
El Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos Benito Quinquela Martín volverá a convertirse en un punto de encuentro con la historia del arte nacional a partir del 1° de agosto, cuando inaugure “Maestros.
El Bosque y el Árbol”, una impactante exposición de la fotógrafa Gaby Messina que invita al público a ingresar en la intimidad de los talleres donde crearon y crean algunos de los nombres más influyentes de la cultura argentina.
La muestra propone un recorrido único por los espacios de trabajo de figuras emblemáticas como Luis Felipe Noé, Marta Minujín, Julio Le Parc y Gyula Kosice, revelando una faceta pocas veces vista de sus procesos creativos.
«Las fotografías de Gaby Messina nos abren la puerta a los espacios donde los artistas crean. Talleres y hogares habitados por objetos, materiales, herramientas, recuerdos y obras en proceso se convierten en territorios donde cada detalle refleja una forma de pensar, de sentir y de producir arte».
Esa mirada resume el espíritu de una exhibición que busca acercar al público a los escenarios cotidianos donde nacieron algunas de las obras más importantes del patrimonio artístico argentino.
La exposición será inaugurada el sábado 1° de agosto a las 14 en la sede del museo ubicada en Avenida Pedro de Mendoza 1835, en el tradicional barrio de La Boca, con curaduría de Helena Ferronato y Silvina Amighini.
La propuesta reúne un total de 112 fotografías junto con un documental de 70 minutos que incorpora los testimonios de los propios artistas registrados en primera persona, acompañados por la música del reconocido compositor Gustavo Santaolalla.
El resultado es una experiencia que trasciende la fotografía para transformarse en un recorrido audiovisual por la memoria, la creatividad y la identidad cultural argentina.
Lejos de limitarse a retratos convencionales, el proyecto pone el foco en el vínculo entre cada artista y el lugar donde desarrolla su obra.
Los talleres aparecen como verdaderos mapas biográficos, cargados de herramientas, bocetos, materiales, libros, objetos personales y piezas inconclusas que hablan tanto de la producción artística como de la vida de quienes los habitan. Cada ambiente se convierte así en una extensión del pensamiento creativo de sus protagonistas.
Uno de los aspectos más destacados de la muestra es que reúne a artistas mayores de 65 años, muchos de ellos referentes indiscutidos del arte contemporáneo argentino y mundial.
Entre ellos sobresalen Luis Felipe Noé, figura clave de la Nueva Figuración; Marta Minujín, pionera del arte de acción y las instalaciones monumentales; Julio Le Parc, referente internacional del arte cinético; y Gyula Kosice, creador del movimiento Madí y precursor de las esculturas hidráulicas.
La exposición permite observar cómo cada uno construyó un universo propio a partir de espacios profundamente personales.
El proyecto comenzó a gestarse en 2012, cuando Gaby Messina inició una extensa investigación visual destinada a documentar los ámbitos de creación de destacados artistas argentinos.
Durante más de una década recorrió talleres y hogares con la intención de registrar no solamente imágenes sino también atmósferas, silencios, rutinas y modos de trabajo que rara vez son conocidos por el público.
Esa constancia permitió construir un archivo de enorme valor artístico y documental que hoy encuentra una nueva instancia de exhibición.
La elección del Museo Benito Quinquela Martín como sede no resulta casual. El edificio fue también la vivienda y el taller del célebre pintor de La Boca, por lo que el espacio conserva una fuerte carga simbólica vinculada con la creación artística.
Esa condición transforma al museo en un protagonista más de la muestra, estableciendo un diálogo natural entre el legado de Quinquela y los creadores retratados por Messina.
La propuesta también establece un vínculo directo con el patrimonio permanente del museo mediante la presencia conceptual del retrato «El maestro Quinquela Martín», realizado por el fotógrafo Aldo Sessa en 1962.
Ese puente entre generaciones permite reflexionar sobre la importancia del retrato como herramienta para preservar la memoria cultural y reconocer el legado de quienes marcaron la historia del arte argentino.
Más allá de su valor estético, la exposición invita a pensar en el paso del tiempo y en la transmisión del conocimiento artístico.
Observar los espacios donde estos maestros desarrollaron gran parte de sus carreras permite comprender que cada obra es el resultado de años de experimentación, búsqueda y dedicación.
Las fotografías capturan no solamente rostros, sino también el contexto material y emocional que acompañó a esos procesos creativos durante décadas.
Gaby Messina desarrolló una trayectoria que abarca fotografía, videoarte, cine documental, ficción y proyectos experimentales.
Inició su carrera profesional en el ámbito de la publicidad y posteriormente profundizó su formación junto a referentes de la fotografía argentina como Alberto Goldstein, Marcos López y Humberto Rivas.
Desde su primera muestra individual en 2004 comenzó un recorrido internacional que la llevó a exhibir sus trabajos en instituciones culturales de ciudades como Nueva York, Medellín, Houston, Dublín, Tokio, Washington y Argel, consolidando una producción reconocida por su sensibilidad y profundidad.
A lo largo de los años, la artista abordó temáticas vinculadas con la emoción humana, la ancianidad, las creencias populares, los pueblos originarios y las comunidades afrodescendientes.
Su participación en bienales internacionales y la publicación de varios libros especializados reflejan una carrera caracterizada por la investigación visual y el interés permanente por registrar historias que dialogan con la identidad y la memoria colectiva.
La inauguración de “Maestros. El Bosque y el Árbol” representa una oportunidad para descubrir una faceta diferente de grandes referentes del arte nacional.
Más que una sucesión de retratos, la exposición propone ingresar en los lugares donde nacieron ideas, obras y movimientos que marcaron la cultura argentina.
En tiempos donde el acceso a la intimidad de los procesos creativos resulta cada vez más excepcional, la propuesta ofrece una experiencia cercana, reflexiva y profundamente humana que conecta al visitante con el universo cotidiano de quienes hicieron historia a través del arte.




