La brecha entre ricos y pobres se ha ampliado desde la década de 1990: el 10% más rico de la población mundial (556 millones de adultos) percibe el 53% de los ingresos globales y posee el 75% de la riqueza, mientras que la mitad más pobre (2.800 millones de adultos) capta el 8% de los ingresos y el 2% de la riqueza.
Así revela un informe publicado este martes por el Laboratorio de Desigualdad Mundial del economista francés Thomas Piketty, publicado por el diario Le Monde.
De acuerdo al informe, las 560 personas más ricas del mundo, «han visto aumentar su riqueza un 8,4% por año, en comparación con el 1% de la clase media», lo que ha provocado que en estos 30 años la brecha del grueso de la población mundial con los «ultrarricos» haya crecido con fuerza.
«Estas desigualdades son evidentes en todas partes, entre hombres y mujeres, entre países del Norte y del Sur, y plantean serios desafíos democráticos. En Europa, como en Estados Unidos, el trabajo mal remunerado alimenta el descontento social, del cual prospera el populismo», recuerda Le Monde.
Por ello, el Laboratorio Mundial de Desigualdad destaca la importancia del «voluntarismo político, el único factor capaz de revertir la tendencia».




