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La Ciudad inicia un congreso clave sobre seguridad digital

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La Ciudad puso en marcha una nueva edición de un foro que ya se volvió referencia regional en materia de seguridad digital.

El 6° Congreso Internacional de Delitos Asistidos Tecnológicamente abrió sus puertas con una consigna clara —“Hackeando el riesgo, fortaleciendo la prevención”— y una agenda que refleja una preocupación creciente: el avance de la inteligencia artificial y su impacto directo en el delito y la investigación criminal.

“Para nosotros es sumamente importante este tipo de encuentros donde fortalecemos la relación entre las distintas áreas”, sostuvo Maximiliano Piñeiro durante la apertura.

La frase no fue casual: el eje del congreso gira justamente en la articulación entre Estado, sector privado y sistema financiero para enfrentar un fenómeno que ya no reconoce fronteras ni estructuras tradicionales.

El encuentro, que se desarrolla en el Auditorio Belgrano con entrada libre y gratuita, reúne a funcionarios, especialistas y referentes técnicos en un momento donde los ciberdelitos crecen en sofisticación y volumen.

Desde fraudes digitales hasta ataques con deepfakes, pasando por estafas vinculadas a criptomonedas y vulneraciones de datos, el mapa del delito se redefine en tiempo real. En ese contexto, la tecnología dejó de ser solo una herramienta de apoyo para convertirse en el núcleo de las investigaciones.

En esa línea, el comisario general Carlos Gabriel Rojas remarcó que “hoy la tecnología es fundamental en la investigación transversal de todos los delitos”.

Su afirmación sintetiza un cambio estructural: ya no se trata únicamente de delitos informáticos, sino de cómo lo digital atraviesa cualquier tipo de ilícito, desde robos hasta redes de trata o lavado de dinero.

Durante la jornada inicial, las exposiciones pusieron el foco en el uso estratégico de la inteligencia artificial en el ámbito estatal, el análisis de datos como herramienta preventiva y la necesidad de avanzar hacia esquemas de seguridad continua.

En ese marco, Débora Anselmo abordó el rol de la IA en la transformación de la justicia, destacando su capacidad para agilizar procesos y mejorar la protección ciudadana.

A su turno, Judith Larrandart profundizó en la integración de datos entre sectores públicos y privados, un punto clave para anticipar riesgos y responder con mayor eficacia.

Uno de los momentos más técnicos llegó con la presentación de Francisco Ruiz, quien planteó la necesidad de abandonar los esquemas tradicionales de auditoría puntual para avanzar hacia modelos de monitoreo en tiempo real.

La idea de “visibilidad continua del riesgo” no solo apunta a detectar vulnerabilidades, sino a comprender cómo evolucionan las amenazas en entornos dinámicos.

El trasfondo de estas discusiones es claro: el delito tecnológico no solo crece, sino que se adapta con una velocidad que desafía a las estructuras clásicas de control.

En la Argentina, el aumento de estafas digitales, suplantaciones de identidad y ataques a infraestructuras críticas encendió alertas en todos los niveles del Estado.

A nivel global, los informes coinciden en que el cibercrimen ya mueve cifras comparables con economías enteras, lo que obliga a repensar estrategias de prevención, investigación y sanción.

En ese sentido, el congreso no se limita a la exposición académica. Funciona también como un espacio de intercambio operativo donde se discuten protocolos, se comparten experiencias y se delinean posibles marcos de cooperación. La presencia conjunta de fuerzas de seguridad, fiscales especializados y empresas tecnológicas no es un dato menor: evidencia que la respuesta al problema requiere una lógica interdisciplinaria.

Además, el foco en tecnologías emergentes como blockchain o inteligencia artificial plantea un doble desafío.

Por un lado, su potencial para fortalecer sistemas de seguridad y trazabilidad; por otro, su posible utilización con fines delictivos.

Este equilibrio inestable obliga a mantener una actualización constante y a generar marcos regulatorios que no queden obsoletos frente a la innovación.

La continuidad del congreso con nuevas jornadas y paneles apunta a profundizar estos debates, en un escenario donde la prevención ya no puede pensarse sin tecnología, pero tampoco sin coordinación institucional. La seguridad, en definitiva, se juega hoy tanto en la calle como en los sistemas.