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Jorge Macri lanzó la Inteligencia Artificial en todas las primarias de la Ciudad

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El inicio del ciclo lectivo 2026 en la Ciudad no fue una simple vuelta a clases: fue una declaración de principios.

En Barracas, en el corazón de un barrio en plena transformación como Estación Buenos Aires, el Gobierno porteño eligió cortar cintas en una escuela que busca sintetizar el nuevo paradigma educativo: bilingüe, tecnológica y con Inteligencia Artificial integrada desde los primeros años.

Más de 300 mil alumnos de Inicial y Primaria regresaron a las aulas en 1.700 establecimientos, pero el foco estuvo puesto en un mensaje político y pedagógico claro: la escuela pública quiere pararse en el centro del cambio y no al costado.

“Somos la primera Ciudad de Latinoamérica que incorporó la Inteligencia Artificial en el aprendizaje de la secundaria.

Y, desde hoy, también vamos a implementarla en todas las escuelas primarias. Eso significa algo enorme: toda una generación va a crecer entendiendo, usando y dominando esta tecnología”, afirmó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, rodeado de estudiantes, docentes y familias en el flamante edificio de Barracas.

La frase no fue improvisada ni decorativa: marcó el eje de una política que apunta a convertir a la tecnología en herramienta transversal y no en accesorio de moda.

La escena tuvo todos los condimentos de un relanzamiento educativo. La escuela Estación Buenos Aires, levantada en un predio de 3 mil metros cuadrados, se erige como símbolo del nuevo barrio que ya recibió a 10 mil vecinos distribuidos en más de 50 edificios.

Allí comenzaron las clases 200 alumnos de Primaria —el establecimiento también alberga los tres primeros años del Secundario y suma una matrícula total de 400 chicos— en un entorno que combina aulas flexibles, laboratorios, terrazas verdes, comedor y un SUM pensado para actividades comunitarias.

Las cifras acompañan la magnitud del despliegue: este miércoles iniciaron el ciclo 84.336 chicos de jardín y preescolar en escuelas estatales y privadas, y 251.338 alumnos de Primaria.

Detrás de ese movimiento, 40 mil docentes volvieron a ocupar su lugar en las aulas. El lunes próximo será el turno de los estudiantes de Secundaria.

El calendario ya tiene fechas clave: vacaciones de invierno del 20 al 31 de julio y cierre del ciclo el 18 de diciembre.

Pero la novedad estructural no está en el calendario, sino en el contenido. La Ciudad profundiza la incorporación de Inteligencia Artificial, una estrategia que el año pasado comenzó en el nivel medio y que ahora baja a Primaria con la promesa de reducir brechas digitales y garantizar un piso tecnológico común.

Según explicaron las autoridades, la herramienta se utilizará para explorar, crear, investigar y aprender con acompañamiento docente, promoviendo pensamiento crítico, resolución de problemas y uso responsable de la tecnología. No se trata, sostienen, de reemplazar al maestro, sino de potenciarlo.

“La escuela no puede quedarse mirando desde afuera cómo el mundo cambia. Tiene que preparar a nuestros chicos para ser protagonistas de esa transformación.

Por eso, estamos formando a miles de docentes para incorporarla con sentido pedagógico. El futuro no se espera: se construye”, enfatizó Macri. En ese punto, la capacitación docente aparece como condición indispensable para que la innovación no quede en discurso.

La escuela modelo de Barracas no solo suma IA. Es bilingüe y ostenta la categoría de Google Reference School: alumnos y docentes trabajan con dispositivos Chromebook, conectividad garantizada y formación específica en el uso de herramientas como Gemini.

Desde primer grado, los estudiantes tendrán 16 horas semanales de inglés y contenidos de programación, robótica y pensamiento computacional. La apuesta es temprana y ambiciosa.

El diseño arquitectónico también acompaña el concepto pedagógico. Las aulas cuentan con paneles divisorios que permiten integrar hasta tres espacios en uno, rompiendo la lógica tradicional de clase cerrada.

En Secundaria, la propuesta se enmarca en la política “Secundaria Aprende”, con énfasis en laboratorios y talleres, intensificación del inglés y transformación digital. Las bibliotecas maker —que combinan libros en papel con tablets e impresoras 3D— buscan integrar lo analógico y lo digital en una misma experiencia.

La agenda 2026 suma además un nuevo diseño curricular para jardín maternal y sala de 3. La actualización incorpora indicadores de logro en Lengua y Matemática desde edades tempranas, refuerza el valor del juego y la interacción y agrega una perspectiva socioemocional.

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, subrayó la necesidad de fortalecer el vínculo entre escuela y familia para abordar el uso problemático de la tecnología y cuidar el bienestar emocional de niños y adolescentes.

El despliegue no se limitó a lo pedagógico. Durante el receso de verano se concretaron 600 obras de renovación en más de 400 escuelas, el doble que el año anterior.

Las intervenciones incluyeron mejoras sanitarias, eléctricas y termomecánicas, impermeabilización y renovación de fachadas, con el objetivo de garantizar edificios seguros y funcionales.

En un contexto donde la discusión educativa suele quedar atrapada en estadísticas de rendimiento o conflictos salariales, la Ciudad eligió mostrar infraestructura nueva, dispositivos en las mochilas y un discurso orientado al futuro.

La apuesta es clara: instalar la idea de que la escuela pública puede liderar la innovación tecnológica sin resignar su función formadora.

El desafío, claro está, será sostener esa promesa en el tiempo, medir impactos reales en los aprendizajes y evitar que la Inteligencia Artificial se convierta en eslogan.

Por ahora, la foto de inicio de clases en Barracas dejó una señal potente: el sistema educativo porteño quiere jugar en la primera línea de la transformación digital.

El resto se verá en el aula, día tras día, cuando la tecnología deje de ser novedad y pase a ser parte natural del aprendizaje cotidiano.