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El Mercado de Pulgas suma un nuevo espacio verde

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La Ciudad avanza con la construcción de una nueva plaza en Colegiales, en un sector que durante años funcionó como estacionamiento y que ahora será reconvertido en un espacio público de 2.101 metros cuadrados.

La obra, ubicada en la manzana del histórico Mercado de Pulgas, incorporará 50 árboles, sectores de sombra, mejor iluminación y nuevas condiciones de circulación peatonal, con el objetivo de beneficiar a más de 70 mil vecinos.

El proyecto busca recuperar un espacio que había quedado relegado y transformarlo en un nuevo punto de encuentro para el barrio.

La intervención se integra además con las plazas Mafalda y Clemente, generando una continuidad de espacios verdes en una zona de Colegiales que combina viviendas, comercios, propuestas gastronómicas y uno de los mercados más reconocidos de la Ciudad.

“Con la construcción de este nuevo espacio público estamos transformando un playón en desuso en un corredor verde conectado con las plazas Mafalda y Clemente.

Cuidamos el patrimonio e impulsamos un mejor espacio para que los vecinos disfruten una Ciudad cada vez más accesible y segura”, expresó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

La transformación se desarrolla sobre el playón ubicado en General Enrique Martínez y Concepción Arenal, dentro de la misma manzana donde se encuentra el Mercado de Pulgas.

El objetivo es que ese sector deje de ser un lugar destinado principalmente al estacionamiento y pase a cumplir una función urbana diferente: convertirse en un espacio abierto, arbolado y pensado para la permanencia de los vecinos.

La nueva plaza tendrá una superficie de 2.101 metros cuadrados y contará con pérgolas metálicas destinadas a generar sectores de sombra. A eso se sumará la incorporación de 50 ejemplares de distintas especies, entre ellas jacarandá, fresno, pata de vaca, anacahuita y yerba de bugre.

La elección de diferentes especies permitirá sumar variedad al paisaje y, al mismo tiempo, aportar vegetación a un sector que hasta ahora presentaba una superficie considerablemente más dura y vinculada al uso vehicular.

La incorporación de árboles también apunta a generar un espacio más agradable para caminar, permanecer y encontrarse.

En este tipo de intervenciones, el cambio no pasa solamente por colocar árboles o bancos. La transformación de un playón en una plaza modifica la manera en que se utiliza la manzana y puede favorecer una circulación peatonal más integrada entre distintos puntos del barrio.

En este caso, la conexión con las plazas Mafalda y Clemente es uno de los aspectos centrales del proyecto.

La propuesta contempla además una mejora en la iluminación y en las condiciones de conectividad peatonal. Así, el nuevo espacio busca funcionar durante diferentes momentos del día y convertirse en un lugar de paso, descanso y encuentro para quienes viven o circulan habitualmente por Colegiales.

La nueva plaza tendrá como particularidad estar ubicada junto a uno de los espacios más reconocibles de la zona: el Mercado de Pulgas.

La historia del predio se remonta a las primeras décadas del siglo XX, cuando allí funcionaba un mercado de abasto dedicado a la comercialización de frutas y verduras para los vecinos del barrio.

Con el paso de los años, aquella función original quedó atrás y el lugar comenzó a adquirir otra identidad.

En 1988 se produjo una transformación decisiva: el predio fue recuperado y reconvertido en un mercado inspirado en los tradicionales mercados de pulgas europeos, con una propuesta basada en objetos usados, antigüedades, muebles, piezas de colección y todo tipo de curiosidades.

Desde entonces, el Mercado de Pulgas se convirtió en una referencia para quienes buscan objetos con historia.

Su propuesta se diferencia justamente de los comercios tradicionales porque buena parte de lo que se encuentra allí no responde a las tendencias de consumo masivo, sino que son piezas únicas o difíciles de encontrar en otros lugares.

El recorrido por sus locales permite encontrar muebles antiguos, lámparas, vajilla, juguetes, discos de vinilo, cuadros, objetos decorativos y piezas pertenecientes a distintas épocas. También conviven allí trabajos de restauración y propuestas vinculadas con el diseño retro, el reciclaje y las nuevas tendencias decorativas.

Actualmente, el mercado reúne más de 160 locales. Entre sus puestos trabajan artesanos, restauradores, coleccionistas y comerciantes que mantienen viva una actividad que combina el valor comercial de los objetos con su historia y su capacidad para recuperar materiales y piezas que, de otro modo, podrían quedar olvidados.

La historia del Mercado de Pulgas tampoco estuvo exenta de dificultades. En diciembre de 2005, el deterioro de la estructura obligó a cerrar temporalmente el tradicional galpón.

Durante ese período, los feriantes continuaron desarrollando su actividad en un predio cercano mientras comenzaba una profunda etapa de remodelación.

Los trabajos incluyeron la renovación de los techos, la incorporación de nuevos accesos, mejoras en la iluminación, la construcción de dársenas de estacionamiento y una reorganización de los puestos comerciales. Finalmente, en 2011, el Mercado de Pulgas volvió a abrir sus puertas.

Ese proceso permitió recuperar una construcción histórica y adaptar sus instalaciones a nuevas necesidades sin perder el espíritu que había convertido al mercado en un punto de referencia de Colegiales.

La renovación no quedó limitada al interior. Durante el último año también se realizaron trabajos sobre el exterior del predio.

Los muros fueron limpiados y pintados con el tono bordó característico de la identidad institucional del mercado, mientras que las vidrieras incorporaron nuevas rejas, se renovaron los cristales y se actualizó la cartelería.

En el interior, las tareas incluyeron el reemplazo de cielorrasos y la instalación de nuevas luminarias. El resultado buscó mejorar las condiciones del espacio sin borrar las características que forman parte de la identidad del mercado.

Uno de los aspectos más particulares del Mercado de Pulgas es que muchos de los objetos que pasan por sus locales no terminan necesariamente en una vivienda. Algunos también fueron utilizados como elementos de ambientación para producciones audiovisuales.

Muebles, lámparas, discos, trajes y diferentes objetos de otras épocas encontraron así una segunda vida como parte de escenografías y vestuarios de programas de televisión, películas y obras teatrales.

Esa circulación de piezas refuerza el carácter singular del mercado y explica, en parte, por qué continúa siendo visitado tanto por coleccionistas como por diseñadores, artistas y personas que simplemente buscan algo diferente.

También existe una dimensión vinculada con la reutilización. Restaurar un mueble, recuperar una lámpara o darle una nueva función a un objeto antiguo implica extender su vida útil y evitar que termine descartado.

En una época en la que la reutilización y el reciclaje ocupan un lugar cada vez más importante, esa característica del mercado adquiere una nueva relevancia.

La incorporación de una plaza en la misma manzana suma ahora otra dimensión: el patrimonio y la actividad comercial del Mercado de Pulgas quedarán vinculados a un espacio verde destinado al uso cotidiano de la comunidad.

El proyecto se inscribe además en una lógica de recuperación del espacio público. En una zona urbana donde cada metro cuadrado tiene una función determinada, transformar un playón en una plaza supone cambiar el modo en que se distribuye y utiliza el espacio.

Los 50 árboles previstos serán uno de los elementos centrales de esa transformación. Las pérgolas aportarán sectores de sombra y permitirán generar áreas de permanencia, mientras que la nueva iluminación buscará mejorar las condiciones del lugar durante las horas de menor luz natural.

El ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, destacó precisamente la relación entre la historia del mercado y la transformación del entorno.

“El Mercado cambió varias veces a lo largo de su historia, siempre supo adaptarse y hoy es parte de la identidad de un barrio. Ahora, en un playón que estaba en desuso estamos sumando un nuevo espacio verde para que los vecinos puedan disfrutar otro punto de encuentro al aire libre”, señaló.

La intervención, de esta manera, no pretende reemplazar la identidad existente sino sumar una nueva pieza al entorno. El mercado conserva su función y su carácter histórico, mientras que el sector que anteriormente estaba destinado al estacionamiento incorpora un uso público diferente.

El desafío será que la nueva plaza no quede solamente como una obra terminada, sino que efectivamente se integre a la vida cotidiana del barrio.

Su ubicación, junto al Mercado de Pulgas y en conexión con las plazas Mafalda y Clemente, le da condiciones para convertirse en un espacio de circulación y permanencia.

Para los vecinos, la incorporación de vegetación, sombra, iluminación y áreas de encuentro representa una modificación concreta del paisaje urbano.

Para quienes visitan el mercado, la plaza puede funcionar como una extensión del recorrido y como un lugar donde hacer una pausa antes o después de recorrer los locales.

Colegiales suma así una nueva pieza a su mapa de espacios públicos sin desprenderse de una de sus principales referencias históricas.

Mientras el Mercado de Pulgas continúa poniendo en valor objetos de otras épocas y manteniendo vigente una actividad que forma parte de la identidad porteña, el antiguo playón comienza a transformarse en un espacio pensado para el presente y el futuro.

La obra plantea, en definitiva, una combinación entre patrimonio, espacio público y nuevas áreas verdes. En una misma manzana convivirán ahora casi un siglo de historia comercial con una plaza de 2.101 metros cuadrados y 50 nuevos árboles, en una transformación que busca que más vecinos puedan disfrutar de un lugar que durante años tuvo una función mucho más limitada.

El cambio también deja una imagen concreta de cómo puede modificarse una zona de la Ciudad cuando un espacio en desuso encuentra una nueva utilidad.

En Colegiales, el Mercado de Pulgas seguirá siendo protagonista, pero ahora tendrá a su lado una plaza destinada a sumar verde, circulación y encuentro a la vida cotidiana del barrio.