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La estación Lavalle de la Línea C cierra por obras

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La estación Lavalle de la Línea C cerrará desde este lunes 14 de septiembre durante aproximadamente tres meses para ser sometida a una renovación integral.

La intervención incluirá pisos, iluminación, impermeabilización, accesos, señalética y mobiliario, además de una restauración especial de los murales y revestimientos cerámicos que forman parte del patrimonio de la estación.

El cierre marca una nueva etapa dentro del plan de puesta en valor de la red de subterráneos porteña. En este caso, la obra no se limitará a una renovación estética: también buscará resolver problemas vinculados con filtraciones, circulación, iluminación y accesibilidad, al mismo tiempo que se preservarán elementos históricos que forman parte de la identidad de Lavalle.

La intervención abarcará prácticamente todos los sectores de la estación. Se trabajará sobre los accesos, las galerías de escaleras peatonales y mecánicas, los vestíbulos y los andenes, con el objetivo de transformar un espacio de tránsito cotidiano en un lugar más ordenado, luminoso y confortable para los pasajeros.

Uno de los puntos centrales será el recambio total de los pisos, acompañado por nuevas luminarias LED que permitirán mejorar la iluminación general. También se instalará nueva señalética para facilitar la orientación dentro de la estación y se incorporarán elementos de accesibilidad, entre ellos señalización en braille en pasamanos y pórticos.

El mobiliario de los andenes también será renovado. La intervención contempla la colocación de nuevos bancos, cestos y apoyos isquiáticos, elementos que pueden parecer secundarios frente a trabajos de mayor magnitud, pero que tienen un impacto directo en la experiencia diaria de quienes esperan una formación o atraviesan la estación durante sus viajes.

Otro de los aspectos relevantes estará relacionado con la impermeabilización. Según el alcance previsto para la obra, se realizarán trabajos de inyección y tratamiento de juntas, además de la utilización de materiales específicos para combatir las filtraciones.

En los vestíbulos y andenes se colocará también un revestimiento de aleación de aluminio y zinc anticorrosión, pensado para canalizar el agua y reducir los problemas derivados de la humedad.

Este punto resulta especialmente importante en una infraestructura subterránea, donde las filtraciones no solo afectan la apariencia de los espacios.

Con el paso del tiempo, la presencia constante de humedad puede deteriorar revestimientos, pisos y distintos componentes de la estructura, además de generar inconvenientes para la circulación de los pasajeros.

Por eso, considero que la impermeabilización representa una de las tareas de mayor peso dentro de una renovación que pretende tener efectos más allá de lo visual.

Pero Lavalle tiene una particularidad que obliga a trabajar con especial cuidado: es una estación con valor patrimonial. Por ese motivo, la modernización deberá convivir con la conservación de elementos históricos que no pueden ser tratados como simples revestimientos antiguos.

En ese marco, serán restaurados dos grandes murales de aproximadamente 15 metros de largo ubicados en los andenes. También se trabajará sobre los revestimientos cerámicos de la estación. Las tareas estarán a cargo de restauradores profesionales y deberán respetar los criterios establecidos para la conservación del patrimonio histórico de la Ciudad.

La combinación entre renovación y preservación constituye uno de los principales desafíos de este tipo de intervenciones. Mientras se incorporan nuevas tecnologías, iluminación y elementos destinados a mejorar la comodidad de los usuarios, también es necesario conservar piezas que permiten mantener la identidad original de una estación que forma parte de la historia del transporte porteño.

Las tareas de Lavalle se suman a un proceso de renovación que ya alcanzó a distintas estaciones de la red. Hasta el momento fueron puestas en valor 20 estaciones: Piedras, Congreso, Castro Barros, Lima, Loria, Acoyte y Río de Janeiro, de la Línea A; Uruguay, Pueyrredón, Pasteur-AMIA, Carlos Gardel y Malabia, de la Línea B; San Martín, de la Línea C; Facultad de Medicina, Agüero, Bulnes, Scalabrini Ortiz, Plaza Italia y Palermo, de la Línea D; y Jujuy, de la Línea E. También fueron renovados distintos paradores del Premetro.

El plan, sin embargo, todavía tiene varios frentes abiertos y supone un impacto concreto para los pasajeros mientras avanzan los trabajos. Actualmente permanecen cerradas Medrano, de la Línea B; Tribunales, de la Línea D; y General Urquiza y Entre Ríos, de la Línea E.

A ellas se sumará ahora Lavalle, por lo que quienes utilizan habitualmente la Línea C deberán reorganizar sus recorridos durante el período que demande la intervención.

La renovación de Lavalle tampoco será la última dentro de la red. En la Línea A están previstas obras en Alberti, Pasco y Sáenz Peña; en la Línea B continuarán los trabajos en Ángel Gallardo y Dorrego; mientras que en la Línea C también se avanzará sobre Independencia.

El cierre temporal representa, inevitablemente, una molestia para quienes utilizan la estación a diario. Sin embargo, la magnitud de los trabajos permite entender por qué algunas intervenciones requieren sacar las estaciones de servicio durante varias semanas. Para renovar pisos, impermeabilizar sectores, intervenir instalaciones, mejorar accesos y restaurar piezas patrimoniales resulta necesario disponer del espacio de trabajo sin el movimiento permanente de pasajeros.

En mi análisis, el punto más importante será comprobar que la renovación consiga sostener en el tiempo las mejoras anunciadas.

Una estación más iluminada y con una imagen renovada puede generar un cambio inmediato, pero la verdadera evaluación llegará con el uso cotidiano: cuando los pasajeros vuelvan a circular por los andenes y puedan comprobar si las filtraciones, el deterioro y las dificultades de orientación quedaron efectivamente solucionados.

Lavalle iniciará así un período de aproximadamente tres meses fuera de servicio, pero con una transformación que apunta a modificar tanto su aspecto como las condiciones en las que miles de pasajeros atraviesan diariamente la estación.

La obra buscará que modernización y patrimonio puedan convivir bajo tierra, con la expectativa de que el resultado final se traduzca en una estación más segura, accesible, funcional y preparada para los próximos años.