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La Legislatura dio un paso clave para los clubes porteños

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Los clubes de barrio de la Ciudad de Buenos Aires dieron un paso clave para ordenar su situación administrativa, edilicia y funcional.

La Legislatura porteña aprobó con 53 votos afirmativos la sanción inicial de un proyecto que crea un régimen especial de Adecuación y Regularización, pensado para que estas instituciones puedan avanzar progresivamente hacia el cumplimiento de las normas sin quedar atrapadas en trámites interminables, multas acumuladas o exigencias difíciles de afrontar.

La iniciativa apunta a reconocer una realidad que atraviesa a buena parte de las entidades deportivas, sociales y recreativas de base barrial: muchas funcionan desde hace décadas en inmuebles con características, ampliaciones y modificaciones que fueron acumulándose con el paso del tiempo.

El nuevo esquema busca contemplar esas preexistencias y establecer mecanismos más simples y razonables para que cada club pueda regularizarse de acuerdo con sus posibilidades y con la función social que cumple en su comunidad.

El proyecto fue acompañado durante su elaboración y discusión por distintas organizaciones vinculadas al deporte y a los clubes porteños, entre ellas Fedeciba, la Confederación Argentina de Clubes, Fedecid, Ficba, Fescbu, Osecba, el Observatorio de Clubes de UMET, el Foro Social del Deporte, la Red por el Deporte y la Inclusión Social y FODA.

También participaron los consejeros asesores del Deporte Ana Rodríguez y Juanchi Bruera, mientras que el tratamiento legislativo contó con el trabajo de la Comisión de Turismo y Deportes, presidida por el diputado Claudio Ferreño.

Uno de los puntos centrales de la propuesta es la creación de un Plan de Adecuación y Regularización. La idea es que las instituciones puedan mejorar de manera progresiva sus condiciones de seguridad, higiene, funcionamiento, infraestructura y autoprotección, teniendo en cuenta la antigüedad de cada establecimiento, sus características constructivas y las situaciones preexistentes.

Este aspecto resulta especialmente relevante porque los clubes de barrio no son espacios que puedan analizarse únicamente desde una perspectiva edilicia o administrativa.

En muchos casos, sus instalaciones fueron creciendo a medida que aumentaban las actividades y las necesidades de los vecinos. Salones, gimnasios, canchas, vestuarios, depósitos y otros sectores fueron incorporándose con el tiempo, generando situaciones que hoy requieren ser ordenadas y documentadas.

El régimen aprobado inicialmente pretende justamente evitar que esa realidad derive en procesos de regularización desproporcionados o imposibles de afrontar para instituciones que, en general, tienen recursos económicos limitados.

El objetivo es establecer una adecuación progresiva, razonable y proporcional, sin perder de vista las condiciones de seguridad que deben garantizarse para quienes concurren diariamente a estos espacios.

Otro de los ejes de la iniciativa es la simplificación de trámites y procedimientos administrativos. En términos concretos, los clubes podrán contar con herramientas destinadas a reducir la carga burocrática asociada con su regularización y a acelerar gestiones vinculadas con habilitaciones, registraciones, autorizaciones y documentación.

La propuesta también contempla un beneficio económico de importancia: la posibilidad de acceder a la condonación de multas, recargos e intereses de naturaleza no tributaria que se hayan generado por determinados incumplimientos administrativos relacionados con la falta de habilitación, registración, autorización, presentación o adecuación documental.

De esta manera, se busca que las deudas derivadas de situaciones administrativas anteriores no se conviertan en un obstáculo definitivo para comenzar un proceso de regularización.

A esto se suma la posibilidad de acceder a líneas de crédito del Banco Ciudad en condiciones preferenciales. El financiamiento estaría destinado a cubrir las obras y acciones necesarias para adecuar las instalaciones, subsanar incumplimientos o resolver irregularidades preexistentes que deban ser atendidas para cumplir con el Plan de Adecuación y Regularización.

Desde mi perspectiva, este punto resulta fundamental porque una regularización normativa pierde buena parte de su efectividad cuando las instituciones no cuentan con recursos para ejecutar las obras necesarias.

La simplificación administrativa puede acelerar un expediente, pero si un club necesita realizar modificaciones en sus instalaciones, mejorar condiciones de seguridad o adaptar determinados sectores, también requiere una herramienta financiera que le permita afrontar esos costos.

La iniciativa parte, además, de una concepción amplia sobre el papel que desempeñan estas instituciones. Un club de barrio no es solamente un lugar donde se practica fútbol, básquet, vóley u otra disciplina.

En numerosas zonas de la Ciudad también funciona como espacio de encuentro, recreación, integración, formación y participación comunitaria.

Allí concurren chicos, jóvenes, adultos y personas mayores, y muchas actividades deportivas se convierten en una puerta de acceso a vínculos sociales que exceden ampliamente la práctica competitiva.

Por eso, uno de los criterios que incorpora el proyecto es precisamente la necesidad de considerar la función social, deportiva, cultural, recreativa y comunitaria que cada institución desarrolla dentro de su área de influencia. La intención es que esa realidad sea tenida en cuenta al momento de analizar las condiciones y los procesos de adecuación.

La sanción inicial también permitirá avanzar sobre situaciones edilicias y urbanísticas que se fueron consolidando con el paso de los años.

El proyecto contempla mecanismos para facilitar la acreditación de antecedentes y preexistencias y para establecer, cuando corresponda, las medidas necesarias para encauzar cada situación.

El desafío será encontrar un equilibrio entre la regularización y las exigencias que garantizan condiciones adecuadas para socios, deportistas, trabajadores y visitantes.

El objetivo no es eliminar controles, sino generar un camino posible para que las instituciones puedan cumplirlos y mejorar sus instalaciones sin que la burocracia o la acumulación de incumplimientos históricos terminen poniendo en riesgo su continuidad.

Los 53 votos afirmativos obtenidos en el recinto muestran el amplio respaldo político que consiguió la propuesta en esta primera instancia.

Sin embargo, todavía resta completar el procedimiento legislativo correspondiente antes de que el régimen pueda convertirse definitivamente en ley y comenzar a aplicarse.

Para los clubes de barrio, el avance representa una oportunidad para ordenar situaciones que durante años quedaron pendientes y, al mismo tiempo, para proyectar mejoras en sus instalaciones.

El nuevo régimen busca que regularizarse deje de ser un proceso inaccesible y se transforme en un camino gradual, acompañado por herramientas administrativas y financieras.

El próximo paso será completar el tratamiento legislativo. Si el proyecto supera las instancias que todavía quedan por delante, los clubes porteños tendrán una herramienta específica para avanzar sobre sus dificultades históricas y fortalecer espacios que, más allá del deporte, cumplen una función cotidiana dentro de la vida de los barrios.