
Andrea Uppington, una mujer británica, encendió la luz de su terraza y se encontró con una escena inesperada: una raposa (zorra) local dormía plácidamente en su sofá.
Lejos de espantarla, decidió respetar su descanso y dejó que pasara la noche allí.
Al amanecer, el animal ya no estaba, pero las huellas en los cojines revelaban que había disfrutado su estadía.
Este tipo de comportamiento muestra cómo algunos animales salvajes se adaptan a la vida urbana y pueden convivir pacíficamente con los humanos.
En Reino Unido, las raposas están protegidas por leyes de bienestar animal y no representan peligro para las mascotas.
La entrada Una zorra fue encontrada durmiendo en el sofá de una casa como si fuera su propio hogar se publicó primero en Barrio Norte.




