Inicio RePost La Ciudad autoriza más servicios en kioscos de revistas y diarios

La Ciudad autoriza más servicios en kioscos de revistas y diarios

18

Los tradicionales puestos de diarios y revistas de la Ciudad de Buenos Aires comienzan una nueva etapa. Con una serie de cambios normativos impulsados por el Gobierno porteño, los kioscos podrán ampliar su oferta comercial y vender café, bebidas sin alcohol y otros productos, además de incorporar servicios complementarios que les permitan generar nuevos ingresos en un contexto de profunda transformación del sector.

“Desregulamos los puestos de diarios y revistas de la Ciudad. Durante años, el Estado intentó conservar artificialmente un modelo que ya había cambiado y terminó destruyendo a quienes decía proteger: los canillitas. Eso se terminó”, afirmó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, al anunciar la iniciativa que apunta a modernizar la actividad y brindar herramientas para que los tradicionales puestos puedan adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

La decisión llega en un momento clave para una actividad que desde hace años enfrenta una marcada caída en la venta de diarios y revistas impresos.

El avance de las plataformas digitales, los cambios en los hábitos de consumo de información y la disminución de las tiradas gráficas afectaron de manera directa a miles de trabajadores vinculados a la distribución y comercialización de publicaciones.

En ese escenario, muchos puestos debieron reinventarse para sostener su funcionamiento y evitar el cierre definitivo.

Actualmente existen 1.025 puestos de diarios habilitados en la Ciudad. Aunque la mayoría continúa dedicada principalmente a la venta de publicaciones, algunos ya comenzaron a diversificar sus actividades.

En distintos barrios pueden encontrarse kioscos que ofrecen café para llevar, productos de pastelería, artículos de bazar, servicios de cobro de facturas o incluso funcionan como puntos de retiro y entrega de paquetería.

La nueva normativa busca justamente ordenar y ampliar esas posibilidades comerciales que, hasta ahora, se encontraban limitadas por regulaciones que no acompañaban la realidad del sector.

Desde el Gobierno porteño explicaron que el objetivo principal es evitar que los puestos caigan en el abandono o desaparezcan.

La intención es preservar una presencia urbana histórica, muy vinculada a la identidad de las calles porteñas, pero permitiendo al mismo tiempo que sus titulares puedan desarrollar actividades económicas complementarias que garanticen su sustentabilidad.

Para avanzar con el nuevo esquema, Jorge Macri mantuvo una reunión en la sede gubernamental de Parque Patricios junto a representantes del gremio de los canillitas, distribuidores de diarios y revistas, asociaciones vinculadas al sector gastronómico y empresas editoriales.

El encuentro también contó con la participación de funcionarios del área económica y de gestión del Gobierno de la Ciudad, quienes trabajaron en la definición de las condiciones que regirán para la ampliación de actividades.

La normativa alcanza a todos los puestos que cuentan con permisos vigentes bajo la ordenanza que regula la actividad desde la década del setenta.

Además, establece un período de adecuación de cuatro meses para aquellos kioscos que ya desarrollan algunas de estas actividades o para quienes deseen incorporarlas en el futuro.

Sin embargo, la flexibilización no implica una transformación total de la función original de los puestos. Uno de los puntos centrales de la reglamentación establece que la venta de diarios y revistas deberá seguir siendo la actividad principal tanto desde el punto de vista visual como funcional.

Esto significa que las publicaciones gráficas continuarán ocupando el espacio de mayor exposición y protagonismo dentro de cada estructura.

Entre las condiciones fijadas también se encuentra la prohibición de instalar mesas, sillas, sombrillas, pizarras u otros elementos sobre las veredas que puedan afectar la circulación peatonal.

Asimismo, los puestos no podrán ubicarse frente a establecimientos gastronómicos ya existentes para evitar conflictos comerciales o superposición de actividades.

La normativa incorpora además exigencias vinculadas a la seguridad y la higiene. Los titulares que decidan vender alimentos o bebidas deberán cumplir con requisitos específicos relacionados con la manipulación de productos, gestión de residuos, instalaciones eléctricas y condiciones sanitarias.

También tendrán que acreditar la aprobación de un curso oficial de manipulación de alimentos, requisito considerado fundamental para garantizar estándares adecuados de atención al público.

Para obtener la autorización correspondiente, los interesados deberán realizar una solicitud de ampliación de actividad a través de la plataforma digital de Tramitación a Distancia del Gobierno porteño.

El procedimiento busca agilizar los trámites administrativos y facilitar la incorporación de nuevas propuestas comerciales sin generar burocracia adicional.

La medida representa un reconocimiento explícito de los cambios que atravesó el mercado editorial durante las últimas décadas.

Mientras el consumo de información se trasladó cada vez más hacia dispositivos digitales, los históricos puestos de diarios se vieron obligados a buscar alternativas para sostener su actividad.

En muchos casos, estos espacios dejaron de ser exclusivamente puntos de venta de publicaciones para convertirse en pequeños centros de servicios de cercanía con fuerte presencia barrial.

Más allá del impacto económico, la iniciativa también apunta a preservar un símbolo tradicional del paisaje urbano porteño.

Los kioscos de diarios forman parte de la historia cotidiana de la Ciudad y constituyen un punto de encuentro habitual para vecinos y transeúntes.

La posibilidad de sumar nuevas actividades aparece como una herramienta para que estos espacios continúen vigentes y puedan adaptarse a las necesidades actuales sin perder la esencia que los caracterizó durante generaciones.

Con esta reforma, la Ciudad busca encontrar un equilibrio entre la preservación de una actividad histórica y la necesidad de responder a las nuevas dinámicas comerciales.

El desafío será que los puestos logren diversificar sus ingresos manteniendo su identidad original, en una etapa que promete modificar el funcionamiento de cientos de kioscos distribuidos en los distintos barrios porteños.