
En un nuevo golpe contra las picadas ilegales que ponen en riesgo vidas en el área metropolitana, la Policía de la Ciudad desplegó un operativo cerrojo sobre la avenida General Paz y logró secuestrar autos y motos que participaban en carreras clandestinas que, además, eran filmadas con drones y difundidas en redes sociales como forma de promoción.
Las picadas no son solamente una infracción de tránsito: son un delito que expone a conductores, acompañantes y terceros a situaciones de extrema peligrosidad, remarcaron fuentes ligadas a la investigación, que siguió durante varios días los movimientos de los grupos que organizaban estos encuentros ilegales.
El procedimiento se concretó el jueves pasado sobre la avenida General Paz, a la altura del kilómetro 5800 en sentido al Riachuelo, luego de reiteradas denuncias vecinales que advertían sobre la presencia constante de autos y motos realizando maniobras de alta velocidad durante la noche.
Según se pudo reconstruir a partir del trabajo de inteligencia previa, los encuentros se realizaban mayormente los días jueves y tenían como punto de reunión el estacionamiento de una estación de servicio ubicada frente a Tecnópolis.
Desde ese lugar, los participantes organizaban las largadas y luego salían en caravana hacia la autopista, donde realizaban carreras a velocidades muy por encima de lo permitido.
La investigación también determinó que estas actividades no eran improvisadas: existía una logística previa que incluía filmaciones aéreas con drones y posterior publicación del material en redes sociales, donde se promocionaban nuevas convocatorias.
Con la información reunida, personal de la División Contravenciones y Faltas de la Policía de la Ciudad montó un operativo cerrojo que permitió controlar accesos y salidas del predio.
El despliegue contó con apoyo del Cuerpo de Agentes de Tránsito y Seguridad, además de peritos de la División Sustracción de Automotores y Autopartes, quienes verificaron documentación, numeraciones de chasis y posibles irregularidades mecánicas o legales.
Como resultado del operativo, se inspeccionaron 63 vehículos. De ese total, se labraron 11 actas de infracción y se secuestraron 11 rodados: nueve autos y dos motos.
Según detallaron fuentes del procedimiento, varios de estos vehículos ya habían sido detectados en registros fílmicos previos participando en carreras ilegales.
Durante el control también se identificó a 95 personas. Si bien no se registraron pedidos de captura ni impedimentos legales, sí se detectaron antecedentes de infracciones de tránsito vinculadas principalmente al exceso de velocidad.
Para los investigadores, este dato refuerza la hipótesis de la existencia de grupos organizados que participan de manera sistemática en este tipo de prácticas.
Uno de los puntos que más llamó la atención del procedimiento fue la identificación de un hombre que operaba un dron sobre la traza de la avenida General Paz para registrar las maniobras.
Este material, según se investiga, podría haber sido utilizado para alimentar cuentas en redes sociales donde se difunden las carreras y se incentiva la participación de nuevos conductores.
Las picadas ilegales representan un fenómeno que preocupa a las autoridades desde hace años. Según estadísticas de seguridad vial, las maniobras de velocidad extrema están asociadas a un alto porcentaje de siniestros viales graves en zonas urbanas y autopistas.
En la mayoría de los casos, los conductores participantes subestiman el riesgo, tanto para ellos como para terceros que circulan dentro de la ley.
En este contexto, especialistas en seguridad vial advierten que la combinación de alta velocidad, competencia entre vehículos y distracción —como puede ser la filmación con drones o teléfonos— genera un escenario extremadamente peligroso.
A esto se suma el efecto de “viralización” en redes sociales, que funciona como incentivo para repetir y escalar estas conductas.
En la causa tomó intervención la Unidad Fiscal Especializada en Delitos, Contravenciones y Faltas Especiales, que labró actuaciones por infracción al artículo 132 del Código Contravencional de la Ciudad, normativa que sanciona la participación y organización de pruebas de velocidad o destreza sin autorización.
Fuentes judiciales explicaron que las sanciones pueden incluir multas económicas importantes, inhabilitación para conducir y, en casos agravados, medidas judiciales adicionales si se comprueba riesgo concreto para terceros.
El operativo vuelve a poner en agenda el debate sobre las picadas ilegales y el rol de las redes sociales en la promoción de estas prácticas.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades insisten en reforzar controles y sanciones para desalentar una actividad que, lejos de ser un simple desafío entre conductores, puede terminar en tragedia.




