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Boca empató en un partidazo y no llegó a la punta

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De ida y vuelta, con varias situaciones de gol por lado, el equipo de Ibarra igualó 0-0 con Defensa (uno de los líderes) en la Bombonera. Romero fue figura.

No pudo Boca subirse a la punta, aprovechando esa luz que se le hizo a partir de los malos resultados de los que estaban arriba. Tampoco pudo ganarlo pese a varias pelotas en los palos y oportunidades desperdiciadas. Pero a la vez zafó de una inoportuna derrota en la Bombonera después de los festejos por la estrella 74 gracias a las tremendas atajadas de Chiquito Romero en el primer tiempo. Y a fin de cuentas, el empate sin goles que le permitió a Defensa y Justicia subirse a la punta, le permitirá a Hugo Ibarra seguir trabajando con tranquilidad en la búsqueda del esquema y el 11 ideal, con un equipo que viene en levantada futbolística, anímica y de resultados.

Fue un partidazo de arco a arco por la propuesta inicial de ambos. Parecía lo más lógico para Ibarra no tocar demasiado después del 3-0 a Patronato para levantar la Supercopa Argentina y sumar la estrella 74. Así, Boca salió a enfrentar a Defensa con el mismo tridente ofensivo con el que levantó el trofeo y de nuevo resignó un volante con respecto al equipo que había levantado el nivel en el torneo con dos victorias seguidas ante Platense y Vélez. Pero la estrategia seguro que no salió como el Negro lo debe haber imaginado en su cuadernito.

En vez de gozar de su poderío ofensivo, el mediocampo xeneize se vio desbordado por la dinámica y el juego colectivo de su rival (con Barbona, Kevin Gutiérrez y Escalante), ni Pol Fernández ni Varela hicieron pie, la defensa se encontró muy expuesta y vulnerable (Fabra sufrió mucho, sin protección adelante), y lo pagó Chiquito Romero, que en el primer tiempo tuvo que exigirse para tapar cinco pelotas imposibles, tres Uvita Fernández, otra a Alanís y la restante a Barbona, además de zafar gracias a dos tiros en los palos.

La apuesta de Ibarra resultó una lotería, porque podía pasar cualquier cosa. Los problemas defensivos xeneizes tuvieron su contracara en el peso de sus delanteros junto con la inseguridad de la última línea de Defensa cada vez que la pelota caía en su área. Lo tuvo Pol Fernández de arranque en una jugada que arranca en un robo de Benedetto, Langoni estuvo dos veces cerca de cabeza, el propio Pipa le dio al travesaño en el último minuto del primer tiempo y Óscar Romero reventó un palo en el segundo.

Fue una mezcla de falta de puntería y fortuna que no hubiera goles en la Bombonera. Después de los primeros diez minutos de la segunda parte, el partido se desarmó más, los equipos se partieron, unos defendían y otros atacaban. Hasta que Ibarra tomó nota de lo que estaba pasando y a los 20 rearmó el dibujo con las salidas de Benedetto y Langoni y los ingresos de Medina y Merentiel para pasar a jugar con cuatro volantes y dos puntas.

Y a partir de ahí logró terminar con tanto desequilibrio general, controló el partido, manejó la pelota y fue llevando a su rival hacia su campo sin descuidarse atrás. Pero no era el día para gritar un gol. Ni el tiro del final entró: pasados los 50, Vázquez vio a Merentiel y Colombo tuvo un cierra salvador que evitó el festejo agónico.

Increíblemente, terminó siendo un partidazo que tuvo casi 50 remates a los arcos pero que salió 0-0.