Dolores Mallea, de Cruz del Sur, Claudia Mazzola, Nelly Melian y Rolando Mojica.
También formarán parte de la exposición el grupo de cerámica y jóvenes que participan de los talleres de capacitación impulsados por Adobe.
La presencia de jóvenes tiene además un valor particular dentro de la propuesta. La continuidad de los oficios depende, en buena medida, de que los conocimientos puedan transmitirse y encontrar nuevas generaciones dispuestas a aprenderlos, modificarlos y sostenerlos.
Por eso, la capacitación no aparece como un aspecto secundario, sino como una de las herramientas que permiten mantener vivo un patrimonio cultural que se construye en comunidad.
El monte ocupa, en este marco, un lugar que excede lo geográfico. Es fuente de materiales, espacio de trabajo, escenario de relaciones sociales y parte de una identidad cultural.
Su conservación y la continuidad de las comunidades que lo habitan están profundamente relacionadas.
Cuando desaparecen los territorios o se debilitan las condiciones para permanecer en ellos, también quedan amenazados los conocimientos asociados a esos lugares.
Llevar esta producción al MAP permite entonces establecer un puente entre Santiago del Estero y Buenos Aires. Las piezas salen de su contexto habitual para encontrarse con nuevos públicos, pero sin perder la historia que les da sentido.
La intención es que quienes recorran la muestra puedan reconocer en ellas no solamente una dimensión estética, sino también el valor de los saberes, los materiales y las prácticas colectivas.
El proyecto cuenta con texto curatorial de Julio Sánchez Baroni y diseño expositivo de Guadalupe Tagliabue, Horacio Torres y la Asociación Adobe.
La propuesta se completa con el programa público que acompañará la exposición durante los meses de exhibición, con actividades destinadas a profundizar el diálogo alrededor de los oficios y las experiencias comunitarias.
La apertura de “La riqueza del monte” encuentra así una doble razón para detener la mirada: celebra un cuarto de siglo de trabajo de una organización vinculada a las comunidades santiagueñas y, al mismo tiempo, convierte al museo en un espacio para visibilizar una cultura artesanal que continúa produciendo, aprendiendo y transformándose.
En cada objeto expuesto aparece, de algún modo, una historia colectiva que comienza mucho antes de llegar a la sala del museo y que continúa después de que el visitante abandona la exposición.



