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Los Bares Notables se convierten en protagonistas de los recorridos culturales durante el mes de febrero

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La Ciudad de Buenos Aires apuesta fuerte a su identidad cultural con una propuesta que mezcla historia, memoria y vida cotidiana: desde el miércoles 4 de febrero y durante todo el mes, los Bares Notables se convierten en escenario de recorridos gratuitos que invitan a redescubrir el ADN porteño.

No se trata solo de caminatas guiadas: es una experiencia que pone en primer plano la esencia de los cafés como espacios donde la cultura, la política y la vida social construyeron parte de la historia argentina.

Los Bares Notables no son solamente lugares para tomar café: son archivos vivos de la ciudad, destacan desde el Ministerio de Cultura porteño al presentar el ciclo Cultura de Verano, una iniciativa que propone visitar algunos de los espacios más emblemáticos de la Ciudad con guías especializados y cupos limitados.

La propuesta, que se desarrollará durante febrero, incluye recorridos por la calle Florida, el barrio de San Telmo, el eje céntrico que abarca San Nicolás y Monserrat, y la histórica avenida Corrientes junto a sus zonas aledañas.

Todas las actividades son gratuitas, requieren inscripción previa y pueden suspenderse en caso de lluvia, una modalidad que busca ordenar la demanda y garantizar una experiencia más personalizada para los participantes.

Desde mi mirada periodística, estos recorridos reflejan una política cultural que apunta a fortalecer el vínculo entre los vecinos y el patrimonio intangible de la Ciudad.

Buenos Aires tiene más de 80 Bares Notables oficialmente reconocidos, espacios que se sostienen no solo por su antigüedad sino por su valor histórico, arquitectónico y social.

En muchos casos, estos bares fueron testigos de debates políticos, movimientos culturales y encuentros de figuras que marcaron distintas épocas del país.

El recorrido por la calle Florida propone una travesía simbólica por una de las arterias más representativas del microcentro porteño.

Desde el Florida Garden hasta el histórico Tortoni, el paseo incluye espacios donde confluyeron escritores, artistas, empresarios y militantes políticos.

Florida fue la primera peatonal de Buenos Aires y durante décadas funcionó como termómetro social: allí convivieron manifestaciones políticas, reuniones culturales y la vida comercial más intensa del país.

En paralelo, el circuito por San Telmo pone el foco en la identidad histórica y cultural de uno de los barrios más antiguos de la Ciudad. El recorrido incluye puntos como Plaza Dorrego, el Mercado de San Telmo y bares emblemáticos como El Federal, Bar Sur o La Poesía.

Se trata de una zona donde la tradición tanguera, la gastronomía y la historia urbana conviven con el turismo y el circuito artístico contemporáneo.

Según datos del Ente de Turismo porteño, San Telmo es uno de los cinco barrios más visitados por turistas extranjeros, lo que refuerza la importancia de preservar su patrimonio cultural.

Otro de los recorridos se centra en el eje San Nicolás–Monserrat, una zona clave para entender la Buenos Aires de la Belle Époque.

Allí se combinan historias literarias, arquitectura histórica y la evolución social de la Ciudad desde fines del siglo XIX hasta la actualidad.

Espacios como Confitería La Ideal o London City son referencias directas de esa época dorada, donde la inmigración europea influyó fuertemente en la identidad cultural porteña.

El circuito de la avenida Corrientes, en tanto, recorre el corazón cultural nocturno de la Ciudad. Históricamente conocida como “la calle que nunca duerme”, Corrientes concentra teatros, librerías históricas y cafés donde se gestaron movimientos artísticos y literarios.

Lugares como La Giralda, El Gato Negro o Los Galgos forman parte de un mapa cultural que explica por qué Buenos Aires mantiene un perfil cultural activo incluso en contextos económicos adversos.

Especialistas en patrimonio cultural sostienen que este tipo de propuestas ayudan a resignificar espacios tradicionales frente al avance de nuevas dinámicas urbanas.

En los últimos años, varios bares históricos enfrentaron cierres o reconversiones comerciales, lo que encendió alarmas sobre la preservación del patrimonio cultural gastronómico de la Ciudad.

Además del valor histórico, estos recorridos también funcionan como motor económico indirecto. El turismo cultural representa un porcentaje significativo del movimiento turístico de la Ciudad, generando impacto en gastronomía, hotelería y comercio local.

Según datos previos a la pandemia, más del 30% de los turistas internacionales incluían circuitos culturales dentro de su agenda en Buenos Aires.

Desde una perspectiva social, los Bares Notables también funcionan como espacios de sociabilidad urbana. Son lugares donde conviven distintas generaciones y donde la identidad barrial todavía mantiene peso frente a la globalización comercial.

Esa combinación entre tradición y vida cotidiana es uno de los factores que explica por qué estos espacios siguen vigentes.

La iniciativa Cultura de Verano aparece así como una oportunidad concreta para reconectar con la historia urbana y con los espacios que definieron el carácter cultural de Buenos Aires.

En un contexto donde las ciudades tienden a homogenizar su identidad, la preservación y difusión de los Bares Notables funciona como una estrategia para sostener la memoria colectiva y proyectarla hacia el futuro.