
Con sus días de calor sofocante sucediéndose casi sin tregua, el verano de 2026 ya se consolidó como el más caluroso registrado en Italia desde 1950, superando incluso el récord establecido en el verano de 2003, una temporada que hasta entonces se consideraba excepcional e incluso única.
Si bien al calor agobiante le quedan pocas horas —pues será barrido por un frente atlántico que llegará el miércoles 9 de septiembre—, la confirmación de este nuevo récord para el verano de 2026 proviene de un análisis realizado por el Instituto de Bioeconomía del Consejo Nacional de Investigación.
Las cifras, analizadas por Lorenzo Arcidiaco, del CNR-IBE, provienen del archivo ERA5-Land —la base de datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF)—, que registra las tendencias de temperatura desde 1950.
Una comparación de los datos de los últimos 76 años reveló que la temperatura media en todo el país (incluidas las zonas montañosas) durante el verano de 2026 fue de 24,3 °C a dos metros del suelo, frente a un promedio de 23,6 °C durante el verano de 2003 —también medida a escala nacional a dos metros del suelo—, según indicó Arcidiaco.
A medida que llega a su fin el verano meteorológico —que abarca del 1 de junio al 31 de agosto—, los datos indican también que todos los meses, desde enero hasta agosto de 2026, registraron un aumento de las temperaturas en comparación con el mismo periodo de 2025.
Los días abrasadores de agosto de 2026 mostraron la mayor desviación, con una temperatura promedio nacional de 25,6 °C.
Esta cifra es 5,2 °C superior a la media registrada para agosto durante el periodo 1951-1980 (20,4 °C) y 3,5 °C superior al promedio de agosto del periodo 1991-2020 (22,1 °C).
Además, «el promedio de 25,6 grados Celsius registrado en agosto de 2026 supera los récords anteriores de 24,6 °C establecidos en 2024 y los 24 °C alcanzados en agosto de 2017», añade Arcidiaco.
«Los datos -observa- sugieren que 2026 podría terminar siendo el año más caluroso desde 1950».
Los mapas que muestran las tendencias de temperatura mensuales (mapas de calor) desde 1950 también indican que en 2026 se registraron «los meses de julio y agosto más calurosos de los que se tiene constancia, ocurriendo de forma consecutiva por primera vez», señala el investigador.
«Este año, ya desde la primavera —continúa—, se había alcanzado una temperatura media récord para la estación, 12,1 grados a dos metros del suelo, igualando la cifra registrada en 2024, el año más cálido desde 1950».
Entre otras cifras excepcionales registradas en 2026, el análisis del CNR indica que, entre enero y agosto, la proporción del territorio italiano que experimentó anomalías de temperatura superiores a un grado aumentó hasta aproximadamente el 70 %, mientras que el área con anomalías superiores a dos grados alcanzó el 40 %.
Las mayores concentraciones se observan «en las llanuras del noroeste y en las zonas de los Apeninos» y «afectan en gran medida a tierras de cultivo», según el investigador.
Las regiones alpinas también sufrieron el impacto del calor excepcional.
El glaciar de la Marmolada, por ejemplo, retrocedió 23 metros desde principios de 2026 —tres veces la distancia registrada en 2025— y su superficie total se redujo de 92 a 83 hectáreas.
Una pérdida de tal magnitud solo se había registrado anteriormente en 2022, el año del colapso, según los resultados del estudio glaciológico realizado en la Marmolada por el Museo de Geografía de la Universidad de Padua. © ANSA



