
El Servicio Meteorológico Nacional volvió a encender las alertas y puso en aviso a gran parte de la población ante un nuevo episodio de temperaturas extremas.
Para este lunes se espera una máxima que rondará los 36 grados, en un contexto de alerta amarilla por calor, un nivel que, si bien no implica un riesgo inmediato para toda la población, sí puede generar complicaciones en grupos vulnerables y afectar la vida cotidiana si no se toman los recaudos necesarios.
Desde los organismos oficiales insisten en que no se trata de un fenómeno aislado ni excepcional.
“Las altas temperaturas sostenidas en el tiempo incrementan el riesgo de golpes de calor, especialmente en adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades preexistentes”, advierten desde el sistema de salud, al tiempo que remarcan la importancia de la prevención y la detección temprana de síntomas.
El parte meteorológico difundido por el Servicio Meteorológico Nacional señala que el nivel amarillo implica efectos leves a moderados en la salud, pero suficientes como para extremar cuidados.
La combinación de calor intenso, alta radiación solar y, en algunos casos, elevada humedad, puede generar un estrés térmico significativo incluso en personas jóvenes y sanas si se exponen durante períodos prolongados.
En este escenario, las recomendaciones oficiales apuntan a modificar rutinas y hábitos diarios.
Evitar las actividades al aire libre y la exposición directa al sol entre las 10 y las 17 horas aparece como una de las principales sugerencias, junto con la reducción de la actividad física en los momentos de mayor temperatura.
La hidratación constante es otro eje central: salvo indicación médica en contrario, se aconseja tomar abundante agua a lo largo del día, evitando bebidas alcohólicas o con alto contenido de azúcar, que favorecen la deshidratación.
La alimentación también cumple un rol clave durante jornadas de calor extremo.
Comer liviano, priorizando frutas y verduras, ayuda a mantener el equilibrio del organismo y reduce la carga metabólica.
A esto se suma el uso de ropa ligera, holgada y de colores claros, además de la protección solar mediante gorros, anteojos oscuros y, cuando sea posible, la permanencia en ambientes frescos y ventilados.
La alerta pone el foco, de manera especial, en dos franjas etarias particularmente sensibles: los adultos mayores de 65 años y los niños menores de 5.
En ambos casos, el cuerpo tiene mayores dificultades para regular la temperatura interna, lo que aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor.
Por eso, se recomienda prestarles atención permanente, verificar que se hidraten correctamente y evitar que permanezcan en espacios cerrados sin ventilación.
Reconocer los síntomas de un golpe de calor puede marcar la diferencia.
Entre las señales de alarma se encuentran la piel enrojecida, caliente y seca, una temperatura corporal que supera los 40 grados, dolor de cabeza intenso, náuseas, confusión, convulsiones o pérdida de conocimiento.
También pueden aparecer respiración agitada y pulso débil. Ante cualquiera de estos signos, la indicación es clara: llamar de inmediato al 107, línea gratuita del SAME, y solicitar asistencia médica.
Mientras llega la ayuda profesional, existen medidas básicas que pueden aplicarse para estabilizar a la persona afectada. Trasladarla a la sombra o a un lugar fresco y tranquilo es el primer paso.
Luego, refrescar el cuerpo mojando la ropa y la cabeza, ofrecer agua fresca si está consciente y mantener la cabeza elevada.
Estas acciones no reemplazan la atención médica, pero pueden contribuir a reducir la temperatura corporal y evitar complicaciones mayores.
Desde las autoridades sanitarias remarcan que el calor extremo no debe subestimarse.
En los últimos veranos, los episodios de temperaturas elevadas se volvieron más frecuentes y prolongados, lo que obliga a reforzar las campañas de concientización y prevención.
Las líneas de emergencia y los establecimientos de salud se mantienen en alerta para responder ante eventuales llamados, tanto en la vía pública como en domicilios particulares.
El llamado final es a la responsabilidad individual y colectiva. Adaptar las rutinas, cuidarse y cuidar a quienes están cerca resulta fundamental para atravesar jornadas de calor intenso sin consecuencias graves.
La información, la prevención y la rápida reacción ante los síntomas siguen siendo las mejores herramientas frente a un fenómeno que, año tras año, gana protagonismo en la agenda climática y sanitaria.



