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Del Teatro San Martín al Festival de San Sebastián

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La historia de Ricardo III volvió a cruzar las fronteras del teatro porteño para instalarse en una de las grandes vidrieras cinematográficas de Europa.

La verdadera historia de Ricardo III, dirigida por Marcelo Piñeyro a partir de la puesta en escena de Calixto Bieito y protagonizada por Joaquín Furriel, tuvo una nueva presentación internacional en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde fue exhibida el miércoles 23 de septiembre en los Cines Trueba, en el marco de la 74ª edición del tradicional encuentro cinematográfico español.

La película representa, además, un nuevo capítulo en el recorrido de una producción que nació en un escenario del Teatro San Martín y que encontró en el lenguaje cinematográfico una segunda vida.

El proyecto reúne al cine, el teatro público y la producción cultural porteña en una experiencia que busca conservar la potencia de la obra teatral original, pero al mismo tiempo aprovechar los recursos propios de la pantalla para acercarla a nuevos públicos.

La propuesta tiene como punto de partida la versión de Ricardo III de William Shakespeare dirigida por Calixto Bieito, estrenada en junio de 2025 en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín.

Aquella puesta encontró en Joaquín Furriel al encargado de interpretar a uno de los personajes más complejos y reconocibles de la dramaturgia universal: el monarca marcado por la ambición, la manipulación y la lucha por el poder.

A partir de ese material escénico, Marcelo Piñeyro construyó una película que no pretende limitarse a registrar lo que ocurría sobre las tablas.

La cámara ingresa en ese universo teatral y propone una mirada cinematográfica propia, generando un diálogo permanente entre ambos lenguajes.

El resultado es una obra que conserva el espíritu de la puesta de Bieito, pero que utiliza el encuadre, el montaje, los movimientos de cámara y la construcción audiovisual para transformar la experiencia del espectador.

El recorrido de la película había comenzado con su estreno mundial en el Festival de Málaga, donde recibió una recepción destacada, y posteriormente tuvo su paso por el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).

La llegada a San Sebastián marca ahora otro momento importante dentro de su recorrido internacional y permite que una producción surgida del ámbito público porteño vuelva a encontrarse con espectadores y profesionales de distintos países.

Durante la presentación en San Sebastián, Joaquín Furriel compartió protagonismo con Gabriel Goity y Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en una jornada que también puso el foco sobre otra producción vinculada al teatro público porteño: Cyrano en mi cabeza, dirigida por Maxi Gutiérrez y protagonizada por Goity.

La presencia de ambas películas en el festival español no es un dato menor. Cyrano en mi cabeza había sido presentada el martes 22 de septiembre, mientras que La verdadera historia de Ricardo III tuvo su exhibición al día siguiente.

De esta manera, dos trabajos vinculados directamente con producciones del Complejo Teatral de Buenos Aires llegaron prácticamente en forma consecutiva a una programación internacional de relevancia.

En ese contexto, la participación de los elencos en la alfombra roja adquirió también un significado especial. Furriel, Goity y Ricardes formaron parte de la representación porteña que acompañó la presentación de las películas ante la prensa y el público del festival, llevando al escenario internacional una parte de la producción cultural desarrollada en Buenos Aires.

Lo que aparece detrás de estas dos películas es, además, una estrategia que busca ampliar la vida útil de los espectáculos teatrales.

Una obra que originalmente tiene una circulación limitada por la cantidad de funciones y por la capacidad de una sala puede, mediante una adaptación cinematográfica, alcanzar otros territorios, participar de festivales y quedar registrada para nuevas audiencias.

En el caso de La verdadera historia de Ricardo III, esa transformación resulta particularmente significativa porque permite volver a mirar una puesta teatral que nació en el Teatro San Martín y trasladarla a un formato diferente sin desprenderla completamente de su origen. Shakespeare, Bieito, Furriel y Piñeyro quedan así vinculados en una misma propuesta, donde la tradición teatral dialoga con una mirada contemporánea y con las posibilidades narrativas del cine.

La experiencia también vuelve a poner en primer plano el papel del Complejo Teatral de Buenos Aires como espacio de producción cultural.

La decisión de llevar determinadas obras al cine permite que el trabajo de actores, directores, escenógrafos, técnicos y demás integrantes de una producción teatral pueda trascender el período de exhibición en una sala y comenzar un nuevo recorrido.

El camino realizado por estos títulos incluye festivales y circuitos culturales de distintas características. Málaga, Cannes, el BAFICI y ahora San Sebastián aparecen como distintas estaciones de una circulación que permite que obras originadas en Buenos Aires sean vistas y discutidas fuera del país.

En ese recorrido, La verdadera historia de Ricardo III representa también una apuesta por romper las fronteras tradicionales entre el teatro y el cine.

No se trata solamente de filmar una obra para conservarla, sino de encontrar una forma de convertir la experiencia escénica en una experiencia audiovisual con identidad propia.

La presentación en San Sebastián deja así una imagen concreta: una producción nacida en un teatro público porteño que, poco más de un año después de su estreno teatral, consiguió convertirse en una película con presencia en uno de los festivales internacionales más importantes.

El recorrido de Ricardo III continúa, esta vez lejos del escenario del Teatro San Martín y frente a una audiencia internacional.