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Palermo impulsa aulas sin celulares: escuelas que apuestan por la concentración y el bienestar

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Dos instituciones educativas de la Ciudad fueron reconocidas por fomentar espacios libres de celulares y promover acuerdos con las familias para un uso responsable de la tecnología.

En un contexto donde las pantallas dominan la rutina diaria, desde Palermo y otros barrios emerge una propuesta que busca recuperar la atención en el aula: escuelas que dicen “no” al celular .

“Este reconocimiento refleja el compromiso colectivo de docentes y familias para priorizar el bienestar de los estudiantes”, destacó la ministra de Educación, Mercedes Miguel, durante la entrega de distinciones a las primeras instituciones adheridas.

La iniciativa “Escuela libre de celulares” comienza a consolidarse en la Ciudad con acciones concretas y resultados visibles. En esta oportunidad, la Escuela Primaria N.° 1 D.E. 10 “Casto Munita” fue distinguida tras alcanzar un alto nivel de adhesión dentro de su comunidad educativa.

El dato no es menor: 175 familias acompañaron la propuesta, lo que representa el 67 % de su matrícula total de 294 alumnos. A su vez, la Escuela Primaria N.° 30 D.E. 9 “Granaderos de San Martín” también fue reconocida por sumar más de 130 familias, consolidando así el crecimiento de esta política educativa.

La propuesta apunta a generar cambios culturales profundos en torno al uso de la tecnología dentro del ámbito escolar. Entre sus principales ejes se destacan:

• Implementación de protocolos para evitar el uso de celulares en clase 📵
• Acuerdos entre familias para regular el acceso a dispositivos
• Promoción del uso responsable de la tecnología
• Desarrollo de actividades que prioricen la atención y la interacción

Además, esta política forma parte del programa “Compromiso familiar por estudiantes sin celular”, que ya suma más de 40.000 familias en toda la Ciudad.

El objetivo central es claro: retrasar el acceso a celulares inteligentes hasta el ingreso a la escuela secundaria y fomentar un uso más consciente de redes sociales en edades tempranas.

Pero la iniciativa no se queda solo en lo simbólico. También incluye talleres, espacios de orientación y herramientas para acompañar a las familias en este proceso, entendiendo que el desafío es colectivo y requiere compromiso sostenido.

En un mundo donde la hiperconectividad es la norma, estas acciones buscan equilibrar el vínculo entre tecnología y aprendizaje, priorizando la concentración, la socialización y el desarrollo integral de los chicos.

La clave está en construir acuerdos entre escuela y familia, promoviendo hábitos saludables que permitan a los estudiantes desarrollarse sin depender constantemente de una pantalla. Este cambio de paradigma pone en el centro la calidad del aprendizaje y el bienestar emocional.