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Flores y Almagro celebraron el centenario de dos escuelas históricas

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La Escuela Primaria N.º 16 «Dr. F. J. E. de Santa Cruz y Espejo», de Flores, y el Instituto William C. Morris, de Almagro, celebraron sus primeros 100 años de historia con actos conmemorativos que reunieron a docentes, estudiantes, familias y exalumnos.

Las dos instituciones repasaron sus trayectorias, homenajearon a quienes contribuyeron a su crecimiento y reafirmaron el papel de la educación en la vida de los barrios porteños.

Los festejos se realizaron el viernes 16 de octubre y estuvieron atravesados por la memoria, los reconocimientos y las expresiones artísticas.

En ambos establecimientos, el aniversario permitió recuperar momentos significativos de sus recorridos y destacar el trabajo de las comunidades educativas que, durante un siglo, sostuvieron proyectos de enseñanza y acompañaron a distintas generaciones de chicos y chicas.

La Escuela Primaria N.º 16 del Distrito Escolar 11, conocida por su comunidad como «La 16» o «La Espejo», fue fundada el 20 de septiembre de 1926, en una etapa de crecimiento del barrio de Flores.

Sus primeras actividades se desarrollaron en un edificio ubicado en Primera Junta 3337, donde comenzó a recibir a 90 estudiantes.

Con el aumento de la matrícula y la necesidad de contar con mayores espacios, la institución se trasladó en 1940 a su actual sede de Primera Junta 3445.

Desde entonces, la escuela formó parte de la vida cotidiana del barrio y acompañó los cambios sociales y culturales que atravesaron a la Ciudad.

Su nombre homenajea a Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo, médico, escritor, periodista y pensador ecuatoriano, cuya figura representa un vínculo histórico con la cultura y el pensamiento latinoamericano.

A lo largo de su trayectoria, la institución también recibió visitas destacadas, entre ellas la del escritor argentino Jorge Luis Borges.

Sin embargo, uno de los aspectos más significativos de su historia es la relación construida con las familias y con distintas comunidades que encontraron en sus aulas un espacio de formación y pertenencia.

La celebración del centenario puso especialmente en valor ese vínculo. La ceremonia contó con la participación de representantes de la Embajada de Ecuador y tuvo un momento destacado cuando la Banda de la Armada Argentina interpretó el Himno Nacional Argentino.

En representación de la delegación diplomática, la señora Zalazar pronunció unas palabras en las que resaltó la tarea educativa de la escuela y la relevancia histórica de su patrono.

Durante el acto, la directora María Nerina Valdez se dirigió a la comunidad educativa y compartió el significado de alcanzar los cien años de actividad.

También se entregaron placas conmemorativas por parte del Ministerio de Educación, la Embajada de Ecuador, el sindicato SEDUCA y exdocentes, en reconocimiento al recorrido institucional y al compromiso de quienes contribuyeron a sostenerlo.

La propuesta artística fue otro de los ejes de la jornada. Un grupo invitado por la Embajada de Ecuador presentó danzas tradicionales de ese país, mientras que una estudiante de cuarto grado participó junto a su grupo de danza en una presentación de bailes típicos de Bolivia.

Las actuaciones reflejaron la diversidad cultural presente en la comunidad escolar y el valor de compartir distintas tradiciones dentro del ámbito educativo.

Los propios alumnos también tuvieron un papel central: interpretaron una canción compuesta especialmente para la escuela junto a su docente de Música.

La presentación aportó un componente emotivo a una celebración que buscó reunir el pasado y el presente de la institución.

El cierre estuvo a cargo de Fernanda Fiore, directora de nivel primario, quien acompañó la conclusión de una jornada dedicada a reconocer un siglo de enseñanza en Flores.

En Almagro, el Instituto William C. Morris también celebró su centenario con un acto que convocó a integrantes de su comunidad educativa y permitió reconstruir las principales etapas de su historia.

Ubicado en Lavalle 3761, el establecimiento fue fundado el 1.º de marzo de 1926 por los educadores Dolores Piñeiro de Morales y José Morales.

En sus primeros años, la institución estaba destinada a la educación primaria de niñas. Con el crecimiento de la matrícula, incorporó nuevos niveles y amplió su propuesta pedagógica.

En 1964 se trasladó a su sede actual y adoptó el nombre de William C. Morris, en homenaje al filántropo inglés que frecuentaba ese domicilio.

El paso del tiempo trajo nuevas transformaciones. El colegio se convirtió en una institución mixta, sumó el Nivel Inicial y amplió sus instalaciones para responder a las necesidades de una comunidad en expansión.

Actualmente, su propuesta educativa promueve la inclusión, el respeto por la diversidad y el acompañamiento de las trayectorias escolares.

La ceremonia comenzó con las palabras de Pilar Valenzuela, actual secretaria, docente y exalumna del establecimiento.

Su participación representó una continuidad entre distintas etapas de la institución: la de quienes transitaron sus aulas como estudiantes y la de quienes regresaron para formar parte de su equipo de trabajo.

La jornada contó además con la presencia de la Guardia de Honor de Patricios y las interpretaciones del Himno Nacional Argentino y el Himno a Sarmiento.

El rector, Adrián Lagomarsini, repasó los principales hitos de la historia del colegio y recordó a personalidades que pasaron por sus aulas.

Entre ellas mencionó al exfutbolista Claudio Paul Caniggia, al ajedrecista Alan Pichot y al músico Mauro Lombardo, conocido popularmente como Duki, además de otros deportistas y artistas destacados.

Lagomarsini también reconoció la trayectoria de Cristina García, quien se desempeñó como docente, secretaria y directora, y destacó la labor del cuerpo docente en la construcción de la identidad institucional.

El homenaje permitió poner el foco no solo en los nombres conocidos, sino también en quienes sostuvieron diariamente el funcionamiento del establecimiento y acompañaron a generaciones de alumnos.

Como parte de los reconocimientos, se entregaron una placa conmemorativa y un diploma. La ceremonia incluyó distinciones especiales para María de los Ángeles Castagni, por sus 30 años de trayectoria en educación inicial, y para Juan Carlos, conocido como «Carlitos», por sus 35 años de compromiso con la institución.

Uno de los momentos más significativos llegó con la interpretación del himno de la escuela. Los estudiantes utilizaron instrumentos elaborados por ellos mismos y estuvieron acompañados por su profesor de Música y por Manuel Fraga, autor de la composición.

La presentación sintetizó el espíritu de una celebración en la que los alumnos fueron protagonistas y en la que la historia institucional se vinculó con las nuevas generaciones.

El cierre incluyó las palabras de Facundo Alcaraz Marí, secretario de la Dirección General de Educación de Gestión Privada, quien destacó el lema elegido para el aniversario: «100 años siendo parte de tu familia».

La frase resume la importancia que el establecimiento atribuye al acompañamiento educativo y a los lazos construidos con las familias a lo largo de su trayectoria.

Los aniversarios de la Escuela 16 de Flores y del Instituto William C. Morris de Almagro representan mucho más que una fecha en el calendario.

Sus historias reflejan la evolución de la educación en Buenos Aires, los cambios experimentados por los barrios y la continuidad de espacios que, durante décadas, funcionaron como puntos de encuentro para estudiantes, familias y docentes.

Aunque cada institución construyó su propio recorrido, ambas comparten una característica: su permanencia está ligada al compromiso de quienes las integran y a la capacidad de adaptarse a nuevas realidades sin perder su identidad.

Las celebraciones permitieron reconocer ese trabajo colectivo y recordar que detrás de cada escuela existen historias personales, aprendizajes y vínculos que se prolongan mucho más allá de las aulas.

A cien años de su fundación, las dos instituciones renovaron su vínculo con sus comunidades y pusieron en valor una tarea que continúa vigente: educar, transmitir conocimientos y acompañar a las nuevas generaciones en su formación.