
Con actividades en distintos puntos de la Ciudad, vecinos y autoridades recuerdan a Jorge Bergoglio, el porteño que dejó huella en el mundo.
A un año de la muerte del Papa Francisco, Buenos Aires decide homenajearlo no solo con actos, sino con gestos que conectan su historia con la vida cotidiana.
“Fue un porteño común que pasó a ser un líder mundial extraordinario”, expresó Jorge Macri, en una frase que resume el espíritu de este homenaje que atraviesa calles, iglesias y corazones.
El homenaje central tendrá lugar en el Obelisco, donde desde las 20 y hasta la madrugada se proyectará una de sus frases más emblemáticas: “Nadie se salva solo”. Yo creo que no es casual: ese mensaje sigue siendo tan actual como necesario.
Pero la agenda va mucho más allá y recorre los lugares que marcaron su vida:
- En la Basílica San José de Flores se celebrará una misa a las 20, presidida por el arzobispo Jorge García Cuerva, un sitio clave donde Bergoglio decidió su vocación.
- A las 17, en la estación San José de Flores de la Línea A, se inaugurará un mural de la artista Nora Iniesta, un mosaico veneciano que une arte, fe y tránsito urbano.

- Desde las 11, en Plaza Flores, se plantará el simbólico “Olivo de la Paz”.
- En la Parroquia Inmaculada Concepción de Belgrano habrá una muestra fotográfica de Diego Zwengler.
- En la Universidad Católica Argentina se realizará el acto “Francisco para siempre”, con inscripción previa.
Además, se suman recorridos guiados por el barrio de Flores, que parten desde la Catedral Metropolitana, y nuevas muestras fotográficas abiertas al público.
Este homenaje se enmarca también en una serie de eventos recientes, como el multitudinario show en Plaza de Mayo, donde música y espiritualidad se fusionaron en una convocatoria masiva.
Yo veo que el legado del Papa Francisco sigue vivo en los espacios que habitó y en los valores que dejó. Este homenaje no es solo un recordatorio, es una forma de mantener vigente su mensaje de comunidad, empatía y compromiso social. La frase proyectada en el Obelisco sintetiza todo: la necesidad de pensarnos como sociedad.





