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Detienen a punguista tras robar un celular en un colectivo en Flores

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La tecnología del monitoreo urbano volvió a ser clave en la lucha contra el delito cotidiano en la Ciudad de Buenos Aires: un punguista fue detenido tras robar un celular dentro de un colectivo en el barrio de Flores, luego de un seguimiento en tiempo real realizado por operadores del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) que permitió coordinar el accionar policial y recuperar el dispositivo sustraído.

Sin el trabajo coordinado entre cámaras y móviles en la calle, este tipo de hechos muchas veces terminan con el delincuente escapando, explicaron fuentes vinculadas al operativo, marcando el peso que tiene hoy el sistema de videovigilancia en la prevención y resolución de robos en el transporte público, uno de los escenarios más sensibles para los usuarios.

 

El episodio comenzó cuando un operador del CMU detectó movimientos sospechosos en la zona de Carabobo y Castañares.

Según la reconstrucción del hecho, el hombre merodeaba el sector observando el flujo de personas y el tránsito vehicular, una modalidad que suele repetirse en delitos de oportunidad, donde el atacante espera el momento adecuado para actuar.

Minutos después, el seguimiento virtual permitió identificar que el sospechoso se desplazó hacia la intersección de avenida Corea y Torres y Tenorio.

Allí subió a un colectivo de la línea 101. El accionar llamó la atención de los operadores porque el sujeto descendió rápidamente de la unidad, iniciando una fuga veloz mientras llevaba un objeto en una de sus manos.

Ante esta situación, desde el CMU se emitió la alerta inmediata a la Comisaría Vecinal 7A, que tiene jurisdicción en esa zona. Con la información aportada por las cámaras —dirección de escape, vestimenta y características físicas—, los efectivos iniciaron un operativo de búsqueda en el área.

El procedimiento culminó en el Pasaje Las Caracolas y Somellera, donde el sospechoso fue interceptado y reducido por personal policial.

Durante la requisa, los oficiales encontraron en su poder un celular Motorola One Fusion, dispositivo que el detenido no pudo desbloquear al ser consultado por los agentes, lo que reforzó las sospechas sobre su procedencia ilícita.

Posteriormente, la investigación judicial quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 50, Secretaría 51, a cargo de la Dra. Marcela Cabeza Díaz. Desde esa instancia se ordenó la detención formal del acusado bajo la carátula de robo, además del secuestro del teléfono celular como elemento probatorio.

El equipo fue luego restituido a su propietaria en la sede de la comisaría correspondiente, cerrando así el circuito del delito con la recuperación del bien robado, algo que no siempre ocurre en este tipo de casos.

Este hecho vuelve a poner sobre la mesa el rol de los sistemas de videovigilancia urbana. En la Ciudad de Buenos Aires existen miles de cámaras distribuidas en puntos estratégicos, muchas de ellas enfocadas en corredores de transporte público, centros comerciales y zonas de alta circulación peatonal.

De acuerdo con datos oficiales difundidos en distintos informes de seguridad, una proporción significativa de detenciones por robos callejeros se logra a partir del trabajo combinado entre monitoreo en tiempo real y despliegue policial.

El transporte público, en particular, representa un blanco frecuente para los pungas debido a la concentración de personas, la distracción de los pasajeros y los momentos de ascenso y descenso, donde suele generarse el contacto físico que facilita el robo sin violencia directa.

Especialistas en seguridad urbana destacan que la presencia de cámaras no sólo permite intervenir durante el delito, sino también reconstruir secuencias para investigaciones posteriores, identificar patrones de comportamiento y optimizar el despliegue policial en zonas calientes del delito.

Sin embargo, también existe un debate abierto sobre los límites del monitoreo masivo, el uso de datos personales y la necesidad de controles institucionales que garanticen transparencia en el manejo de la información recolectada por los sistemas de vigilancia.

En este contexto, el caso ocurrido en Flores se suma a una serie de intervenciones recientes donde la tecnología y la respuesta policial coordinada permitieron actuar con rapidez ante delitos en desarrollo, reduciendo tiempos de reacción y aumentando las probabilidades de detención.

La detención del sospechoso y la recuperación del celular reflejan cómo el trabajo articulado entre tecnología y presencia policial puede impactar directamente en la resolución de delitos urbanos.

En un escenario donde el robo en transporte sigue siendo una preocupación constante, cada intervención de este tipo refuerza el debate sobre prevención, control y seguridad en el espacio público.