
La estación Agüero de la Línea D vuelve a abrir sus puertas en un contexto donde la infraestructura del subte porteño busca ponerse al día con décadas de desgaste.
Este lunes 9 de febrero marca un nuevo capítulo dentro del Plan de Renovación Integral de Estaciones impulsado por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), un programa que apunta a mejorar no solo la estética de los espacios, sino también la seguridad, la circulación y la experiencia cotidiana de millones de pasajeros que utilizan el servicio cada mes.
“Estas obras buscan modernizar la red y garantizar mejores condiciones de viaje para los usuarios”, señalaron desde el entorno del proyecto, destacando que la intervención en Agüero forma parte de una estrategia más amplia de actualización tecnológica y estructural que atraviesa varias líneas del sistema.
La reapertura se da en paralelo a otros trabajos que continúan en diferentes puntos de la red, lo que evidencia un plan de obras de largo alcance que busca impactar en la calidad del servicio.
Según pude reconstruir a partir de la información oficial y del contexto del plan, la renovación de la estación incluyó tareas estructurales profundas.
Entre ellas, trabajos de impermeabilización mediante inyección de materiales específicos, tratamiento de juntas estructurales y aplicación de productos de última generación destinados a evitar filtraciones, uno de los problemas históricos del subte porteño.
A esto se sumó el recambio total de pisos, instalación de iluminación LED de mayor eficiencia energética, actualización integral de la señalética y colocación de nuevo mobiliario en andenes, incluyendo bancos, cestos y apoyos isquiáticos.
La intervención también alcanzó sectores clave para el movimiento de pasajeros. Se trabajó sobre accesos, galerías de escaleras tanto pedestres como mecánicas, y zonas de circulación general.
El objetivo central fue optimizar el flujo de personas y transformar la estación en un entorno más ordenado, con mejor visibilidad y mayor sensación de seguridad.
Este tipo de mejoras suele impactar directamente en la percepción del usuario y en la reducción de incidentes vinculados a aglomeraciones o zonas mal iluminadas.
Otro punto relevante fue la conservación patrimonial. En el andén se restauraron dos murales históricos, una tarea que estuvo a cargo de restauradores profesionales especializados en arte urbano y patrimonio cultural.
Este aspecto cobra relevancia en el subte de Buenos Aires, donde muchas estaciones poseen valor histórico y artístico que forma parte de la identidad cultural de la ciudad.
Con la reapertura de Agüero, ya son quince las estaciones que fueron renovadas dentro del plan general. Entre ellas figuran Castro Barros, Lima, Loria, Acoyte y Río de Janeiro en la Línea A; Pueyrredón, Pasteur-AMIA y Carlos Gardel en la Línea B; San Martín en la Línea C; y Agüero, Bulnes, Facultad de Medicina, Scalabrini Ortiz y Palermo en la Línea D; además de Jujuy en la Línea E.
A esto se suman mejoras en paradores del Premetro, lo que amplía el alcance territorial de las obras.
Sin embargo, el proceso todavía está en marcha. Actualmente permanecen cerradas por obras estaciones estratégicas como Piedras y Congreso en la Línea A, Uruguay y Malabia en la Línea B, y Plaza Italia en la Línea D.
Paralelamente, continúan trabajos en Tribunales en la Línea D; Medrano y Ángel Gallardo en la Línea B; Lavalle e Independencia en la Línea C; y General Urquiza y Entre Ríos en la Línea E.
El plan de renovación se desarrolla en un contexto donde el transporte público cumple un rol central en la movilidad urbana del Área Metropolitana de Buenos Aires.
El subte transporta cientos de miles de pasajeros por día, y su estado estructural impacta de manera directa en la productividad, los tiempos de traslado y la calidad de vida de quienes dependen del sistema para trabajar, estudiar o realizar actividades cotidianas.
El avance de estas obras también responde a una demanda histórica de usuarios y especialistas en transporte, que durante años señalaron la necesidad de modernizar la infraestructura existente.
En este sentido, la combinación entre renovación estructural, modernización tecnológica y recuperación patrimonial aparece como uno de los ejes centrales del plan actual.
La reapertura de Agüero representa, en ese marco, un paso más dentro de un proceso de transformación gradual del sistema.
Aunque todavía quedan desafíos por delante, el ritmo de obras indica que el objetivo es avanzar de manera progresiva sobre la red completa, priorizando estaciones con mayor nivel de deterioro o circulación.
El regreso a la actividad de esta estación no solo impacta en la operación de la Línea D, sino que también mejora la conectividad de una zona clave de la Ciudad de Buenos Aires, facilitando el acceso a centros educativos, comerciales y sanitarios ubicados en su área de influencia.




