
Ese dolor no debería ser tan intenso, pero lo es porque si uno se pega, se paraliza. El problema es que uno no puede caminar. Solo se siente el golpe, y parece exagerado pero no lo es. Allí, tu cerebro lo está provocando. Por eso, cuando uno se pega en el dedo meñique, pasan varias cosas al mismo tiempo:
Primero, según indica Badabun, viene la sorpresa. El dedo meñique tiene muchas terminaciones nerviosas y casi nada de protección. No hay grasa. No hay músculo que amortigüe. Entonces el impacto… va directo.
La señal viaja rapidísimo al cerebro y llega con máxima intensidad. Como una alarma en modo emergencia. Por eso duele más que otros golpes. Y hay algo más: Ese dolor no es un error. Es una advertencia.
El cuerpo obliga a detenerse, a no seguir caminando, a evitar que lo lastimes más. Por eso uno se queda inmóvil, aunque “solo fue un golpe”. Pero ojo con esto:
Si el dolor no baja, y si hay inflamación o si cambia de color, podría ser una fractura. Porque ese dedo es pequeñoy frágil, entonces se rompe más fácil de lo que uno cree. Y aquí es donde esto se vuelve útil:
– Usa calzado en casa
– Enciende la luz por la noche
– Fíjate por dónde caminas
Porque ese golpe “tonto”… puede no ser tan tonto. Díselo a alguien que siempre anda descalzo. Porque ese dolor que todos conocen… tiene una razón mucho más seria de lo que parece.




