
En pleno corazón de Retiro, cuando la ciudad baja el ritmo y la noche empieza a ganar territorio, la Torre Monumental vuelve a abrir una de sus postales más atractivas: la posibilidad de subir a su mirador durante las noches de luna llena y cuarto creciente para observar Buenos Aires desde lo alto, con historia, arquitectura y paisaje urbano como protagonistas.
Queremos que el público redescubra la Torre desde otra perspectiva, en un horario poco habitual y con la luna como aliada, explican desde la organización de las visitas, que combinarán charlas históricas, observación nocturna y acceso a sectores normalmente vedados al público general.
La propuesta se desarrollará entre enero y marzo y permitirá ingresar al mirador de la Torre Monumental entre las 20 y las 21.30, coincidiendo con noches de luna llena y cuarto creciente.
El punto de encuentro será en la sede del monumento, ubicada sobre la avenida Dr. José María Ramos Mejía 1315, frente a la estación Retiro, un enclave clave del entramado urbano porteño.
Durante cada encuentro, los visitantes realizarán un ascenso guiado hasta el mirador, desde donde se podrá observar la salida de la luna y obtener vistas panorámicas del barrio de Retiro y del paisaje nocturno de la Ciudad de Buenos Aires.
La experiencia se completa con una charla que recorre la historia del monumento, inaugurado en 1916, su valor como Monumento Histórico Nacional y los detalles arquitectónicos que lo convierten en uno de los hitos más reconocibles del perfil urbano porteño.
La actividad será gratuita, aunque con inscripción previa y cupos limitados, y se suspenderá en caso de lluvia.
El cronograma prevé tres fechas: el miércoles 21 de enero, durante el cuarto creciente, y el lunes 2 de febrero y el martes 3 de marzo, ambas coincidentes con luna llena.
En cada caso, la inscripción se habilitará aproximadamente una semana antes de la fecha programada, lo que obliga a estar atentos para asegurar un lugar.
Además de las visitas nocturnas al mirador, la programación incluye recorridos especiales por el histórico reloj de la Torre Monumental, uno de los mecanismos más emblemáticos del edificio.
Estas visitas guiadas permitirán conocer de cerca su funcionamiento y acceder a un sector del monumento que no suele estar habilitado para el público. Las fechas previstas son el viernes 30 de enero y el viernes 20 de febrero, ambas a las 9.30 de la mañana.
Estas visitas al reloj están destinadas exclusivamente a mayores de edad y requieren calzado cómodo, ya que incluyen un tramo de subida empinada por escalera.
No son aptas para personas con movilidad reducida y también se suspenden en caso de lluvia. A diferencia de las actividades nocturnas, esta experiencia está incluida dentro del valor de la entrada general a la Torre.
En cuanto a los horarios habituales, la Torre Monumental abre sus puertas los lunes, martes, jueves y viernes de 10 a 17; los miércoles de 13 a 17; y los sábados, domingos y feriados de 10 a 18.
El primer martes de cada mes permanece cerrada. La entrada general tiene un valor de 10.000 pesos, mientras que los residentes argentinos y extranjeros con DNI abonan 2.000 pesos.
Los miércoles el ingreso es gratuito y también cuentan con acceso sin cargo jubilados, ex combatientes de Malvinas, estudiantes universitarios con acreditación, personas con discapacidad junto a un acompañante, menores de 12 años y grupos escolares de instituciones públicas.
Desde una mirada patrimonial, estas iniciativas buscan reforzar el vínculo entre la ciudadanía y uno de los miradores más emblemáticos de Buenos Aires.
La Torre Monumental no solo ofrece una vista privilegiada de la ciudad, sino que también funciona como testigo de más de un siglo de historia urbana, cambios sociales y transformaciones del paisaje porteño. Abrirla en horarios y formatos distintos apunta a generar nuevas formas de apropiación cultural y a poner en valor su rol dentro del circuito histórico de la ciudad.
Con cupos limitados, acceso gratuito en las visitas nocturnas y una combinación poco frecuente de historia y observación astronómica, la propuesta se presenta como una oportunidad singular para redescubrir la Torre Monumental y, desde lo alto, mirar Buenos Aires con otros ojos.



