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La Ciudad prepara una fuerte renovación del subte

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El subte porteño se encamina hacia una de las etapas de renovación más importantes de los últimos años, con nuevos trenes, reemplazo de escaleras mecánicas, incorporación de ascensores, obras de infraestructura y el avance del proyecto de la futura Línea F.

El objetivo oficial es reducir fallas, mejorar la frecuencia y las condiciones de viaje y, al mismo tiempo, preparar la red para una mayor demanda de pasajeros.

En esta transformación, uno de los principales focos está puesto sobre la Línea B, que recibirá 174 coches cero kilómetro para reemplazar una flota que acumula décadas de servicio.

Los nuevos trenes tendrán aire acondicionado, cámaras de seguridad, iluminación LED antivandálica y sistemas de información visual y auditiva para los pasajeros.

Además, estarán preparados para incorporar tecnología de señalamiento CBTC, una herramienta que permitirá avanzar hacia una operación más moderna y eficiente.

La renovación de la Línea B no será solamente una cuestión de incorporar formaciones. También se ejecutarán trabajos sobre sectores esenciales de la infraestructura, entre ellos el sistema eléctrico, las vías y los aparatos de vía.

La intención es acompañar la llegada de los nuevos coches con una puesta a punto de los componentes que resultan indispensables para sostener una operación confiable.

El desafío es importante porque la Línea B es actualmente la más utilizada de la red y posee formaciones con más de 60 años de antigüedad.

Por ese motivo, el recambio completo de la flota representa uno de los cambios de mayor impacto previstos para los próximos años. Desde el Gobierno porteño remarcaron que esta renovación se integra con otras intervenciones destinadas a mejorar el funcionamiento general del sistema.

Otro de los problemas que se busca atacar es el estado de las escaleras mecánicas. El Plan de Renovación de Escaleras Mecánicas contempla el reemplazo de 84 equipos distribuidos entre seis líneas.

Se trata de casi el 30% del total existente en la red, con 2 equipos correspondientes a la Línea A, 31 a la B, 11 a la C, 29 a la D, 10 a la E y 1 a la H.

La primera etapa ya terminó con la renovación de siete escaleras en seis estaciones: Pueyrredón y José Hernández, de la Línea D; San Juan, de la C; Varela y General Urquiza, de la E; y Venezuela, de la H.

Ahora comienza una segunda instancia que contempla otros 36 equipos, mientras que la tercera etapa permanece en proceso de licitación.

La antigüedad aparece como uno de los factores centrales detrás de este programa. De acuerdo con lo informado por Subterráneos de Buenos Aires, algunas de las escaleras tienen entre 24 y 31 años de uso, mientras que su vida útil estimada ronda los 25 años.

El desgaste acumulado se traduce en mayores índices de fallas y en dificultades para garantizar un servicio continuo, especialmente en estaciones de alta circulación.

La accesibilidad también ocupa un lugar importante dentro del plan de obras. Está prevista la incorporación de 12 ascensores en diferentes estaciones.

Ya comenzaron los trabajos para instalar uno en Federico Lacroze, en la Línea B, con sentido hacia Leandro N. Alem, y otro en Plaza de los Virreyes, correspondiente a la Línea E.

A esto se suma la licitación de nuevos ascensores para las estaciones José Hernández y Olleros, de la Línea D, donde se instalarán seis equipos, además de otros cuatro destinados a Agüero y Scalabrini Ortiz.

La finalidad es avanzar hacia una accesibilidad plena en estos puntos de la red y facilitar el desplazamiento de personas con movilidad reducida, adultos mayores y pasajeros que necesitan utilizar medios de elevación.

En las líneas A y C también habrá novedades en materia de material rodante. Está prevista la incorporación de 50 coches que comenzarán a llegar al país a partir de enero, con la expectativa de mejorar las frecuencias.

Paralelamente, continúa el Plan de Renovación Integral de Estaciones, que ya permitió poner en valor 20 estaciones y mantiene trabajos en otras 11.

Entre las obras destacadas aparece además la finalización de la intervención en la Central Obelisco, uno de los sectores más congestionados de la red.

Los trabajos apuntaron a mejorar la circulación y la accesibilidad en un punto estratégico donde confluyen grandes volúmenes de pasajeros.

El Premetro también forma parte de esta agenda. Continúa la obra del denominado “loop del Premetro”, una intervención que permitirá conectar sus dos ramales y que apunta a mejorar tanto la operación como la frecuencia del servicio.

Otro proyecto relevante será la ampliación del taller Congreso de Tucumán. La obra permitirá duplicar la superficie destinada a la cochera y al taller y, en consecuencia, aumentar la cantidad de formaciones que podrán recibir tareas de mantenimiento.

El impacto esperado no se limita al espacio físico: contar con mayor capacidad de reparación y guarda puede permitir que más coches permanezcan disponibles para prestar servicio y facilitar el almacenamiento de las formaciones durante la noche.

Pero el plan no se detiene en la renovación de la red existente. La gran apuesta de expansión es la futura Línea F, cuya construcción está proyectada para comenzar durante el próximo año. El nuevo recorrido tendrá 9,8 kilómetros y funcionará como una conexión transversal entre distintos sectores de la red de subterráneos.

La futura línea contará con 12 estaciones: Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Recoleta, Pueyrredón, Coronel Díaz, Ecoparque y Pacífico.

De acuerdo con la proyección oficial, podrá transportar a más de 450 mil pasajeros por día.

La traza también buscará conectar áreas de elevada circulación de la Ciudad y establecer vínculos con otros servicios de transporte.

Entre los puntos mencionados se encuentra la conexión con Constitución, uno de los principales nodos ferroviarios del país, y el área de Palermo, donde se encuentra la estación de la Línea San Martín.

En conjunto, las obras muestran que la estrategia planteada para el subte tiene dos frentes simultáneos: recuperar y modernizar una infraestructura que acumula décadas de uso y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad de la red hacia nuevos corredores.

En esta nota pongo el foco justamente en ese doble desafío, porque renovar trenes o estaciones de manera aislada no alcanza si el objetivo final es conseguir un sistema más integrado y con menos interrupciones.

El horizonte planteado para los próximos años estará marcado, entonces, por la llegada de nuevas formaciones, la renovación de equipamiento crítico, una mayor accesibilidad y la ejecución de obras que permanecieron durante años como necesidades pendientes.

A eso se suma la Línea F, que representa el capítulo de expansión de una red que busca recuperar capacidad y acompañar el crecimiento de la movilidad porteña.