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Lo que temìa Donald Trump es que los demòcratas controlaran el Congreso

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Amplia victoria de la oposición, que venció inclusive en estados como Kansas, donde no había un gobernador demócrata desde 1932. El magnate acepta la derrota, pero da entender que será el «Señor Veto»

El Partido Demócrata conquistó el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos en las elecciones de mitad de mandato, celebradas el martes, y asestó una dura derrota política al presidente Donald Trump, en una jornada marcada por una amplia «ola azul» que también alcanzó a varios estados tradicionalmente republicanos.

Con el escrutinio todavía en marcha, los demócratas y los independientes que se alinean con ellos aseguraron 54 de las 100 bancas del Senado, frente a 44 de los republicanos, mientras dos escaños permanecían sin definición.

En la Cámara de Representantes, la oposición ya había conquistado 228 bancas, superando las 218 necesarias para obtener la mayoría, contra 139 de los republicanos y otras 68 todavía pendientes de adjudicación.

Los resultados representan un vuelco en el equilibrio político de Washington, donde Trump deberá afrontar los últimos dos años de su mandato sin el control republicano del Poder Legislativo.

Antes de las elecciones, el Partido Republicano contaba con una mayoría de 53 a 47 en el Senado y una ajustada ventaja de 219 a 214 en la Cámara de Representantes.

La nueva composición del Congreso permitirá a los demócratas bloquear iniciativas presidenciales, impulsar investigaciones parlamentarias y ejercer un mayor control sobre las políticas de la Casa Blanca, aunque Trump conservará la facultad de vetar leyes.

La magnitud de la derrota republicana también quedó reflejada en la pérdida de bancas en distritos que hasta ahora estaban bajo control conservador.

Los demócratas consiguieron arrebatar al menos 25 distritos a sus adversarios en la Cámara Baja, mientras que las proyecciones anticipan una mayoría todavía más amplia una vez concluido el escrutinio.

En el Senado, la oposición obtuvo victorias decisivas en estados que habían respaldado a Trump en las elecciones presidenciales de 2024, entre ellos Texas, Iowa, Kansas, Ohio y las dos Carolinas.

Uno de los resultados más destacados se produjo en Michigan, donde Abdul El-Sayed derrotó al republicano Mike Rogers y se convirtió en el primer musulmán elegido para integrar el Senado estadounidense, según las proyecciones electorales.

Sin embargo, uno de los golpes políticos más significativos para los republicanos llegó desde Texas, un bastión conservador durante más de tres décadas.

Allí, la demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott, quien aspiraba a un cuarto mandato, y se convirtió en la primera mujer latina elegida para gobernar el estado.

La victoria puso fin a más de 30 años de gobiernos republicanos en Texas, que no tenía un mandatario demócrata desde Ann Richards, quien ocupó el cargo entre 1991 y 1995.

Hinojosa centró buena parte de su campaña en el aumento del costo de vida, la educación pública y las críticas a la gestión estatal.

Los demócratas también lograron un triunfo de alto impacto en la elección al Senado de Texas, donde James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton.

La ola demócrata se extendió a otros estados. En Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer afroamericana elegida gobernadora, mientras que en Ohio Amy Acton se impuso al republicano Vivek Ramaswamy.

En Iowa, Rob Sand consiguió otra victoria para los demócratas, mientras que Jocelyn Benson se impuso en Michigan.

Los republicanos, por su parte, consiguieron conservar algunas gobernaciones importantes, entre ellas Florida, donde Byron Donalds obtuvo la victoria.

La amplitud del avance demócrata refleja el descontento de una parte del electorado con la situación económica y las políticas de la administración Trump.

El aumento del costo de vida, la inflación y el malestar por la guerra con Irán estuvieron entre los principales asuntos de la campaña, junto con las críticas a la política exterior de Washington.

Ante los resultados, Trump dijo que estaba dispuesto a reconocer la derrota y negociar con la oposición.

«Estoy absolutamente dispuesto a aceptar estos resultados», declaró el mandatario en una entrevista con The New York Times.

«Trabajaremos con los demócratas. Probablemente lleguemos a algún acuerdo».

Sus declaraciones marcaron un tono conciliador respecto de sus advertencias anteriores sobre la integridad del proceso electoral.

Sin embargo, poco después el presidente publicó en sus redes sociales una imagen de su tradicional gorra roja, asociada al movimiento Make America Great Again (MAGA), con una única palabra: «VETO».

El mensaje fue interpretado como una advertencia sobre la posibilidad de bloquear iniciativas legislativas impulsadas por la nueva mayoría demócrata.

Trump también intentó tomar distancia de la derrota republicana al señalar que su nombre no figuraba en las boletas.

«Yo no estaba en la boleta y, si hubiera estado, habríamos ganado por una mayoría aplastante», escribió en Truth Social.

La derrota republicana también tuvo repercusiones internacionales.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, sostuvo en la red social X que los estadounidenses habían dicho «no a la guerra», en referencia al conflicto con Irán.

Con ambas cámaras bajo control demócrata, Estados Unidos ingresa ahora en una etapa de gobierno dividido.  ©ANSA